
Jujuy. El Gobierno espera festejar con una amplia reelección de Morales
El referente radical, que llevará varias listas colectoras, aventaja en las preferencias a un exempleado público y un senador peronista
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JUJUY.- Solo ostenta el 1,6% del total del padrón electoral nacional, pero en términos políticos Jujuy representa para el Gobierno un valor mucho mayor. Es que, si todo transcurre como vaticinan las encuestas, el radical Gerardo Morales será reelegido hoy gobernador por otros cuatro años y le ofrecerá a Cambiemos el primer triunfo en una elección de gobernador, tras sufrir 12 derrotas consecutivas en distintas provincias.
No hay demasiado misterio sobre cuál será el resultado final de la contienda: Morales, que reedita la misma fórmula de 2015 con el actual vicegobernador, el peronista Carlos Haquim, es el favorito en todos los sondeos. El único interrogante a develar es si el mandatario jujeño logrará alcanzar aquel 58% de los votos con que hace cuatro años destronó al peronismo gobernante. Morales se tiene fe y confía en que ganará por más de 50 puntos gracias a las distintas listas colectoras que lo llevan como candidato.
Pero la oposición jujeña, atomizada en una docena de listas diferentes, confía en que Morales no superará ese umbral, arrastrado por la fuerte caída en la imagen pública del presidente Mauricio Macri en esta provincia.

Consciente de esta debilidad, Morales se desmarcó del Gobierno y desdobló la fecha de las elecciones jujeñas de las nacionales de octubre, una decisión inédita en esta provincia. Acto seguido, amplió su coalición electoral Cambia Jujuy con una treintena de fuerzas políticas y ratificó su alianza con el sector del peronismo que lidera Haquim, un hombre que simpatiza con Roberto Lavagna y el PJ no kirchnerista.
Durante la campaña evitó mencionar a Macri y procuró ceñir su discurso a la cuestión provincial y exaltar los logros de la gestión. Entre ellos, el regreso de la paz social con la detención de la dirigente kirchnerista y líder de la Tupac Amaru, Milagro Sala.
Resulta al menos llamativo cómo el poder de Sala y, con ella, del kirchnerismo se diluyó en esta provincia en los últimos cuatro años. La única candidata a gobernadora que reivindica su lealtad a la expresidenta Cristina Kirchner es justamente la abogada de Sala, Paula Carreras, que, según los sondeos, no superaría el 1% de los votos. El resto de la oferta peronista se muestra por ahora equidistante de la fórmula presidencial Alberto Fernández-Cristina Kirchner.

El peronismo, que supo manejar las riendas de esta provincia por más de 30 años, hoy se muestra atomizado en al menos cuatro listas diferentes. El rival más cercano de Morales es Julio Ferreyra, quien lleva el sello oficial del PJ con su compañero de fórmula Adrián Mendieta, intendente de El Carmen. Con 75 años a cuestas, Ferreyra se define como un outsider de la política partidaria: fue director del Registro Civil de las Personas durante 30 años, hasta que renunció este año por sus diferencias con el gobernador.
Durante la campaña fue un duro crítico de Morales y de su cercanía a Macri, como también de su gestión: le achacó, entre otras cosas, haber colonizado con familiares la administración pública y la ampliación del número de miembros de la Corte provincial para asegurarse la mayoría.
El resto de la oferta peronista se completa con las candidaturas del senador nacional Guillermo Snopek, quien rompió con el PJ y conformó el frente Juntos por Jujuy, con Fernanda Colque como candidata a vicegobernadora. Por su parte, el exjuez Vicente Casas, exaliado de Ferreyra, competirá por la agrupación Confiar con su compañero de fórmula, Gustavo Briones.
La atomización del peronismo es el principal activo de Morales para garantizar el amplio margen con el que hoy pretende consagrarse nuevamente gobernador. Con ese trofeo en sus manos, el martes próximo aterrizará en la Capital para encarar su siguiente desafío: la contienda nacional de Cambiemos y la reelección de Macri.





