
La globalización no sirve si fomenta la desigualdad
Un aplauso atronador cuando bregó por la justicia social y cierta sorpresa cuando elogió las privatizaciones
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El presidente de Francia, Jacques Chirac, elogió ayer en la Asamblea Legislativa los logros conseguidos por la globalización del mercado pero también destacó "los riesgos de agravar desigualdades y las dolorosas consecuencias para el empleo" lo que, a su vez, conlleva esa mundalización.
Ante un recinto colmado de legisladores del oficialismo y la oposición, funcionarios del Gobierno, embajadores y admiradores por doquier, el jefe de Estado francés recibió la bienvenida del Congreso argentino que a las 12:30 escuchó su breve pero medular mensaje.
Justicia social
El pasaje del discurso de Chirac que cosechó mayores aplausos en el recinto de la Cámara de Diputados fue el que cuestionó la mundalización y bregó por una mayor justicia social.
"Tengo siempre presente la necesidad de proteger nuestro modelo social. No olvidemos nunca que la globalización debe estar al servicio del hombre, de su trabajo y de su calidad de vida", expresó el primer mandatario de Francia.
El párrafo le valió una sonora y unánime acogida de aplausos de los senadores y diputados del peronismo, el radicalismo, el Frepaso y los partidos provinciales.
Sostuvo Chirac que la globalización del mercado "debe conjugar armoniosamente la eficacia económica y la eficacia social", por lo que destacó en un suave francés que "hay que controlar la mundialización".
El distinguido expositor pareció preocupado en acentuar "los riesgos" del mundo globalizado ya que dedicó al menos cinco párrafos de su mensaje al tema.
Entre los riesgos de la globalización que mencionó Chirac figuran: "las dolorosas consecuencias para el empleo, la marginación de ciertas regiones del mundo, y la provocación de una inestabilidad financiera".
A su vez, elogió las relaciones entre la Unión Europea y el Mercosur y destacó que "es necesario lograr este acercamiento".
Con ese fin, el jefe de Estado francés propuso ante los parlamentarios argentinos la realización de una reunión cumbre de presidentes del Mercosur y de la Unión Europea para el otoño de 1998 en algún país de América Latina.
Una sorpresa
Desde el arranque de su mensaje, Chirac se ganó la simpatía de la UCR.
Fue cuando cuando felicitó por la restauración de la democracia al ex presidente Raúl Alfonsín y a Carlos Menem.
Empero, a algunos legisladores del Frepaso y de la UCR les cambió la cara cuando Chirac manifestó que "el programa de privatizaciones en la Argentina se realizó en condiciones ejemplares".
De la Asamblea Legislativa en honor al jefe del Estado de Francia participaron el vicepresidente Carlos Ruckauf; los presidentes del Senado y de Diputados, Eduardo Menem y Alberto Pierri, respectivamente; y el titular de la Corte Suprema, Julio Nazareno; entre otros.
Antes de hablar Chirac el vicepresidente de la Nación leyó un mensaje de bienvenida y agradecimiento por la visita a la vez que elogió las relaciones entre Argentina y Francia.
El grupo de legisladores franceces que lo acompañó en el viaje fue invuitado por sus pares a seguir la sesión desde las bancas.
Un discurso bien recibido
En líneas generales el discurso de Jacques Chirac en la Asamblea Legislativa recogió buenas críticas de parte de los parlamentarios de la oposición y del oficialismo.
El jefe de bloque de diputados del PJ, Jorge Matzkin dijo a La Nación que en el discurso de Chirac "sobresalió la integración entre la Unión Europea y el Mercosur, lo que para nosotros también es prioritario".
"Concuerdo plenamente con Chirac cuando habló de los riesgos de la globalización", agregó el legislador oficialista.
Desde el radicalismo el jefe de esa bancada, Federico Storani destacó a este diario la importancia de que el presidente francés muestre los riesgos de la mundialización. Pero a la vez sostuvo que "Chirac peca de optimista cuando dice creer que la Argentina sabe a donde va, porque yo lo dudo".
El diputado del Frepaso, Darío Alessandro, elogió el discurso de Chirac, aunque destacó que "los intereses franceses son muy beneficiados en nuestro país".
Mirar hacia adelante, su principal mensaje
El presidente francés puso siempre énfasis en la construcción regional y en el aumento de las relaciones con Europa
La visita de Jacques Chirac fue bastante más que un viaje presidencial protocolar. Fue, en realidad, un paso adelante en la relación entre Francia y el Mercosur, cuyos beneficios mutuos pueden llegar más lejos del simple avance en las relaciones bilaterales. Más allá de la importancia simbólica que siempre tiene la presencia de un jefe de Estado, la importancia real de esta gira que abarcó cinco países y terminó ayer en Buenos Aires debe medirse en tres aspectos principales:
- El primero está referido a la importancia que tiene un mensaje dicho por un interlocutor distinto al habitual.
Jacques Chirac habló extensamente, en todos los ámbitos argentinos que visitó en dos días, sobre las ventajas y los desafíos de la interdependencia económica que algunos llaman mundialización y otros globalización. No dijo cosas muy distintas, en ese sentido, de las que suelen escucharse de boca de banqueros, directivos de empresas o especialistas del Fondo Monetario o del Banco Mundial. Pero las mismas verdades suenan distinto si las dice un presidente de Francia, cuyo alcance es probablemente mayor porque será escuchado con más atención por sectores que a lo mejor son más reacios frente a lo mismo dicho por otros.
- Como se esperaba, Chirac se dirigió siempre a cada país como representante de Francia y de Europa a la vez y hablando al Mercosur en su conjunto, más que cada uno en particular. Su mensaje principal debe leerse, entonces, como el de un aliento definitivo a la construcción regional.
La experiencia de la Unión Europea era ya una referencia permanente para el Mercosur. Pero Chirac puso énfasis en señalar que en Europa se mira con entusiasmo lo que ya se ha logrado en esta zona de América con el Mercosur. Consejo implícito: ustedes van por el camino correcto, no desaprovechen la gran oportunidad.
- Chirac logró transmitir la importancia de la economía en el crecimiento de las relaciones entre países. Esta es una evidencia que muchas veces escapa al análisis de numerosos responsables políticos en América latina.
Ayer, en su emotivo discurso frente a la comunidad francesa en la residencia del embajador, Chirac recordó que el viaje de Charles De Gaulle aún producía ecos pero que no había tenido el éxito esperado en producir grandes cambios posteriores.
Eso llegó en cambio hace pocos años, empezando con la Argentina -que visiblemente sedujo a Chirac, según su tono al hablar- de la mano de las inversiones y los hombres de empresa que se instalaron aquí en los tiempos recientes.
Pero, al mismo tiempo, Chirac supo expresar en términos muy precisos la importancia del necesario complemento que se requiere entre inversiones económicas, desarrollo de la democracia y las relaciones de raíz cultural entre países que pertenecen a un origen común.
Todo eso está justamente en marcha en los países del Mercosur. A veces, sin que los propios ciudadanos de nuestros propios países lo adviertan en toda su magnitud porque los problemas cotidianos, que también son serios, dificultan la visión de la tendencia de fondo.
La ventaja de un presidente extranjero puede ser la de ver más claro desde lejos. Y la de decirlo en el lugar con la certeza de que su mensaje llegará a muchos oídos responsables.
Eso es lo que Chirac dejó entrever en sus palabras escuchadas en Buenos Aires y las otras capitales del Mercosur. Ese mensaje de mirar para adelante puede ser también su principal aporte.
Un emotivo intercambio de trofeos de guerra
Sorpresa: en la reunión de trabajo entre ambos mandatarios, Chirac le entregó a Menem documentos de un aviador riojano de la Legión Extranjera
El gobierno de Francia devolvió a la Argentina la bandera del Combate de la Vuelta de Obligado, que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1845.
En una ceremonia realizada en el Patio de Armas de la residencia de Olivos, encabezadas por los mandatarios Jacques Chirac y Carlos Menem, dos gendarmes (uno de los cuales trabaja en la embajada en Buenos Aires) y un marino francés en nombre de su país entregaron el pabellón a un granadero, un gaucho perteneciente a la agrupación tradicionalista que combatió en esa contienda y a un integrante del Grupo de Artillería 1 General Iriarte.
Como fue recordado por un locutor oficial, el combate de la Vuelta de Obligado se produjo durante el segundo período de gobierno de Juan Manuel de Rosas, quien no reconocía la independencia del Paraguay y sostenía que los ríos interiores de la Confederación (el Paraná y el Paraguay) estaban bajo soberanía argentina y sujeta a sus leyes.
Debido a la defensa, especialmente del puerto de Buenos Aires, cuya aduana era la mayor fuente de tributos, y los desacuerdos con Paraguay, Francia e Inglaterra ofrecieron su mediación en el conflicto que derivó en el enfrentamiento de noviembre de 1845, con cuantiosos daños materiales y víctimas fatales y la retención, por parte del país galo del pabellón de la Confederación.
Chirac, auguró que "la entrega de esta bandera sea el símbolo de nuestra amistad y de los pueblos de Francia y de la Argentina". Coincidieron en manifestar sus emociones, con una salvedad: Carlos Menem admitió que "algunas lágrimas inundaron mis ojos". Chirac también agradeció el "cinto-pampa" que le entregaron las asociaciones tradicionalistas, tras un breve desfile a caballo.
Al término del acto, mientras los mandatarios y sus colaboradores se encaminaban hacia la reunión de trabajo (de lo que se informa por separado), la Fanfarria de los Granaderos cambiaba su repertorio musical militar por una delicada selección de melodías de Charles Aznavour.
En la intimidad de la reunión de trabajo, Chirac sorprendió a Menem.Le obsequió los documentos que atestiguan que el aviador riojano Vicente Almandos Almonacid formó parte de la legendaria Legión Extranjera y, en ese cuerpo, fue el único argentino en participar en la Primera Guerra Mundial.
Junto con el ejército vencedor desfiló el 11 de noviembre de 1918 ante el Arco de Triunfo, en París. Menem le agradeció a Chirac el gesto y le anunció que los documentos serán exhibidos en el Museo de la Rioja.
Además, le informó que el aeropuerto provincial lleva el nombre del aviador, quien había nacido el 24 de diciembre de 1882, en las cercanías de la localidad de Chilecito.
Obsequio
En nombre de las agrupaciones tradicionalistas argentinas, el gaucho Andrés Rodríguez, titular de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) formó parte del desfile en honor del presidente de la República de Francia, Jacques Chirac.
El representante sindical, le obsequió al manadatario francés un pintoresco "cinto pampa" -que forma parte de la vestimenta del gaucho argentino- con un patacón de 1883 y una moneda con la flor de lis, símbolo de la nación gala.
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