
La Fuerza Aérea recordó las misiones de rescate
El brigadier Barbero destacó la labor de los helicopteristas
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Con el recuerdo de las acciones de sus helicópteros, la Fuerza Aérea Argentina conmemoró el 19° aniversario de su bautismo de fuego. El acto realizado en la VII Brigada Aérea Moreno fue encabezado por el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, y por brigadier general Walter Barbero.
El presidente Fernando de la Rúa no pudo llegar a la ceremonia por las malas condiciones climáticas. Sí estuvieron el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, el titular de la SIDE, Carlos Becerra, y los principales jefes militares y de las fuerzas de seguridad.
El brigadier Barbero destacó el papel desempeñado por los helicopteristas en el conflicto por las islas Malvinas: "Estas tripulaciones con sus helicópteros lograron rescatar a siete pilotos (uno británico) eyectados, a 25 náufragos de la patrullera Río Iguazú y a una patrulla de la red de observadores del aire que había quedado detrás de la línea del frente".
Ese escuadrón de helicópteros al que recordó Barbero estaba compuesto por dos Bell 212 y dos Chinook. Dos de sus tripulantes son hoy comodoros, Alejandro Vergara y Luis Longar. Eran tenientes de 26 y 28 años, respectivamente, en 1982. Son voces válidas para darle un contenido humano a palabras dichas 19 años después.
Las voces desde el peligro
Rememoran los peligros, como cuando el relato de Longar llega al constante cañoneo británico a las posiciones cercanas a Puerto Darwin: "Los impactos se sentían cada vez más cerca, nosotros empezamos a asustarnos, porque el suelo temblaba y escuchábamos un ruido que no sabíamos que era. Y nos dimos cuenta que eran las piedras que salían despedidas desde el punto de impacto y caían en la chapa del techo de donde vivíamos. Nosotros estábamos en el jardín y salimos corriendo para salvar los helicópteros Bell. Corríamos con el FAL y con esas bolsas de dormir rojas... Cuando despegué en el segundo helicóptero veía el avance inglés a través de las casas, se veía la munición trazante y salimos porque salimos..."
Vergara agrega: "Ibamos los dos helicópteros y de frente por debajo de la capa de nubes, de 50 metros, aparecen tres Pucará en sentido contrario. Pasamos mezclados entre ellos, tranquilamente podíamos habernos chocado en vuelo".
La distancia en el tiempo no quita la emoción en el relato de Vergara de su primer rescate de un piloto: "El momento más fuerte fue el 21 de mayo. Supuestamente, un piloto de Dagger se había eyectado y tenía que ir a la zona de recuperación de la Gran Malvina. Fuimos y no lo encontramos. A la tarde salimos de nuevo. Vemos los restos del avión cerca de un establecimiento de lugareños. Aterrizamos y preguntamos por él. Estaba en el interior de la casa.
"Cuando nos vimos la emoción fue recíproca. Era el primer teniente Luna, que había sido instructor nuestro en la escuela de aviación militar. Ese fue nuestro primer rescate y nos tocó encontrar a nuestro propio instructor de vuelo."
Los rescates de pilotos eyectados fueron intensos ese 21 de mayo, cuando el desembarco británico se consumaba entre las andanadas de ataques aéreos argentinos. Y a veces debían arriesgarse sin saber si no se dirigían a una trampa, como la que sirvió para el derribo de un helicóptero Puma del Ejército. Ese día Vergara salió en busca de un piloto de la Armada, el capitán Fillipi. "Transmitía fuera de los horarios establecidos, seguí el patrón de la Armada que no conocíamos. Pero fuimos igual y pudimos encontrarlo", comentó.
La última misión de Longar trajo más peligros, por más que estar cerca de la muerte es una constante después de treinta días de combate: "Tenía que recuperar a una patrulla de cinco hombres que estaba detrás de las líneas enemigas. Cuando íbamos nos ve una patrulla inglesa que dieron aviso a los Harrier. A mí me indican desde el centro de radar que los aviones ingleses están en descenso. Entonces, aterrizo, dejo el motor en marcha y nos refugiamos en unas rocas. Pasaron cinco minutos y los Harrier volvieron a subir, por lo que proseguimos. Enseguida me topo de frente con un helicóptero inglés y casi nos chocamos. Cada uno fue por su lado.
"Nos tiraron un misil"
"Pero, lo que es no tener miedo por no saber, arriba de mí hubo una explosión y no sabía de qué se trataba. Resulta que este helicóptero inglés había dejado un patrulla y nos tiraron un misil desde tierra. El misil tiene un tiempo de aceleración y después se activa la cabeza infrarroja que busca el calor del motor, a mí me paso de largo y lo que yo vi fue su autodestrucción."
Longar todavía busca su aparato, el Bell 212 matrícula H-85. Cree que algún regimiento británico debe tenerlo en su museo. Pero no sabe dónde está. Las anécdotas continúan. Sus carreras también. Ambos estuvieron luego en Chipre a cargo del grupo aéreo de los cascos azules. Compartieron misiones con los británicos allí. Un detalle en sus uniformes les dio el respeto de su antiguos rivales. Ambos fueron condecorados por el valor en combate.




