
Kirchner y Lula afinaron su sintonía
Acordaron un encuentro bilateral sobre energía, hablaron del Banco del Sur y promovieron impulsar más la integración
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El presidente Néstor Kirchner recibió ayer a su par de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, mantuvieron una cálida conversación a solas de dos horas en la residencia de Olivos; emitieron señales de consolidación política en la relación bilateral y pusieron en marcha conversaciones sobre la integración energética, bíocombustibles y sobre el polémico Banco del Sur.
De la mayor parte del diálogo participó la primera dama, Cristina Kirchner, en los salones principales de la quinta, aunque durante la primera media hora la charla fue mano a mano, sin testigos. Si bien nadie lo puso en palabras, el encuentro significó un aval político de Lula a Kirchner con miras a las elecciones de octubre próximo. Se leyó como una cordial retribución: el Presidente había respaldado la reelección de Lula el año último.
Por su carácter político, la reunión no revistió el carácter de visita de Estado. De hecho, ambos estaban vestidos de manera informal. Según pudo saber LA NACION, los ministros argentinos y brasileños -participaron en otro tramo de las charlas entre Kirchner y Lula y luego almorzaron en la Costanera- destacaron los siguientes acuerdos:
l La creación del Banco del Sur, que promueven la Argentina y Venezuela, se seguirá discutiéndose en sus aspectos técnicos específicos en la reunión de ministros de Hacienda y de Economía de la región, en Quito, Ecuador, el jueves próximo. Sólo el mes próximo Brasilia decidirá si lo integra.
l En materia de bíocombustibles, ambos países respetarán sus propios proyectos. Brasil continúa con el etanol (sobre la base de azúcar); la Argentina avanza con el biodiésel (soja). Brasil se compromete a hacer aportes de soja a la Argentina, que le retribuiría con envíos de caña de azúcar a Brasil.
l El 15 de mayo, en Brasilia, se reunirán los funcionarios que administran los recursos energéticos en ambos países. Se analizará toda la matriz energética bilateral: represas, petróleo, gas, biocombustibles. El ministro de Planificación, Julio De Vido, encabezará la delegación argentina; su par brasileño de Energía, Silas Rondeau, será su interlocutor. Será una continuidad de las charlas de la cumbre energética de la isla Margarita, hace dos semanas en Venezuela. Silas no estuvo ayer en Olivos, por lo cual no se avanzó demasiado.
l También se acordó una integración financiera, por medio de la cual se dejará de lado el dólar como moneda de intercambio comercial y se utilizarán las monedas de ambos países: el peso y el real. Eso comenzará en 2008.
Clima de confianza
El encuentro estuvo rodeado del "buen clima", muchas "señales de confianza" y de "integración estratégica", tal los formulismos habituales en estas reuniones.
En Olivos estuvieron, además, los dos cancilleres, Jorge Taiana, y Celso Amorín, de Brasil, a quien sólo acompañó del gabinete carioca Marco Aurelio García, asesor principal de Lula en Asuntos Exteriores. Taiana destacó anoche que la reunión había arrojado "resultados estratégicos", como la "decisión política clara de trabajar juntos en la integración regional".
Del lado argentino completaban la asistencia los ministros De Vido y Felisa Miceli (Economía), y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, además de Cristina Kirchner y el vocero presidencial, Miguel Núñez, que no informó a la prensa ni siquiera los aspectos formales de la reunión.
Miceli dijo a Télam que se acordó "en términos generales" la creación del Banco del Sur. Brasil objeta la idea original de Kirchner y del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Lula impulsa un banco que no se superponga en funciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que utilice recursos financieros existentes en la región, como la Corporación Andina de Fomento. Amorín señaló que "quedan por discutir cuestiones técnicas", lo que ocurrirá en Quito, pero destacó como "positivo" el encuentro.
Tras reunirse en Olivos, todos los ministros argentinos y los brasileños se dirigieron a un almuerzo en el restaurante Morena, de la Costanera Norte. Taiana y Amorín coincidieron en destacar el "muy buen espíritu" de la cumbre. De Vido subrayó que en biocombustibles cada país "tiene su propio proyecto nacional" con "una sinergia en algunas cosas", como el intercambio de soja y de azúcar.
También destacaron la postura común bilateral ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), por cuanto ambos países coinciden en que se debe abrir el comercio a productores agrícolas que tropiezan con las barreras que les imponen los países desarrollados.




