Javier Pérez Aquino: "Los que sufren la violencia más apoyan la paz"
Entrevista al general que Macri llama "el Messi" de las misiones de la ONU
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Un nuevo desafío, esta vez en Mozambique, espera al general Javier Pérez Aquino, el militar argentino que coordinó como jefe de observadores la exitosa misión de paz de las Naciones Unidas (ONU) en Colombia, en la que logró el cese del fuego y el desarme de las FARC. Mauricio Macri se refiere a él como "el Messi de las misiones de paz". Pero Pérez Aquino se corre de la posición de un mesías y aclara que vio personalmente al Presidente "solo una vez, al saludarlo fugazmente en una escalera, en Cartagena".
Su misión en Colombia puso fin a décadas de sangrientos enfrentamientos. "Compartí durante diez meses una misma carpa con las autoridades militares de ese país y los jefes revolucionarios, y el instrumento decisivo fue la confianza", reveló, en una entrevista con la nacion.
Hace dos meses, Macri accedió al pedido del presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, para que el militar argentino encabece el proceso de desarme con el que se procura poner fin al prolongado conflicto con el grupo armado Resistencia Nacional Mozambicana (Renamo). Pérez Aquino, quien la semana pasada cumplió 59 años, partió en las últimas horas rumbo a esa misión.
-¿Cómo se llegó a la paz entre Colombia y las FARC?
-En algunos sitios de Colombia había una clara falta de Estado, no había caminos, escuelas, policías. Las FARC dominaban territorios y rodeaban las grandes ciudades. Su objetivo siempre había sido la toma del poder y nunca se habían sentado a negociar. El momento de quiebre fue el Plan Colombia, por el cual fueron encarcelados más de 4000 guerrilleros, entre otras bajas. Ahora siguen con el mismo objetivo: llegar al poder, pero por vía de las urnas.
-¿Cuál fue su tarea?
-El principal objetivo de la misión de paz de la ONU era lograr la desmovilización guerrillera y la entrega de armas. Estaba previsto alcanzarlo en 180 días y se extendió a diez meses. Todos, incluidos los militares colombianos y los guerrilleros, compartimos previamente un período de capacitación y adaptación. Había problemas logísticos muy grandes, porque nos movíamos en zonas de muy difícil acceso.
-¿Cómo impactó el plebiscito que en octubre de 2016 rechazó el acuerdo de paz?
-Nadie lo esperaba. El resultado del plebiscito fue una bomba atómica. Pero las dos partes dijeron enseguida que había que mantener el cese del fuego. No hubo marcha atrás. Se hicieron modificaciones al acuerdo en el Congreso y se aprobó.
-¿Por qué el rechazo?
-En la población colombiana había muchos en desacuerdo con los beneficios a los grupos guerrilleros, como la participación política. Pero los lugares que habían sufrido más violencia eran los que más apoyaban el acuerdo. Había mayor capacidad para perdonar. La gente no quería que sus hijos y nietos volvieran a padecer lo que ellos habían sufrido.
-¿Los familiares de las víctimas de las FARC tuvieron participación?
-Fueron escuchados en forma paralela al proceso de desarme y cese del fuego. Buscaban un resarcimiento y llegar a la verdad.
-¿Es comparable la situación que vivió Colombia con la violencia argentina de los años 70?
-Es difícil la comparación. En ambos casos hubo un nivel de violencia muy grande. En Colombia, las dos partes, después de muchos años, mostraron voluntad de llegar a un acuerdo. Aunque al comienzo fue muy duro.
-¿Hubo un factor determinante que hizo posible el acuerdo?
-La clave del éxito fue generar confianza hasta en los niveles inferiores. Yo compartí durante diez meses una misma carpa con las autoridades militares de ese país y los jefes revolucionarios, y en otras instancias también convivieron para definir detalles y la confianza fue el instrumento decisivo.
-Más allá de su participación, ¿cuál fue el aporte de la Argentina?
-Hubo una demostración del fuerte compromiso de la Argentina por la paz. Es uno de los países que más colaboró. Había 450 observadores militares y civiles, todos desarmados, desplegados en Colombia, en ciudades de difícil acceso. La mayoría eran latinoamericanos y 94 de los 450 eran argentinos (el 20%). Podemos estar orgullosos del profesionalismo y la capacitación de oficiales y suboficiales para las misiones de paz en nuestras Fuerzas Armadas.
-¿Cómo se gestó la misión en Mozambique?
-El presidente de Mozambique le escribió una carta a Macri solicitando que yo participe del proceso de paz. Influyó seguramente lo actuado en Colombia, pero esta misión no es de la ONU.
-¿El objetivo es similar?
-Suiza, Noruega, Gran Bretaña, otros países de la Unión Europea y Estados Unidos apoyan y asesoran en este proceso de paz entre el gobierno de Mozambique y el grupo armado Renamo. Vienen trabajando en acuerdos políticos y nuestra tarea será asesorarlos para llevar adelante el acuerdo de paz y verificar su cumplimiento.
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