
La fabulosa prosperidad de la pequeña cooperativa de donde salió la plata
La financiera Cuenca, de Villa Lynch, duplicó su trabajo en los últimos dos años
1 minuto de lectura'
En el camino que recorrió el dinero del escándalo hasta aparecer en el baño del despacho de Felisa Miceli hay un único tramo acreditado: su paso por la caja de crédito Cuenca.
Creada como una cooperativa, funciona desde 1961 en Villa Lynch, partido de San Martín. Sus fundadores eran inmigrantes judíos que se unieron para otorgar créditos a pequeños fabricantes textiles del barrio. Hoy, son los propietarios de una pujante entidad financiera que duplicó su caudal de trabajo en los últimos dos años.
Ante la certeza de que son sospechosos, hicieron ayer su primera declaración pública. "Somos totalmente ajenos al hecho investigado sobre el ladrillo de dinero hallado en el baño de la ministra", dijeron a LA NACION los dueños de Cuenca, a través de un correo electrónico.
Pero el Banco Central de la República Argentina (BCRA) no opina lo mismo. Esta entidad, que en marzo pasado denunció a la cooperativa por una presunta maniobra de lavado de dinero, declaró ante la Justicia que el 21 de mayo le envió a Cuenca 100.000 pesos en un fajo que tenía una etiqueta con el número de lote 38057. Ese fajo fue encontrado 15 días después en el despacho de Miceli.
El fiscal Guillermo Marijuán dio por probada la declaración del BCRA. Ahora, los investigadores pretenden averiguar quién sacó el paquete de la financiera y cómo lo hizo.
Cuenca no da ninguna pista. "No sabemos nada. No conocemos a Miceli y no tenemos ningún tipo de relación ni con ella ni con el hermano ni con ninguna de las empresas que están investigando", dijo ayer a LA NACION el gerente administrativo de la entidad, Rosario Abbate, preocupado por "el daño" que el caso le hace a la imagen de su cooperativa. Tras ese diálogo, la firma envió el correo electrónico: un texto que en las próximas horas se convertirá en una solicitada.
En cuanto al fajo, Abbate sostuvo que ellos no saben siquiera si ese "ladrillo" ingresó en la financiera. "Eso no se controla. No hay entidad que tome nota de los números de los lotes que le llegan. Ni nosotros ni ninguna otra lo hace", afirmó.
Sin embargo, en el Banco Central dijeron a LA NACION que es muy extraño que una entidad no identifique los fajos recibidos. "Puede ser que no lo hayan anotado, pero no es lo habitual", explicó una fuente del banco.
La historia
Cuenca se llama así por el nombre de la calle en la que funciona desde sus orígenes, cuando se instaló con una pequeña oficina cerca de la esquina de la avenida, pegada a donde ahora se encuentra un lavadero de autos. Treinta y seis años después, sigue operando en el mismo lugar, pero expandida a lo largo de la cuadra. Tiene tres edificios, con fachadas idénticas: vidrios espejados y un gran cartel plateado que dice "Cuenca".
Sus empleados, de traje, cruzan cientos de veces la calle para ir de una oficina a otra. Sus modernos edificios contrastan con los galpones del barrio, antiguas fábricas, casi todas vacías.
Presidida por Miguel Rutenberg, sólo en los dos últimos años Cuenca dio el gran salto. Desarrolló nuevas áreas de negocios, duplicó el número de empleados ("de 60 en 2005 pasamos a 120 hoy", dijo Abbate) e inauguró su tercer edificio. Pero en este tiempo también se llenó de sospechas.
El 9 de marzo, el Banco Central denunció a Cuenca por maniobras irregulares. La acusó de lavar dinero. Una fuente que participó de la investigación explicó a LA NACION que se había descubierto que entre julio de 2003 y 2005 hubo extraños movimientos en la cuenta corriente que Cuenca tiene en el Banco Central.
Allí se habían realizado transferencias por 365 millones de pesos a nombre de terceros que, consultados por el Banco Central, dijeron no haber operado nunca con Cuenca. "Dicho mecanismo tendría como finalidad ocultar la verdadera identidad de los presentantes de los cheques y/o los beneficiarios del retiro de los fondos", advirtió el BCRA en una denuncia que ayer citó Marijuán en su pedido de indagatoria contra Miceli.
Una funcionario que intervino en la investigación dijo a LA NACION que el BCRA constató que por lo menos 60 personas mencionadas por Cuenca como depositantes dijeron no conocer siquiera la entidad.
Antes y despues
"Miceli está totalmente ratificada en su cargo. Las explicaciones que dio fueron satisfactorias para el Presidente. Quedamos muy conformes. No hay ninguna causa para que le puedan imputar un delito."
08/07/2007
Así la ratificó el jefe de Gabinete la semana pasada
"Ella entendió que se siente más tranquila contestando como ciudadana las imputaciones que le está haciendo el fiscal y nosotros aceptamos que así sea. Creemos que va a poder explicarlo ante la Justicia."
16/07/2007
Con esas palabras, anunció la aceptación de la renuncia



