
La estatua de Gardel fue ubicada en París
Obsequio: la obra quedó a disposición del alcalde, Jean Tiberi; por ahora, está en el Hotel de Ville, sede del gobierno de la ciudad.
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PARIS (De una enviada especial).- Impedido de concretar su deseo de regalar al presidente Jacques Chirac una imponente escultura en bronce de Carlos Gardel, Carlos Menem se conformó ayer con dejar el obsequio a disposición del alcalde de París, Jean Tiberi.
Debió disfrutar de esta última alternativa, luego de que los funcionarios parisinos rechazaran sus dos planes iniciales, que, según allegados al Presidente, pretendían emplazar el exuberante monumento en la Universidad de la Sorbona, primero, y en la estación del metro llamada Argentina, después.
Finalmente, la escultura fue a parar a la Mairie, la alcaldía parisina, situada en el Hotel de Ville. Ayer por la mañana fue descubierta en el Salón de los Tapices de esa sede, en una modestísima ceremonia, denominada "intercambio de regalos".
El alcalde recibió dos obsequios, ya que el Presidente había traído uno especialmente para Tiberi desde la Argentina. Pero, gracias a la escultura, la generosidad presidencial se duplicó. Lo que no quedó claro en París fue si este gesto benefició o sólo acarreó un nuevo problema al alcalde. Sucede que el cuerpo entero de Gardel esculpido en bronce, y patinado con un esmalte opaco verde brillante, además de desentonar con la sobria decoración del Salón de los Tapices, no era esperado en ese sitio (sólo el lunes último, con la obra de arte ya en París, se avisó desde la embajada argentina del obsequio y sus dimensiones).
"Nacido en Francia"
El jefe del Estado argentino explicó a su anfitrión (ambos descubrieron a la vez la escultura) los motivos para la elección del regalo. "Es un ídolo argentino, que es del Río de la Plata, pero nacido en Francia", detalló más tarde.
De la misma manera, ofreció precisiones sobre el segundo presente, una bombilla y un mate tallado en madera y plata. "En la Argentina, tomamos mate todas las mañanas, es necesario hacerlo", aseguró Menem a Tiberi, que no comprendía para qué servía el objeto ya en sus manos.
Atónito, Tiberi retribuyó a Menem con otra réplica esculpida en madera de una obra del siglo XVII (dos caballos con sus torsos entrelazados), y lo invitó a pasar al salón de fiestas, donde ambos pronunciaron discursos.
Por la tarde, con ayuda de Héctor Bianciotti, escritor argentino radicado aquí, pidió al secretario de la Academia Francesa, Maurice Druon, y a otros 40 miembros de la institución (Bianciotti también lo es), que analicen la posibilidad de incorporar al diccionario de la lengua nacional el vocablo "gauchesco", a lo que casi la mayoría de los miembros le adelantó que formará parte de la próxima edición.




