Hay que abandonar la épica de una quita que nunca existió

Alfonso Prat - Gay
(0)
26 de junio de 2014  

El fallo de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos no sorprendió ni a nuestra Presidenta ni a su ministro de Economía, según manifestaron ambos luego de la noticia. Roguemos que así sea y que tengan pensada una excelente estrategia para sacarnos del brete en el que ellos mismos nos metieron con sus diatribas y mentiras a lo largo de estos años .

Sus errores se pagan con carísimos cargos punitorios, como ha quedado demostrado tanto en este caso como en otra "renegociación exitosa" reciente: la de la deuda impaga con el Club de París.

Me permito dudar de Axel Kicillof, sin embargo , cuando dice "quédense todos tranquilos que esto está estudiado en profundidad". Son muchas las marchas y contramarchas de la última semana. Pasamos de la "extorsión de los buitres residuales" a "quiero pagarle al 100 por ciento"; de "vamos a seguir pagándole al 93 por ciento" a "no podemos pagar nada el 30 de junio"; y de "vamos a pagarles en la Argentina" a "no hay ningún plan para cambiar la jurisdicción".

Aun concediéndole que no sea improvisado, hay un inmenso riesgo en este giro pro buitres: cualquier sospecha de negociación con ellos podría gatillar juicios por parte de los demás, la gran mayoría que sí aceptó las condiciones de los canjes de 2005 y 2010.

Sería un grave error, por ejemplo, realizar "un pago en efectivo de buena voluntad para abrir la negociación", como surge en algunos trascendidos periodísticos.

Un pago voluntario de estas características podría equivaler a una oferta más generosa que la de los canjes anteriores, un riesgo innecesario. Tampoco es sostenible la trampa de conseguir un banco que les pague a los buitres para negociar luego con él cuando haya caído la controvertida cláusula RUFO.

Lo que debería hacer nuestro gobierno es presentarse en el juzgado de Thomas Griesa y depositar allí bonos equivalentes a los que hubieran recibido los fondos buitre si hubiesen aceptado algún canje.

Esta demostración de buena voluntad no conlleva riesgos, ya que no mejora la oferta realizada al 92 por ciento de los bonistas que ya aceptaron.

Además, su valor de mercado excede el monto al que accederían los buitres en el caso en que Griesa embargara una parte del pago del 30 de junio.

Frente a la urgencia de dicho vencimiento, este primer paso es favorable a todas las partes involucradas. En particular, potenciaría la posición argentina para alcanzar el modo menos dañoso de dar cumplimiento a la orden judicial.

El juez Griesa no tendría argumentos para no reponer la medida cautelar. Se evitaría así el default técnico que, hay que decirlo, sólo beneficiaría a los propios fondos buitre, que han estado activos comprando seguros contra un eventual default de la Argentina.

Se abriría luego una nueva instancia de discusión (¡no de negociación!), en la que el Gobierno podría intentar reducir la pena con argumentos aún no esgrimidos.

Hasta ahora, cada vez que el juez nos acusó de robar una gallina, le contestamos, desafiantes, que en realidad habíamos robado diez -aquello de "la quita más grande de la historia"-. Hay que abandonar la épica de una quita que no existió para que el juez comprenda que lo que él interpretó como un comportamiento recalcitrante lo fue solamente en las formas.

Quienes le ganaron el juicio a la Argentina pusieron sólo 120 millones de dólares. Un acuerdo judicial por bastante menos que la sentencia de 1500 millones de dólares al contado es factible si el juez se convence de que en verdad la voluntad de pago de la Argentina ha excedido siempre su capacidad de pago.

Hace bien, finalmente, el Gobierno en subrayar en su carta al juez lo favorables que han sido para sus acreedores los recientes acuerdos alcanzados (Ciadi, Repsol y Club de París).

Como este acuerdo se extenderá finalmente a quienes ni aceptaron los canjes ni han obtenido hasta ahora una sentencia favorable, por cada dólar de reducción de la pena el país obtendrá un ahorro de hasta 13 dólares para las próximas administraciones. Bien vale esforzarse.

Ojalá el "tenemos todo controlado" de Kicillof y Cristina Kirchner ensaye este camino. Ya no quedan recursos para repetir la grotesca escena de rasgarse las vestiduras frente a la tribuna local y pagar afuera sin chistar cada vez que hay que levantar un pagaré.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.