
La fiscalización de elecciones, una generosa inyección de confianza
Por Guillermo Mentruyt Especial para lanacion.com
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Mucho se habló en estas elecciones acerca de los fiscales. El Código Electoral establece que "los partidos políticos que se presentan a una elección pueden nombrar fiscales cuya misión será fiscalizar las operaciones del acto electoral y formalizar los reclamos que estimaren correspondan" (arts. 56 y 57). Según la Real Academia Española, fiscalizar es "criticar y traer a juicio las acciones u obras de alguien".
En una elección se asume que alguien puede realizar una acción que no corresponde, y debe ser controlado. El fiscal se sienta en una mesa electoral porque se supone que las autoridades de mesa se pueden equivocar, o que alguien puede modificar intencionalmente los resultados. El voto de personas no habilitadas o sin documento, la sustracción de boletas, el agregado de sobres, la modificación de las actas de escrutinio, prácticas fraudulentas como el voto cadena, son algunas de las situaciones posibles. La fiscalización es necesaria porque existe desconfianza.
La Fundación Ciudadana convocó a participar en el programa Fiscales Independientes para una Elección Transparente 2009 en las localidades de Bragado, Nueve de Julio, Pilar, Rauch y San Isidro. En este último municipio, el Foro Cívico de San Isidro capacitó a más de 500 personas, fiscales y autoridades de mesa; se fiscalizaron 382 mesas en 53 escuelas, donde 480 personas trabajaron de 7 a 23 hs. Los fiscales se prepararon, y trabajaron con entusiasmo, responsabilidad y compromiso. El domingo fue largo, y el frío y el cansancio les hacía recordar que podrían estar descansando como un domingo más.
¿Quiénes fueron fiscales? Grupos de jóvenes y de matrimonios amigos, abuelas y estudiantes, padres e hijos, empleados, empresarios y amas de casa. Muchos se conocieron esa mañana en la puerta de la escuela y trabajaron juntos todo el día. Ayudaron a los electores, asesoraron a aquellos presidentes de mesa que no conocían los procedimientos, defendieron votos de manera imparcial y objetiva ante dudas o cuestionamientos intencionados.
Al final del día sintieron que habían hecho un aporte tan necesario como efectivo. Descubrieron que haberse capacitado les permitía ser personas de consulta para ayudar a discernir las situaciones poco claras. Vieron que se puede mejorar la transparencia de las elecciones frente a aparatos partidarios u oficialistas que cuentan con medios económicos, empleados, móviles, fiscales pagos y generosas viandas. Después de un día intenso, incómodo y agotador, fueron concientes de su aporte, y los sentimientos fueron de alegría, deber cumplido y esperanza. Sintieron que habían hecho algo por el país y por el futuro de las personas que aquí viven.
Descubrieron que el "no se puede" no es cierto, y que se puede modificar la realidad, hay que decidirse a hacerlo. Que a pesar de la imagen negativa de quienes trabajan en política, hay personas con otras opiniones que trabajaron con honestidad, imparcialidad y compromiso. Fue tan impactante ver los aparatos partidarios en funcionamiento para influir en los procedimientos (y quizás en los resultados) como el abrazo final y emocionado con un fiscal de otro partido a quien ayer no se conocía.
Muchos se preguntaban: "¿Qué habría pasado en esa mesa si no hubiera estado allí?" Las cosas habrían sido distintas en muchos casos. Sin embargo, no hay que caer en la trampa de creerse "los únicos buenos de la película", ya que muchas otras personas trabajaron y pusieron también su granito de arena, cada uno desde su lugar y desde sus convicciones.
Lo que pasó en cada escuela fue una generosa inyección de confianza. Es la gran paradoja de los fiscales del 28 de junio: se los convocó porque el sistema se basa en un supuesto de desconfianza en los procesos y en algunas personas, y lo que se llevaron fue … ¡más confianza!:
- Confianza en su poder de ciudadanos. Descubrieron que se puede hacer algo para modificar la realidad, que se puede construir un país mejor, que se puede decir: "Acá estoy", ante una situación que no corresponde, que el "no te metás" es una mentira.
- Confianza en los otros. Requisito básico para una sociedad que quiere superar sus dificultades. Aunque el otro piense distinto, se puede trabajar con él y buscar juntos las alternativas, se puede compartir un proyecto basado en los consensos.
Se dice que las elecciones son "el" momento de la democracia, la fiesta cívica por excelencia. Pero después hay que "dejar hacer" sin entrometerse ni participar en los 2 años que hay entre un acto electoral y el siguiente. Frente a esto, el curso de capacitación de fiscales independientes propone: "el cuarto oscuro es sólo el comienzo". Las elecciones son la forma de elegir a las autoridades, pero la democracia es el sistema que establece la Constitución. Para el período que va desde el 29 de junio de 2009 hasta el sábado anterior a las elecciones de 2011 es necesario un país federal, independencia de los poderes, autonomía del Poder Judicial, derecho de los ciudadanos a peticionar, rendición de cuentas de los funcionarios públicos y de los gobiernos, transparencia en los actos de gobierno y en el manejo de las cuentas públicas, herramientas de participación ciudadana, son todos elementos clave e irrenunciables de la democracia que deben garantizarse todos los días.
La participación de los fiscales independientes y todo lo que ellos descubrieron el domingo 28 son un punto de partida, un camino que se puede empezar a transitar cruzando una puerta de esperanza: la participación ciudadana basada en la confianza.
El autor es presidente de la Fundación Ciudadana
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