
Hielos: la firma del acuerdo se hará sin mapa
El nuevo tratado ya está definido; se vuelve al criterio de divisoria de aguas
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Si los presidentes de la Argentina y de Chile quisieran firmar el nuevo acuerdo por los Hielos esta tarde misma, no habría obstáculos técnicos para hacerlo: los expertos de ambos países ya se han puesto de acuerdo y concluyeron prácticamente todos los estudios.
Pero si los presidentes requirieran conocer exactamente cómo quedará la frontera en esa última zona en litigio se enterarían de algo que puede sorprender a más de un analista: el nuevo acuerdo será un compromiso sin mapa, por el momento.
Eso es lo que se firmará, según todo parece indicarlo, el próximo jueves en la visita oficial de Eduardo Frei a la Argentina.
Se tratará de un acuerdo que establece el criterio definitivo para terminar con el litigio, acompañado de un mapa satelital con los últimos detalles conocidos y las referencias claves sobre los puntos en los que no había acuerdo y se ha definido ahora una posición común.
Una vez firmado el nuevo acuerdo, y si es aprobado luego por los respectivos parlamentos para darle fuerza de tratado, comenzaría de inmediato una labor en común de las comisiones de límites sobre el terreno para llevar a cabo el relevamiento geográfico que permita elaborar la carta en escala 1:50.000 que sólo se puede confeccionar con un trabajo conjunto sobre ambos lados de la frontera.
Aunque parezca un tanto atrasado, se dará así cumplimiento, 57 años después, a lo establecido por el protocolo de 1941. Ese año se estableció que, siguiendo los tradicionales principios establecidos entre ambos países, para demarcar la frontera en los lugares de litigio que quedaban, los dos países deben confeccionar en común la cartografía 1:50.000. Hasta ahora, los mapas más grandes disponibles están hechos en escala 1:100.000. Y para efectuar el relevamiento necesario para la escala 1:50.000 era imprescindible un detallado trabajo de observación sobre la misma frontera, algo que sólo comenzó a hacerse en septiembre y octubre últimos con numerosos sobrevuelos acordados con Chile.
Divisoria de aguas
El retorno a esas pautas establecidas en el protocolo de 1941 deja totalmente de lado el criterio de la línea poligonal diseñada en el acuerdo Menem-Aylwin, de 1991.
Se vuelve así al viejo principio tradicional de acordar la línea limítrofe según la divisoria de aguas definida por las líneas de las altas cumbres, lo cual satisface por igual a técnicos y especialistas que siempre sostuvieron esa postura.
La Nación pudo saber que la semana última el experto argentino Julio Barberis dio su aprobación a los borradores que le expusieron los técnicos argentinos. Del mismo modo, el titular de la Comisión Nacional de Límites, general (R) Luis María Miró, se mostró muy conforme ante la propuesta acordada entre los negociadores de los dos países.
Los técnicos chilenos, encabezados por la directora de Límites de la cancillería trasandina, María Teresa Infante, volvieron a Buenos Aires esta semana para trabajar en conjunto con sus pares argentinos con vista a la firma que se espera concretar el próximo jueves.
Los últimos trabajos realizados consistieron en la homologación de los distintos sistemas de conversión cartográfica para "hablar exactamente el mismo idioma técnico", indicó ayer a La Nación una fuente inobjetable, que agregó después que "hubo acuerdo general entre las dos partes".
El texto definitivo que se redactó estos días no será extenso. Apenas dos páginas, con pocos artículos, y una redacción que irá derecho al grano planteando el criterio general de la definición, es decir, la aplicación del criterio general de la divisoria de aguas siguiendo las líneas de cumbres en la mayor parte del territorio y la aplicación de algunos acuerdos particulares donde la divisoria de aguas es menos evidente.
Puntos principales
Este último es el caso de cuatro puntos principales acordados en la negociación de los últimos meses. A saber:
- El acceso chileno al cerro Fitz Roy. Aunque este pico característico, de 3375 metros, no es una cumbre situada en la divisoria de aguas y está ubicado totalmente en la cuenca atlántica, es decir, del lado argentino, debe respetarse una suerte de callejón de entrada desde el Oeste, ya que en el laudo arbitral de 1902 se estableció taxativamente que el Fitz Roy era un punto limítrofe.
Según el acuerdo por firmarse, la línea de frontera tocará la cumbre del Fitz Roy, de allí bajará unos 600 metros hacia al Sur, hasta un desfiladero denominado Brecha de los Italianos, y de allí la línea partirá hacia el Oeste hasta alcanzar el cordón Mariano Moreno, para cumplir así con lo establecido en el laudo de 1902, donde se establece que la frontera va desde el Fitz Roy hacia el Oeste a un punto ubicado sobre la divisoria de aguas a la altura del paralelo 49º 12´.
- Desde ese punto hacia el Sur, la frontera seguirá la divisoria natural de las altas cumbres que allí no presentan dificultades de observación hasta el cerro Murallón. Anteriormente, el acuerdo de la línea poligonal corría por el centro del hielo continental argentino cortando por la mitad los glaciares Viedma, Upsala y Perito Moreno, en lo que constituía la evidencia más notoria de aquella solución resistida por su irrealidad geográfica.
- Del cerro Murallón, al Sur, también se seguirá por la línea de cumbres, pero con tres acuerdos particulares: 1) Habrá modificaciones muy específicas sobre glaciares que derivan al Pacífico para garantizar que esas cuencas queden del lado chileno.
2) La línea de frontera rodeará expresamente el lago Escondido, que debe quedar del lado argentino porque es tributario hacia el Este, ya que sus aguas desembocan en el lago Argentino.
3) Admitiendo un viejo reclamo chileno, la línea fronteriza se alejará hacia el Este allí donde la frontera argentina se acercaba a pocos kilómetros del fiordo Andrew, en el sector del Pacífico.
- En el sur de la zona en litigio, se corregirá la línea según la pendiente de ciertos glaciares que van hacia el Pacífico -es decir, que pertenecen a Chile, según constataron los expertos argentinos que estudiaron la zona en octubre último- y se respetará, al mismo tiempo, un acceso argentino al cerro Stokes, pese a que se encuentra en la pendiente del Pacífico porque también figura establecido en el laudo de 1902, en lo que constituye un caso prácticamente similar, pero a la inversa, de lo que sucede al Norte con el Fitz Roy.
El paso político
Aunque los técnicos de ambos países parecen haber alcanzado un acuerdo completo como nunca se había registrado en el pasado, falta, de todos modos, la aprobación política definitiva.
Si los congresos ratifican lo que se firmaría el próximo jueves, los técnicos podrían partir de inmediato a la región para efectuar los trabajos finales aprovechando la estación favorable del verano de 1999.
En los últimos días hubo una luz de alarma cuando una propuesta chilena planteó la posibilidad de una ratificación parlamentaria en dos etapas: la primera, inmediatamente después de celebrado el acuerdo entre los presidentes; la segunda, sólo luego de concretarse la demarcación definitiva en el lugar de mutuo acuerdo.
Sin embargo, esta propuesta fue finalmente desechada, y los parlamentarios de ambos países que trabajaron activamente en los últimos meses en este nuevo acuerdo esperan obtener la ratificación definitiva en corto plazo tras la firma de los presidentes.
Una comitiva importante de legisladores chilenos acompañará, desde pasado mañana, la visita de Frei a Buenos Aires para subrayar la importancia del acuerdo que puede dar por terminado, el que sería, efectivamente, el último litigio entre ambos países luego de más de un siglo de controversias.
Aunque en muchas ocasiones anteriores -el laudo de 1902, por ejemplo- se habló también de "cerrar, con esto, el último litigio", lo real es que en caso de definirse por fin la cuestión de los Hielos, se demarcaría lo último que falta en la larga frontera común de casi 5000 kilómetros.
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