
Fernando Espinoza, de chofer a intendente y candidato del PJ bonaerense
El intendente de La Matanza, elegido como el postulante a dirigir el peronismo bonaerense, heredó un enorme poder de Alberto Balestrini y logró generar buena sintonía con la Casa Rosada y el sciolismo
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El candidato del kirchnerismo para presidir el PJ bonaerense no siempre tuvo el visto bueno del oficialismo. El intendente de La Matanza tuvo roces con Néstor Kirchner, pero como heredero del líder matancero Alberto Balestrini, supo cultivar el poder y hoy se erigió como referente de los jefes comunales que responden al Gobierno.
Fernando Espinoza es el intendente del municipio más importante del país. En las elecciones del 2011 cosechó 458.823 votos en el distrito, 100.000 más que en la provincia de Santiago del Estero.
Espinoza tiene buena relación con la Presidenta y una sintonía estratégica con Daniel Scioli.
Tras heredar el distrito de su jefe político, Alberto Balestrini, superó rispideces con Néstor Kirchner. Ya ganó tres elecciones, las últimas con el 60,5% de los votos.
Según la oposición, las deficiencias de gestión en salud, vivienda y falta de infraestructura básica convierten a La Matanza en uno de los distritos más carenciados. Espinoza tampoco se salva de las denuncias por violencia política y clientelismo.
De chofer a intendente
Fue secretario general de la Juventud Peronista, pero su verdadera carrera política comenzó cuando ofició de chofer de Balestrini. Caminó a su lado desde los 80 y enseguida comenzó su ascenso: fue concejal en 1999 y, en su segundo mandato, presidió el Concejo Deliberante.
Cuando para la mayoría de los vecinos era un desconocido, Espinoza asumió como intendente en 2005. Balestrini, clave para el kirchnerismo en la provincia, se había ganado la presidencia de la Cámara de Diputados. Y La Matanza, el bastión peronista que lo había hecho referente, quedaba en manos de su hombre de confianza.
¿Por qué fue Espinoza el sucesor? Aunque los balestrinistas destacan la lealtad que mantuvo el intendente con el caudillo, desde la oposición peronista, en cambio, señalan: "Es un dirigente sin demasiadas aspiraciones; como Balestrini es un zorro vivo, le entregó el municipio porque Fernando es un tipo dominable".
Balestrini, el ex vicegobernador bonaerense que sufrió un ACV en el 2010, apadrinó a Espinoza, quien ganó las elecciones de 2007.
Dos años después, en 2009, las elecciones legislativas fueron una pesadilla para el kirchnerismo en la provincia, pero el flamante intendente hizo los deberes: fue candidato testimonial y ganó el municipio.
La sucesión post Balestrini
Luego del duro revés que significó para Espinoza el ACV de Balestrini, para este intendente en 2011 llegó el primer test electoral sin su mentor. Las pujas internas dentro de su gobierno, la candidatura a intendente de Ricardo Bruzzese y su relación con Scioli abrieron interrogantes para su reelección.
Al referirse a ese momento, desde el peronismo matancero aclararon que la relación de Espinoza con Néstor Kirchner no era óptima: el ex presidente había impulsado más candidaturas en el municipio. En ausencia de Balestrini, Espinoza afinó la sintonía con el gobernador Daniel Scioli.
Dentro del oficialismo, en las internas de agosto lo enfrentó Bruzzese, una pieza de Mario Ishii, intendente de José C. Paz y ladero de Kirchner. Hoy, Ishii compite con Espinoza por la conducción del peronismo bonaerense.






