
Grosso encabezó un gran acto: su boda
- Casamiento. Me eligió por amor y no por mi prontuario, pudo haber dicho. Pero se abstuvo. Carlos Grosso contrajo matrimonio con la periodista Karina Alonso Piñeiro y el casamiento se mantuvo bajo una llamativa discreción, máxime si se tiene en cuenta la descomunal prensa que podría haber tenido el famoso matrimonio.
Como se recordará, cuando asumió como asesor del ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, el ex intendente de la Capital Federal inmortalizó la frase: "Me eligió por mi inteligencia y no por mi prontuario". Aquella designación fue una de las causas del cacerolazo que terminó con el breve gobierno de siete días del puntano.
Dicen que Grosso invitó a la fiesta en el hipódromo de Palermo a innumerables dirigentes políticos del PJ que han militado con él y que aún lo frecuentan. Pero muchos de ellos faltaron a la cita, previendo que muchos amigos de Karina serían periodistas y que se expondrían a futuros cacerolazos. Eso sí, en el casamiento prohibieron el ingreso de reporteros gráficos.
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- Puro peronismo. Mucho peronismo y poco kirchnerismo puro en la casa de Juan Carlos Mazzón. El secretario privado del presidente Néstor Kirchner despidió el año con un asado y doscientos invitados en una canchita de fútbol cerrada del country club Los Horneros, en Pilar. Mazzón recibió a sus más amigos: Aníbal Fernández, Ginés González García y José Pampuro, ministros con inconfundible origen duhaldista. Hubo gobernadores como Eduardo Fellner (Jujuy), José Manuel de la Sota (Córdoba), Mario Das Neves (Chubut) y Jorge Obeid (Santa Fe). También diputados -Eduardo Camaño, Carlos Ruckauf, Graciela Camaño, José María Díaz Bancalari, Juan Urtubey, Jorge Argüello, Cristian Ritondo- y senadores -Mabel Müller, Miguel Pichetto y Jorge Yoma-. Extrañamente, siendo Mazzón funcionario del Gobierno, no había kirchnerismo puro. "Nadie puede juntar hoy a tanto peronismo", se comentó por allí en medio del festejo. "Miren que no me lanzo a nada", aclaró el anfitrión. "Todos algún favorcito le debemos al Chueco", deslizó Yoma.
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- Salir del país. El director de Migraciones, Ricardo Rodríguez, andaba inquieto el viernes por la tarde porque el juez Eduardo Favier Dubois no le había remitido el pedido para bloquear la salida del país a Francisco Macri por el proceso en marcha de la quiebra del Correo Argentino. Se registró un diálogo entre Rodríguez y un alto funcionario del área, que felicitó al titular de Migraciones por la sanción de la ley migratoria la semana pasada. El martes último, comentó Rodríguez, recibió el pedido del juez federal Rodolfo Canicoba Corral para prohibir la salida del país de Fernando de la Rúa y de dieciocho imputados en la causa de los sobornos.
"La de Macri todavía no la recibimos. No llegaron los papeles", dijo Rodríguez. Un allegado suyo agregó: "Si Macri quería escaparse le dieron cuatro días...".
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- En familia. El presidente Néstor Kirchner no tiene previsto viajar a Santa Cruz para la Nochebuena. Permanecerá en Buenos Aires. Y todo hacía pensar hasta hace pocas horas que el matrimonio presidencial acordó pasar la fiesta con la familia de Cristina Fernández.
"Hasta ahora, todo indica que pasarán la Navidad en La Plata, en la casa de la madre de Cristina. El Presidente alterna: un año la pasa con su familia en Río Gallegos, y al siguiente en La Plata", dijo un funcionario que conoce hace años a los dos patagónicos más famosos.
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- Ni se miraron. Los presidentes Néstor Kirchner y Jorge Batlle no sólo evitaron reunirse en Montevideo, sino que también procuraron mirarse lo menos posible. Durante la comida de bienvenida, en el lujoso hotel Del Prado, el mandatario argentino y el uruguayo se sentaron frente a frente, pero entre ellos se interponía un exagerado arreglo floral, que impedía la visual entre ambos.
El ornamento era más alto que sus propias cabezas, de modo que aunque quisieran no podían verse. La tensión entre ambos llegó a extremos sorprendentes. Durante la comida hubo un amable diálogo entre todos los presidentes del Mercosur y sus esposas, sentados a una misma mesa. Pero entre Kirchner y Batlle no hubo siquiera una miradita. Quedó la sospecha de que el centro de mesa fue estratégicamente preparado por la diplomacia local.
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- Azul y oro. El histórico triunfo de Boca Juniors frente al Milan en Japón dejó sus secuelas en la Casa Rosada y en el Parlamento. El despacho del senador Antonio Cafiero se tiñó de azul y amarillo. El histórico dirigente peronista bonaerense colgó banderas y banderines y llamó a todo hincha de River Plate que conocía para descargar sus pesadas bromas futboleras. También colgó un poster del avión de Boca que llevó a varios hinchas a Japón. El mismo poster fue obsequiado por algunas jóvenes del equipo de prensa de Néstor Kirchner, simpatizantes xeneizes, a otras que son fanáticas riverplatenses.
Un apreciable número de ventanas internas de la Casa Rosada fue revestida con banderas azules y amarillas apenas el equipo boquense obtuvo su tercera copa intercontinental, el domingo 14.
El subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel, le recordó el gran logro a todo empleado de River que encontró a su paso.






