
La mayor epidemia del momento
La hepatitis C afecta a unos 600 argentinos por año; causas y consecuencias
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La hepatitis C, enfermedad que ha llevado al ex gobernador de Córdoba Ramón Mestre a padecer un cuadro de insuficiencia hepática aguda que pone en serio riesgo su salud, es la infección crónica que se transmite con más frecuencía en todo el mundo, hasta tal punto que algunos investigadores la consideran la mayor epidemia del momento.
“En los Estados Unidos, por ejemplo, hay aproximadamente 3.900.000 personas infectadas por el virus de la hepatitis C y cada año se notifican 36.000 nuevos casos”, dijo a La Nacion el infectólogo Víctor Rosenthal, profesor de control de infecciones del Colegio medico de la provincia de Buenos Aires.
Los últimos registros de la Argentina hablan de entre 500 y 600 nuevos casos notificados anualmente. Sin embargo, es altamente probable que la cantidad de personas que cada año contrae esta infección en nuestro país sea sensiblemente mayor, ya que esta infección no siempre presenta síntomas visibles, lo que la hace difícil de detectar.
“Es posible tener hepatitis C durante años sin saberlo, ya que el 70% de los casos no presenta síntomas”, señaló el doctor Rosenthal. Del total de personas que contrae la infección, alrededor del 25% se cura espontáneamente, mientras que el porcentaje restante desarrolla la forma crónica de la enfermedad.
Pronóstico
En el caso de Mestre, la hepatitis crónica dio lugar a lo que se conoce como disfunción crónica múltiple, una inflamación generalizada que afecta diversos órganos.
“En estos casos el pronóstico depende del número de órganos afectados en un período dado y de la edad del paciente, entre muchos otros factores”, comentó el doctor Pablo Argibay, investigador del Hospital Italiano.
“En el caso de una insuficiencia hepática aguda asentada sobre una hepatitis crónica, como éste, en el que el hígado debería funcionar a pleno para limpiar al organismo de toxinas, en general se debe sostener al paciente en sus diversos órganos –agregó Argibay–. Puede ser necesario colocarlo en un respirador, dializarlo, darle alimentación artificial, etcétera.”
En cuanto a la posibilidad de recurrir a un trasplante hepático, “esta posibilidad sólo estaría indicada si el paciente presenta una descompensación de su enfermedad crónica que lo lleva a lo que se llama una hepatitis aguda fulminante”.



