Héctor Daer: "Hay que tener un crecimiento en los ingresos y que los precios posterguen rentabilidad"

Héctor Daer
Héctor Daer Crédito: Daniel Jayo
El secretario general de la CGT dice que el acuerdo que planea Fernández debe beneficiar a los trabajadores para reactivar
Nicolás Balinotti
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17 de noviembre de 2019  

Héctor Daer cruza casi a diario mensajes con Alberto Fernández o con el equipo de asesores que lo rodea. Hace dos semanas, el presidente electo hizo un alto en su agenda y lo sorprendió con un almuerzo en un restaurant de Puerto Madero por su cumpleaños. Jefe del sindicato de la Sanidad de Buenos Aires desde hace dos décadas y uno de los conductores que tiene la CGT, Daer se encamina a ser el interlocutor gremial que privilegiará Fernández. Se conocen desde hace años, se tienen confianza y para el exjefe de gabinete kirchnerista es la antítesis de Hugo Moyano, la otra viga que sostiene la alianza con los sindicatos.

Cuando falta menos de un mes para el cambio de gobierno, Daer desestimó que esté en los planes de Fernández un proyecto de ley para fijar una doble indemnización y también rechazó una eventual reforma de la legislación laboral. "Alberto fue muy claro en decir que no es por ahí por donde hay que avanzar", dijo, tajante. Ratificó, además, que está en proceso un acuerdo económico y social con los empresarios que tendrá como objetivo urgente la reactivación de la economía. "Hay que tener un crecimiento en los ingresos y que los precios posterguen rentabilidades", dijo Daer en una entrevista con LA NACION.

-¿En qué consistiría el acuerdo social?

-Es conversar y acordar entre los trabajadores y los empresarios un futuro país, con el Estado como eje. Hay que identificar los nichos científicos y tecnológicos para desarrollar y definir de qué manera y cómo financiarlos.

-¿Es posible con la agenda urgente que impone la crisis?

-Hay dos andariveles. Uno es salir de la crisis y buscar el punto de inflexión para plantearse cómo será la reactivación. Tendrá que ver con recuperación de ingresos de la base de la pirámide social. Hay que frenar la inflación y generar mano de obra intensiva de baja y media calificación, por sobre todas las cosas, porque es la población más vulnerable.

-¿Y emitir más dinero, como propuso Roberto Fernández?

-El problema de la inflación no es la emisión: en estos últimos años no hubo emisión y fue el proceso inflacionario más alto lejos. Hay que atacar problemas de fondo: dolarización innecesaria de servicios y tener un control de los precios básicos de alimentos. Precios y salarios están dentro de la cancha, pero afuera está la macroeconomía, con la renegociación con los externos y la paridad cambiaria.

-¿Qué se puede esperar del acuerdo de precios y salarios?

-Si lo que generás de aumento de sueldo va a los precios estamos en la misma. Es te doy y te saco. Hay que tener un crecimiento en los ingresos y que los precios posterguen rentabilidades. Nadie tiene que trabajar en quebranto, pero el proceso le tiene que dar tiempo a la reactivación.

-¿Todos pierden?

-Los trabajadores ya perdimos. Lo que viene es empezar a recuperar poder adquisitivo para reactivar la economía.

- ¿Es viable un proyecto de ley para fijar doble indemnización?

-Es una mentira absoluta la versión de la doble indemnización, nunca se habló con Alberto Fernández. Es una invitación para que la empresa que está flojita aproveche y despida gente.

-¿Por qué surgen estas versiones?

-Las impulsan sectores que quieren que al próximo gobierno le vaya mal.

-¿El cepo cambiario debería continuar?

-El cepo no sé cuánto durará. Pero fue un error haberlo levantado con tanta liviandad cuando asumió Macri porque el país se endeudó y esos dólares no están en rutas, ni en empresas, nadie sabe en dónde están.

-¿A Alberto Fernández le darán una tregua?

-Los plazos tienen que ver con pegar la vuelta del camino al infierno. Ahora hay que visibilizar cuándo vamos dar esa vuelta para generar la reactivación.

-¿Para usted, Macri nos llevaba al infierno?

-Sí.

-¿Podría haber pasado en la Argentina un estallido social como el de Chile o Bolivia?

-Con una reelección de Macri hubiéramos estado complicados. Las versiones antes de las PASO eran que los ajustes se iban a acelerar. Eso no hubiera sido tolerado socialmente. A diferencia de Chile y Bolivia, acá está el peronismo y eso lo impidió.

-¿Le molesta que le digan que la CGT fue dócil con Macri?

-Planteamos que la salida era política, no empujar a un gobierno. Con el diario del lunes, digo que conservamos la ley de contrato de trabajo, los convenios colectivos, las obras sociales y los sindicatos. No fue simple.

-¿Cómo imagina los reclamos por un bono de fin de año?

-Hay un marco de discusión global en la CGT, pero la que define es cada actividad. Muy pocas actividades llegarán a enero con los salarios indexados y la inmensa mayoría tendrá negociaciones muy difíciles de resolver porque hay actividades paradas. Vamos a terminar el año con una caída salarial entre 20 y 25 por ciento por debajo de la inflación. La mayor caída la generó el Gobierno el 12 de agosto al devaluar el peso en un 50%.

- ¿Ese 20-25 por ciento no se recupera más?

-Tenemos que dejar de perder. Es lo urgente, hay sectores que no tienen margen.

- ¿No está previsto en los planes de Fernández una reforma laboral?

-Macri vino a que los trabajadores cedan derechos estructurales y a eso se le sumó el FMI. Alberto fue muy claro en decir que no es por ahí por dónde hay que avanzar.

- La CGT es parte del gobierno que viene, dijo Fernández. ¿Tendrán cargos?

-Somos parte en el fracaso o en el éxito. No queremos ocupar ningún ministerio.

- La unidad de la CGT se anticipa con todos los sectores, ¿se dará así el año que viene?

-El camino de la unidad es el que uno siempre transita, a veces intentando surfear entre los matices. No pasa de agosto la reunificación. La dinámica gestual es importante.

-¿Moyano será parte de esa unidad?

-Ojalá que esté adentro. No habría motivos para que esté afuera.

-¿Qué harán con el pedido de una de las dos CTA para volver a la CGT?

-Es un proceso que viene bien desde los gestos.

-¿Y los movimientos sociales?

-Hay que generar un gran debate sobre su rol y representación. En nuestra agenda están sus demandas.

-¿Cómo imagina que funcionará la sociedad Alberto-Cristina?

-De la mejor forma. No tiene por qué haber diferencias.

-Pero con ella las hubo. Sobre todo con los gremios...

-Diferencias hubo con todos. El problema es que el país está en el fondo del tacho y requiere de la responsabilidad de encontrar caminos comunes.

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