
General de brigada (R) Manuel Haroldo Pomar
El sepelio
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Una personalidad carismática y una amplitud intelectual que lo dotaban de naturalidad y bonhomía en el intercambio de ideas aun con quienes estaban situados en sus antípodas, eran rasgos sobresalientes de la personalidad del general de brigada (R) Manuel Haroldo Pomar, nacido en Posadas, Misiones, el 20 de junio de 1923, y fallecido ayer en esta ciudad.
Su trayectoria profesional -iniciada al ingresar como cadete en el Colegio Militar de la Nación, el 3 de marzo de 1942, y egresar como subteniente el 21 de diciembre de 1944-, tuvo sus principales hitos en 1948, al ascender a teniente coronel; en 1966, al ser promovido a coronel -en esa posición, en 1970, actuó como director de la Escuela de Suboficiales General Lemos-, y en 1971, al alcanzar el grado de general de brigada en el arma de Infantería.
Un año después -tras completar cursos en las escuelas de Infantería y de Tropas Aerotransportadas de los Estados Unidos-, fue designado comandante de la X Brigada de Infantería dependiente del Primer Cuerpo del Ejército, con asiento en la localidad bonaerense de La Tablada.
Con el grado de capitán, a los 27 años, había participado en los combates librados en Córdoba durante la Revolución Libertadora.
Finalizadas las operaciones, el teniente general Eduardo Leonardi lo puso al frente de la Escuela de Tropas Aerotransportadas.
En 1974, siendo segundo jefe de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto pidió su pase a retiro, que le concedió el entonces comandante en jefe del Ejército, teniente general Leandro Anaya.
Su última actividad pública la cumplió como director de Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), cargo que asumió en abril de 1981.
Era sobrino del teniente coronel Gregorio Pomar, edecán del presidente Hipólito Yrigoyen, que en julio de 1931 encabezó una frustrada sublevación contra el general José Evaristo Uriburu. En aquella asonada muere el teniente general Lino Montiel, padre del actual gobernador de Entre Ríos, Sergio Montiel.
De sostenida filiación a la Unión Cívica Radical -alineamiento político tradicional en su familia-, el general Pomar, que se había opuesto al golpe militar de 1966, por el cual fue derrocado Arturo H. Illia, exhibió siempre una posición aperturista, destacándose como una de las figuras del diálogo cívico-militar en años en que aquél era factor decisivo del retorno a la democracia.
Buen testimonio de esta conducta es un párrafo del discurso que pronunció, en noviembre de 1971 -durante el gobierno del teniente general Alejandro Agustín Lanusse-, al ser puesto en funciones por el general Sánchez de Bustamante, como jefe de la X Brigada de Infantería: "El camino que llevará a la necesaria transformación nacional será transitado, fundamentalmente, sobre la base del reencuentro de los argentinos".
Lector asiduo de todos los géneros -desde Sarmiento hasta John Le Carré-, Pomar hizo famosos sus encuentros en la desaparecida confitería The Horse, de Palermo, donde se reunía con representantes políticos tan diversos como Ricardo Balbín, Alvaro Alsogaray, Fernando Nadra o el abogado de Juan Domingo Perón, Isidoro Ventura Mayoral.
Al Flaco, como le decían sus amigos, no le faltaba sentido del humor. Solía recordar que, siendo bastón mayor del Ejército, en la inauguración de un puente entre nuestro país y Uruguay, lanzó el bastón lo suficientemente alto como para poder hacer el saludo militar y atraparlo. Por ello, a la vez fue sancionado y felicitado.
También el militar gustaba decir: "Soy el segundo general misionero. El primero fue San Martín" (en referencia a que Yapeyú era parte de ese territorio, al nacer el Libertador).
Los restos del general Manuel Pomar fueron inhumados ayer, en el cementerio Parque Memorial.






