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La decisión estaba tomada y Jorge Macri fue tajante al comunicarla. Micrófono en mano y sin titubear sentenció: “Yo no voy a seguir construyendo viviendas regaladas en las villas y asentamientos. ¡No lo voy a hacer! Porque esa demanda es infinita y hay más de 800.000 personas de clase media en la ciudad que eternamente pagaron alquiler y nunca se las ayudó“. Lo que recibió en respuesta fue un estallido de aplausos de parte de los vecinos de Boedo que lo escuchaban. El cuadro contrasta con el desenlace que tuvo una reunión similar, pero en Liniers, hace un mes, cuando el jefe de gobierno protagonizó un tenso cruce con algunos de los asistentes.




