
Gremios, empresarios y movimientos sociales buscan articular un documento económico para la visita del Papa León XIV
Jorge Sola, uno de los jefes de la CGT, y Osvaldo Cornide, extitular de CAME, trabajan en un informe sobre la situación social y la falta de empleo; inquietud oficial por la actividad del Pontífice en la UCA
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Cuando falta un mes y medio para que el papa León XIV viaje a la Argentina, gremialistas, empresarios y dirigentes de movimientos sociales iniciaron conversaciones con el objetivo de elaborar un informe crítico sobre la situación económica y social del país que aspiran a entregarle al Sumo Pontífice en el marco del encuentro que mantendrá con representantes del “mundo del trabajo” en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero.
Esa reunión, que forma parte del cronograma oficial que difundió el Vaticano para la visita de León XIV al país y será organizada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), genera nerviosismo en la Casa Rosada. Es que desde el gobierno de Javier Milei transmitieron a los obispos su temor de que los sindicatos o referentes sociales intenten hacer un uso político de la presencia del Papa en la UCA. La misma preocupación despierta en los despachos oficiales la recorrida que hará el Pontífice por el Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde viven unas 400 personas con discapacidades severas. Los preparativos para el viaje papal tienen lugar en momentos en que Milei enfrenta complicaciones por los efectos del ajuste y su programa de estabilización. Según el Indec, la pobreza creció al 32,3% en el primer semestre del año y la economía retrocedió en julio un 2,9%.
En la Iglesia tienen muchas expectativas puestas en el encuentro que encabezará León XIV en el auditorio San Juan Pablo II del campus universitario. Ese día, los obispos pretenden exhibir una convocatoria amplia y plural de dirigentes del mundo laboral en un ámbito académico. En la casa de estudios pontificia, planean congregar a empresarios, gremialistas, integrantes de organizaciones populares, representantes de la cultura y de universidades públicas y privadas. El Papa escuchará tres testimonios sobre la realidad de cada sector y dará un mensaje frente al auditorio.
En ese contexto, Jorge Sola, secretario general del sindicato del Seguro e integrante del triunvirato que conduce la CGT, y Osvaldo Cornide, referente de Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y líder de la corriente de opinión Fuerza Suma, un espacio transversal y apartidario que se basa en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, articulan un documento en el que apuestan a describir las dificultades que atraviesa la economía del país. Los equipos técnicos ya empezaron a trabajar en los borradores.
La idea de los impulsores de la iniciativa es incluir en la elaboración del informe la visión de los movimientos sociales y diversas entidades económicas. Quieren exhibir ante el Papa que existe un consenso entre los diversos sectores que conforman el mundo del trabajo en la Argentina en torno al diagnóstico de los problemas sociales y las propuestas para desarrollar la economía. En otras palabras, procuran hacer un gesto de diálogo tripartito. Es lo que pretende la Iglesia: que se priorice la construcción de consensos y evitar el conflicto entre los actores.
En la cúpula de la CGT esperan aprovechar la visita del Papa para hacer una convocatoria al diálogo social. “Tendremos que hacer un esfuerzo para que seguramente lo acompañe el sector empresario con sus miradas. Queremos mostrar una mesa de diálogo entre el capital y el trabajo hacia una Argentina de desarrollo”, anticiparon fuentes sindicales. El documento está en una fase de construcción. No obstante, los organizadores ya tienen claros los lineamientos. Por ejemplo, prevén imprimirle un tono moderado al informe. Procuran evitar que se interprete como un intento de confrontar con el gobierno de Milei durante la visita papal y apelarán al espíritu de unidad nacional, en sintonía con el mensaje que transmite el Papa León XIV, defensor a ultranza del diálogo.
En concreto, aún no está definido cómo presentarán las conclusiones del trabajo. Por ahora evalúan la posibilidad de brindar una conferencia de prensa o de publicar una solicitada en los diarios entre el 8 y el 11 de noviembre, cuando el Papa estará en el país. Además, ya iniciaron consultas con la Iglesia para explorar la chance de entregarle el documento a León XIV durante la actividad que se desarrollará en la UCA. Allí, el Pontífice dará un discurso -¿alertará sobre los peligros de la IA y su efecto en el mundo del trabajo, como sospechan en el Gobierno?-. Pero no está previsto que se acerque a dirigentes sindicales, empresarios o de las organizaciones sociales que concurran a la UCA, donde se esperan unos mil asistentes. El acto es cerrado y la comisión de Pastoral Social del Episcopado está a cargo de cursar las invitaciones.
Eso marcará una diferencia con la centralidad que consiguió la CGT durante la visita de Juan Pablo II al país en 1987. En ese momento, durante la gestión de Raúl Alfonsín, Saúl Ubaldini, que estaba al frente de la central obrera, tuvo un papel protagónico durante la misa que celebró el entonces Santo Padre en el Mercado Central.
En la cúpula de la Iglesia son cautos. En línea con el pedido del cuerpo diplomático del Vaticano, procuran que no se haga un uso político de la presencia de Robert Prevost en la Argentina. Remarcan que su visita es “pastoral” y “apostólica”. En reserva, aseguran que persisten las diferencias con el Gobierno, critican la visión económica de los libertarios y admiten su inquietud por las consecuencias del ajuste en el tejido social de los grandes conurbanos. El Gobierno, por lo pronto, definió que Milei participará de la misa que celebrará el Papa en el Monumento de los Españoles. También está planeado que el Presidente lo reciba en Aeroparque.
Gestiones reservadas
En la antesala del viaje de León XIV, gremialistas y empresarios buscaron reforzar sus vínculos con las autoridades de la Iglesia en la Argentina. Por caso, Cornide y Sola gestionaron una reunión con el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, que se concretó la semana pasada. También hubo contactos con el secretario general del organismo, monseñor Raúl Pizarro, y el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida.

Cornide había participado del tradicional encuentro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social en Córdoba, donde los obispos reclamaron trabajar por un país con justicia social y empatía. Previamente, el extitular de CAME se había visto con el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara, para analizar la marcha de la economía y las dificultades que sufren pequeñas y medianas empresas. En resumen, Cornide apuesta a que la visita de León XIV fomente el diálogo social entre los distintos sectores y permita visibilizar la situación de las pymes.
La semana pasada, Alejandro Gramajo, el titular de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y dirigente del Movimiento Evita, le llevó a León XIV un informe crítico de la gestión de Milei, en el que se alerta sobre pobreza y consumo, endeudamiento y los “discursos de odio”.

Gramajo le entregó el documento al Papa en una audiencia privada, después de que finalizara el IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, en el que participaron organizaciones sociales y gremiales. En Roma también estuvieron Gerardo Martínez, jefe de la Unión de Obreros de la Construcción (Uocra) y secretario de Relaciones Internacionales de la CGT, y Cristian Jerónimo, otro de los jefes de la central obrera. Martínez participó como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En el Vaticano se encontraron con el dirigente empresario Daniel Funes de Rioja, extitular de la Unión Industrial Argentina y presidente de la CEATAL en la OEA.
En las últimas horas, antes de que viajara a París, el Pontífice volvió a toparse con una comitiva de argentinos. Después de una audiencia en el Vaticano, los senadores de Santa Fe Felipe Michlig, Alcides Calvo y Germán Giacomino y el embajador argentino ante la Santa Sede, Luis Pablo María Beltramino, entre otros, pudieron saludar al Papa y tener un breve intercambio. Le entregaron una nota sobre la gestión de Maximiliano Pullaro y hablaron sobre la situación social. “¿Argentina? Pronto voy a estar ahí”, respondió Prevost.

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