La Corte se distancia de la aprobación del proyecto sin consenso

La comisión redactora cree que el Gobierno irritó a la oposición, que no apoyó la iniciativa
Adrián Ventura
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29 de noviembre de 2013  

El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, Elena Highton y Aída Kemelmajer de Carlucci, los titulares de la comisión redactora del Código Civil y Comercial, tomaron distancia del proyecto aprobado en la madrugada de ayer por el Senado.

Fuentes de la comisión de juristas, que dirigió el grupo de 100 expertos que elaboraron el anteproyecto, dejaron trascender que están muy molestos con el Gobierno porque impulsó su votación sin asegurarse el consenso de las fuerzas políticas.

"Para garantizarse un éxito político, manosearon el Código y lo aprobaron sólo con los votos propios y sin el apoyo de la oposición. Enturbiaron el nacimiento del nuevo Código Civil y Comercial", dijeron cerca de Lorenzetti y de Highton.

Lo cierto es que el proyecto, tal como fue debatido en el Senado, recibió muchas objeciones técnicas de la oposición. Incluso, los legisladores del Frente para la Victoria (FPV) lo votaron a regañadientes y el jefe del bloque de senadores kirchneristas, Miguel Pichetto, confesó que lo votaba "por obediencia política".

Algunos de los puntos que irritaron a los legisladores más progresistas del FPV y también a los senadores de los otros partidos fueron las reformas introducidas a la fertilización asistida, a la fertilización post mórtem y al alquiler de vientres. La eliminación de esos institutos fue vivida como una clara concesión que el Gobierno hizo a la Iglesia y una marcha atrás respecto de algunos de los avances que se habían logrado con leyes anteriores.

En total, entre el proyecto original de la comisión redactora y el dictamen que bajó al recinto el FPV y que se aprobó anteanoche existen aproximadamente unas 170 diferencias.

Pero en la comisión redactora, por lo menos formalmente, aseguran que no objetan esas supresiones o correcciones. "Unos 150 cambios se refieren apenas a cuestiones de redacción. La molestia que sienten Lorenzetti, Highton y Kemelmajer de Carlucci pasa, en cambio, por la falta de consenso, que ellos atribuyen a una pelea de fondo que el Gobierno no supo saldar.

"Un código es una norma muy amplia, que regula todos los aspectos de la vida de todas las personas. Debió buscarse un acuerdo mucho más general", dicen en la Corte.

"Lorenzetti dijo que aquellas reformas no le molestan. Tal vez porque no quiere confrontar con el Congreso, afirma que los congresos siempre introducen reformas a un texto original de la propuesta. Y esto no se puede cuestionar, porque es una opción política del legislador", explicó alguien que escuchó las críticas del juez supremo.

En cambio, lo que sí realmente cayó como una sorpresa desagradable fue, fundamentalmente, la falta de apoyo político, la ausencia de consensos amplios que faltaron alrededor del nuevo e inmenso proyecto. Sienten que el nuevo código nace "herido" y "muy debilitado".

"Todos los partidos, en sus discursos, apoyaron el proyecto del Código Civil y Comercial. Pero el Gobierno se empecinó en sacar el tema de la responsabilidad del Estado y lo incluyó en un proyecto separado, que enojó a toda la oposición. Con esa actitud, el Gobierno dinamitó todo el apoyo político que había logrado el Código y el FPV votó en soledad", comentaban ayer esas fuentes.

En la madrugada de ayer, la Cámara alta aprobó el proyecto del nuevo código unificado, pero la norma fue votada por 39 diputados del FPV y algunos aliados. Y la Unión Cívica Radical se retiró del recinto porque, según explicó el senador Ernesto Sanz, el oficialismo no quiso incorporar ninguna de las propuestas.

Mientras tanto, la Cámara de Diputados, con pocas horas de diferencia, también había aprobado el controvertido proyecto que propuso el Gobierno para regular la responsabilidad del Estado, que ahora deberá analizar el Senado. Una iniciativa que tampoco conformó a la oposición, que acusó al oficialismo de promover la irresponsabilidad del Estado y de los funcionarios.

"El que se aprobó no es el Código de la comisión redactora. Es el Código del Congreso -se le escuchó decir en la Corte a uno de los jueces más molestos-. Si el Gobierno hubiera dejado dentro del Código Civil toda la regulación de la responsabilidad estatal, hubiera sido más fácil toda la negociación con la oposición."

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