
Kirchner y Lula acordaron dar más poder al Mercosur
En la cumbre impulsaron la creación del Banco del Sur
1 minuto de lectura'
RIO DE JANEIRO.– Sofocado, incómodo y arrastrando los pies. Así anduvo Néstor Kirchner los últimos minutos en esta ciudad. No era para él una buena noticia que el sol saliera con enjundia por primera vez en el año y que impusiera una temperatura superior a los 30 grados. La buena noticia había ocurrido antes, por la mañana, en la audiencia con el anfitrión, Luiz Inacio Lula da Silva. Reunión que sirvió para dar el mensaje político de que los socios grandes del Mercosur están en muy buena forma.
Ese gesto permitió que el “reanuncio” de la creación del Banco del Sur, que Kirchner anticipó durante su intervención en el cierre del plenario del bloque, se transformara en el hecho más importante de la jornada.
La idea no es nueva, pero la decisión de poner en práctica una banca única se cerró en las charlas privadas que estos dos días tuvo el trío que marca los ritmos de la región: Lula, Kirchner y el presidente venezolano Hugo Chávez.
Justamente a Chávez hubo que convencerlo sobre algunos aspectos estratégicos de la iniciativa, pero es el promotor más inquieto de la idea. Brasil también mostró algo de reticencia, pero en las conversaciones previas entre los ministros de Economía se allanaron esas diferencias y todo siguió su curso.
Con el Banco del Sur se pretende financiar proyectos regionales subordinados a las necesidades políticas. Una especie de Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero manejado desde el sur del continente.
En su momento, Chávez había impulsado la creación de una banca conjunta para saltear, según su "Manual antiimperialista", las decisiones unilaterales y discrecionales tomadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para eso, el presidente de Venezuela propugnaba adaptar una estructura ya en marcha: la Corporación Andina de Fomento (CAF). Y quería que el nuevo banco tuviera una composición accionaria inicial producto del aporte del 10 por ciento de las reservas de cada país miembro.
La idea no prosperó porque Brasil y la Argentina no aceptaron que se reciclara la CAF; pretenden empezar de cero.
De todos modos, el acuerdo político anunciado en la declaración conjunta de la 32» Cumbre del Mercosur alcanza sólo para la creación de una comisión que empiece a estudiar en detalle el tema.
Para Kirchner, la decisión es estratégica y no hace más que ratificar su voluntad de integración regional. También está en marcha, y lo citó durante su discurso, la construcción del gasoducto que unirá el continente de Norte a Sur.
Según la lectura de Carlos "Chacho" Alvarez, los acuerdos fueron muy positivos y la voluntad del Presidente refleja la intención de interconectar toda la región.
"No es solamente un caño, es la interconexión de los mercados energéticos y revela una jugada pensada con fines estratégicos", dijo el director de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur (CRPM) a un grupo de periodistas argentinos, al amparo del aire acondicionado del restaurante del lujoso hotel Copacabana Palace.
A solas con Lula
"Con Lula fue todo bien, muy bien", simplificó, al paso, el Presidente. Era su evaluación para el público del encuentro con el presidente anfitrión.
Por el abrazo que se dieron cuando Kirchner llegó a la suite de Lula en el sexto piso y por la extensión de la reunión, que duró una hora y diez minutos, se podría dar crédito a la calificación que le puso el Presidente.
Por el aporte que el canciller brasileño Celso Amorim hizo por la tarde, en una conferencia de prensa, se supo que Lula y Kirchner hablaron de la política interna de sus países.
No faltó el pedido de definición de Lula -más relajado desde que consiguió la reelección- sobre quién será el candidato oficialista en la Argentina, si él o ella. No se sabe la respuesta: obvio que nadie dijo esta boca es mía.
Con el Presidente llegaron la senadora Cristina Fernández; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el canciller Jorge Taiana, el ministro de Planificación, Julio De Vido; el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el embajador en Brasil, Juan Pablo Lohlé. La contraparte incluía a Amorim y al asesor en temas internacionales Marco Aurelio García, entre otros colaboradores.
Se pusieron de acuerdo pronto en todo, hasta en la modalidad de trabajo.
Cada vez que un presidente requería información técnica de cada tema, solicitaba la palabra al ministro del área.
Un repaso rápido de los proyectos en marcha y la ratificación de la voluntad de Lula de mantener el Mercosur unido fueron la médula de la reunión y el prólogo de un discurso en el que Kirchner sumó las buenas migas que tiene con Chávez más las que tiene con Lula para alentar la puesta en marcha del Banco del Sur, del Gasoducto del Sur y hasta deslizar que sería más que interesante comenzar a pensar en una moneda única para toda la región.




