
Islas Malvinas: avanza la explotación petrolera off shore, sin atender reclamos argentinos
La empresa que ganó la concesión ya contrató una plataforma flotante; los trabajos de logística que avanzan en tierra y las expectativas de los kelpers
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La empresa israelí Navitas Petroleum acaba de dar un paso fundamental para dar comienzo a la explotación petrolera en Sea Lion, a 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, sector que comprende la plataforma marítima argentina. La información llega desde Londres y fue confirmada por los propios isleños, muy entusiasmados con el proyecto que puede enriquecer la vida de los residentes.
Navitas había firmado un Memorando de Entendimiento y finalmente adquirió una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) OSX-1, adicional a la ya adquirida Aoka Mizu, con la intención de llevar la producción programada de hidrocarburos de 55.000 a 180.000 barriles diarios hacia fines de la década. Este paso le significó a la petrolera israelí una inversión de 125 millones de dólares.
Según información de la propia legislatura isleña, la Plataforma Aoka Mizu actualmente se encontraría en mantenimiento y modernización en un astillero de Singapur a donde fue trasladada desde Medio Oriente, por la inseguridad existente por el conflicto con Irán.
Este paso es fundamental para confirmar que la explotación petrolera en Sea Lion es un hecho y no un proyecto. Navitas y Rockhopper Exploration, en estas últimas horas, firmaron un acuerdo para definir la forma en que la plataforma adicional se incorpore formalmente a los acuerdos. El consorcio británico nunca ocultó documentación que daba cuentas de ya tener alquilada una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga de petróleo, además de la contratación de una plataforma de perforación.
Mientras tanto en las islas ya están en plena ejecución los trabajos de logística, que consisten en desarrollar una ampliación del complejo portuario y un plan de operaciones para las actividades en tierra que contemplan dos enormes obras necesarias para darle albergue y trasladar a unas 260 personas que trabajarán en el proyecto entre personal técnico y obreros.
Además, las obras incluyen un complejo hotelero y un helipuerto. En estas horas ya está confirmada la ampliación del puerto, y se calcula que, a mediados de 2027 llegarán al archipiélago, desde China, los lanchones sobre los cuales se montará la nueva estructura portuaria de las islas, de acuerdo a lo informado por el legislador local, Dean Dent, según el portal Merco Press, quien tiene bajo su área de responsabilidad la cartera de Infraestructura Pública. Según explicó el legislador el acuerdo con el astillero es “parte sustancial del proyecto para renovar la estructura portuaria”.

Es tan movilizador el proyecto petrolero que dejaría solo en regalías por impuestos y permisos, cerca de 90.000 libras esterlinas a cada habitante isleño y más 350 millones de euros como contraparte de la explotación, que el gobierno de las islas decidió suspender por un año los Permisos de Residencia Permanente, PRP, para realizar una revisión de todo el esquema poblacional.
Para ese fin se realizará un Censo Poblacional el próximo 18 de octubre que, como es de suponer, podría cambiar producto del desarrollo de la industria petrolera, que despertó el interés de varios extranjeros con el fin de radicarse en las islas, ya que se requerirá un importante flujo de mano de obra especializada para las distintas etapas de la explotación en el yacimiento de Sea Lion.
El último censo de población de las Islas señaló una población de unos 3.660 habitantes fijos, 331 con Permiso de Residencia Provisoria y 770 con permisos de trabajo. El censo también demostró que en las islas conviven más de sesenta nacionalidades de distinto origen, con prevalencia de británicos, inmigrantes de St. Helena, filipinos y chilenos, entre otros.
La idea es contabilizar los residentes permanentes, y otorgar solo permisos de trabajo para los que lleguen atraídos por la explotación petrolera. Con el correr de los años y, de acuerdo al desarrollo económico, revisarán esas medidas que ahora buscan privilegiar a los residentes permanentes.
Este plan de negocios, que significa una inversión de 2.100 millones de dólares, es tramado por dos compañías sancionadas en la Argentina por operar ilegalmente en su territorio marítimo en 2012 y en 2022, razón por la cual se encuentran vedadas de operar comercialmente en el país. Se trata de la empresa israelí Navitas Petroleum, que tiene el 65% del paquete de inversión, asociada al consorcio inglés Rockhopper Exploration, que cuenta con el 35% restante.
En la Argentina el desarrollo petrolero en Sea Lion fue rechazado por la oposición que se quejó por la ausencia de una voz firme y activa de parte del gobierno de Javier Milei, para oponerse al proyecto, mucho más teniendo en cuenta que es una empresa de Israel la que se asocia con un consorcio del Reino Unido para llevarlo adelante, siendo Milei aliado y muy cercano a su gobierno.
Es cierto que, de parte del gobierno argentino, existió un comunicado en diciembre denunciando la situación. Entonces Israel respondió que se trataba de un “emprendimiento de privados con el gobierno isleño sin intervención estatal”.

Cuando Javier Milei viajó a Israel en abril pasado y se reunió con Benjamín Netanyahu, no abordó este reclamo, al menos no estuvo en la agenda oficial de la reunión bilateral. Poco después, el que viajó a Israel fue el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que tampoco demandó al respecto.
Lo curioso de esta situación es que antes de estos viajes oficiales, en marzo de este año, en una reunión frente a inversionistas, el CEO de Navitas, Amit Kornhauser, dijo que el proyecto era viable políticamente porque había escuchado a Milei respaldar el derecho de autodeterminación de los isleños.
Se refería a lo sucedido el 2 de abril de 2025, cuando el presidente argentino, en el acto de homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas, dijo: “Si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros dejamos en claro que el voto más importante de todos es el que se hace por los pies y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”.
En esto se basó el CEO para despejar dudas, y fue aún más contundente: en la misma exposición, Kornhauser sostuvo que el proyecto Sea Lion avanzó “sin ninguna interferencia” del gobierno argentino y con “pleno apoyo” de las autoridades británicas y de las islas Malvinas.

En los últimos tiempos, luego del partido Argentina-Inglaterra en el Mundial de los Estados Unidos, y la aparición de la bandera con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas”, los isleños se mostraron más demandantes con el gobierno británico y ellos mismos tomaron cartas en el asunto, mostrando la bandera de las islas, oficial desde 2013, en partidos de la Premier League y en los juegos de la Comunidad del Reino, recientemente desarrollados en Glasgow, Escocia.
Y desmintieron al presidente argentino cuando señaló que EEUU apoyaría a la Argentina en su reclamo de soberanía: “La posición estadounidense sobre la disputa de soberanía ha sido históricamente de neutralidad”, dijeron, algo que es cierto, según declaraciones oficiales del Departamento de Estado estadounidense del 24 de abril pasado, cuando señalaron que la posición de Estados Unidos sobre Malvinas “sigue siendo de neutralidad constante”.
De todos modos, nada parece indicar que se detenga el proyecto petrolero más importante del Reino Unido para los próximos 25 años, que se desarrollará en las islas Malvinas.


