
La DAIA define su nexo con el Gobierno
Hoy elige su nueva conducción entre una lista afín al kirchnerismo y otra cercana a Pro; pese a sus diferencias, ambos candidatos proponen reducir la dependencia de los fondos públicos
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Se trata, por cierto, de un cambio de autoridades. Pero las elecciones que hoy se llevarán a cabo en la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) definirán el perfil de la representación política de la comunidad judía por los próximos tres años. Un perfil que, a juzgar por las promesas de los dos candidatos que se presentan, buscará abandonar la fuerte dependencia financiera del gobierno nacional iniciada hace ya varias gestiones y que condiciona en buena medida las posturas que la entidad ha venido tomando en los últimos tiempos en relación con la gestión kirchnerista.
En principio, tanto Julio Schlosser (Nuevo Modelo Comunitario) como Claudio Avruj, los dos postulantes en pugna, han criticado de manera taxativa la política de acercamiento a Irán en lo que hace a la investigación por el atentado a la AMIA.
Este tema representa, hoy por hoy, la mayor preocupación de la comunidad judía argentina, una valoración extendida a los organismos de representación judía mundial (el Congreso Judío Mundial y el American Jewish Committee, por caso, se expidieron con preocupación sobre el asunto).
Lo hacen, por cierto, desde lugares distintos. Schlosser, un experimentado dirigente de perfil moderado y origen en el Movimiento Conservador, alcanzó un acuerdo para esta elección con los principales clubes y partidos políticos de la comunidad, algunos de cuyos dirigentes sostienen fuertes lazos con el kirchnerismo.
Avruj, secretario de Derechos Humanos del gobierno de la ciudad, recibió el apoyo inicial de un sector del macrismo, de la ortodoxia religiosa y del rabino Sergio Bergman, legislador de Pro que también aportó nombres a la lista que intentará derrotar a Schlosser, favorito indiscutido hasta hace pocas semanas y que hoy pelea en un escenario de paridad. El resultado de la elección es fundamental para determinar el grado de proximidad que tendrá la entidad con el gobierno nacional, un tema crítico para la colectividad judía.
Sin embargo, en algo coinciden los dos: tanto Schlosser como Avruj critican el actual modelo de financiamiento de la DAIA, que tiene un presupuesto de algo menos de 5 millones de pesos anuales, una modesta plantilla de 20 funcionarios y el aporte obligatorio de las instituciones adheridas, que no llega –según distintas fuentes– a cubrir el 10 por ciento de esa suma.
"El objetivo es no depender ni de Télam ni de [Mauricio] Macri. Si no somos capaces de conseguir 400.000 pesos por mes es porque no servimos", afirmó Schlosser a LA NACION. "A la DAIA la tienen que sostener los judíos, y no puede ser que el Gobierno baje pauta publicitaria o no según quién gane los comicios", denunció Avruj.
Desde esa lista, pero también desde buena parte de la actual dirigencia comunitaria, se reconoce el aporte que el Gobierno realiza a través de la agencia de noticias Télam (habría $ 800.000 de pauta publicitaria retenidos desde hace meses); la Anses, que encabeza Diego Bossio, y la Sigen, que preside el polémico ex candidato a procurador Daniel Reposo, quienes auspician distintos eventos organizados por la entidad surgida en los años 30 para luchar contra el antisemitismo en el país.
Según fuentes comunitarias, el flujo financiero oficial llega, por ejemplo, a través de avisos en la revista y el sitio web de la DAIA, donde se publica propaganda de la Presidencia de la Nación, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Desarrollo Social, YPF y el Grupo Veintitrés, aunque también la agenda cultural del gobierno porteño. También se canalizan a través de la Fundación Amigos de la DAIA, que en el presupuesto nacional aprobado para este año tenía asignada la suma de $ 750.000.
La estrechez económica de la entidad explica, según Avruj y Bergman, algunos episodios pasados, como la defensa de la DAIA del vicepresidente Amado Boudou luego de que éste comparara a periodistas de Clarín y LA NACION con los judíos que "ayudaban a limpiar las cámaras de gas". También la durísima crítica al columnista de este diario Carlos Pagni, quien había mencionado que Axel Kicillof era "nieto de rabinos".
El titular saliente, Aldo Donzis, cierra una etapa de seis años al frente de la entidad con críticas sobre sus espaldas y una relación con el Gobierno que pasó de amable a tirante en los últimos meses, especialmente por el tema AMIA.
Sus sucesores intentarán dar un nuevo perfil y prometen terminar a partir de hoy con la dependencia de la entidad judía a los favores económicos del oficialismo.
Los dos candidatos, frente a frente
- JULIO SCHLOSSER
Profesión: abogado
Edad: 66
Fue hasta hace poco secretario general de la AMIA. Pertenece al Movimiento Conservador. Forma parte de la comisión directiva de la DAIA. Su lista se llama Nuevo Modelo Comunitario.
DIXIT: "El objetivo es no depender de Télam ni de Macri. Si no conseguimos $ 400.000 al mes es porque no servimos"
- CLAUDIO AVRUJ
Profesión: Lic. en Org. Inst.
Edad: 53
Fue director ejecutivo de la DAIA en los 90. Es secretario de Derechos Humanos de la Ciudad, actualmente con licencia. Tuvo un breve paso en la Secretaría de Deportes con Alfonsín. Su lista no tiene nombre.
DIXIT: "A la DAIA la tienen que sostener los judíos. No puede ser que el Gobierno baje pauta o no según quién gane"
Diferencias
- Schlosser es afín al kirchnerismo, y marca cierta continuidad con la actual conducción.
- Avruj tiene apoyo de Pro y busca un cambio de liderazgo. Lo respalda el rabino Bergman.





