
La Oficina de Respuesta Oficial quedó eclipsada por la avalancha de ataques de Milei contra el periodismo
Pensada para desmentir “fake news”, la cuenta oficial tiene mucho menos protagonismo que las redes que maneja el Presidente
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Comenzaba febrero y el Gobierno disfrutaba de un verano casi sin sobresaltos financieros, con el dólar planchado, la expectativa de domar definitivamente la inflación y un jefe de Gabinete sin complicaciones judiciales ni políticas.
Fue entonces cuando el presidente Javier Milei bendijo la creación de la Oficina de Respuesta Oficial (ORP), una cuenta en la red social X con el objetivo declarado de “desmentir” periodistas y versiones de los medios y la “casta política”. Comandada por el joven Juan Pablo Carreira, alias Juan Doe, cercano al asesor presidencial Santiago Caputo, la oficina virtual se ocupó en los últimos dos meses y medio en desmentir notas de los medios de comunicación y declaraciones de dirigentes opositores, combinados con publicaciones elogiosas hacia tomas de posición de distintos integrantes del Poder Ejecutivo. Su tarea de “contraofensiva” digital quedó eclipsada, en las últimas semanas, por la frenética actividad del Presidente, quien en tiempos de interna abierta entre karinistas y caputistas se encarga personalmente de confrontar e intentar desmentir artículos, tomas de posición y editoriales publicados por distintos medios y periodistas, la mayoría de las veces incluyendo insultos hacia los autores de las notas.
FALSO
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) April 21, 2026
No hay más nada para agregar, esto que publica Clarín es lisa y llanamente falso.
Así lo desmentía Pablo Tamburo, el Gerente General de Argensun Foods, dueño de Tía Maruca.
Los medios siguen inventando fake news para instalar que la economía se va a pique cuando la… https://t.co/uBqGd3Ljcx pic.twitter.com/0shQSrz0an
En principio, el Presidente utilizó hoy sus redes sociales para la confrontación con los medios, cumpliendo –a su manera- con la consigna de “combatir la desinformación brindando más información”, de la cuenta controlada por Carreira.
Así ocurrió, por ejemplo, en los calificativos presidenciales en los que calificó de “basura inmunda que vive operando” en referencia al editorialista de LA NACION, Carlos Pagni, y uno de los gráficos con los que ejemplificó, en su programa televisivo, la caída del salario real durante su gestión. “No odiamos lo suficiente a los periodistas” fue la frase con la que intentó deslegitimar esa y otras publicaciones de otros periodistas del diario como Martín Rodríguez Yebra y Jorge Liotti, durante el fin de semana.
Otra andanada de tuits presidenciales, en las últimas horas, tuvieron la intención de “desmentir” desde Israel distintas “operaciones” que describían el frío vínculo del Gobierno con la Iglesia, reflejado en distintos artículos periodísticos.
Allí estuvo el tuit presidencial destacando imágenes propias junto a la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y el canciller Pablo Quirno en el Santo Sepulcro, fotos de antiguos encuentros con el fallecido Papa Francisco, “el argentino más importante de la historia”, y una carta al presidente del Episcopado por el aniversario del fallecimiento del Santo Padre. Con horas de diferencia, el Presidente hizo suya una información de la periodista Julieta Tarrés y calificó de “tremenda refutación” aquellos datos para desmentir a su antecesor, el ex presidente Alberto Fernández, quien mostraba gráficos que marcaban una supuesta suba en el precio de la carne. También se ocupó de retuitear críticas del periodista Diego Laje al tratamiento que distintos medios (Clarín, LA NACION e Infobae) dieron al viaje del jefe de gabinete Manuel Adorni a Aruba.
NOL$ALP. https://t.co/gxGjpnioSm
— Javier Milei (@JMilei) April 21, 2026
Ante semejante torbellino de mensajes del Presidente, la Oficina de Respuesta se limitó hoy a calificar de “muy falsa” una nota de Ambito Financiero sobre un reclamo de la provincia de Buenos Aires por una supuesta del Servicio Alimentario Nacional del Gobierno. También se preocupó por declarar “falsas” informaciones del diario Clarín sobre un presunto cierre de la fábrica de galletitas Tía Maruca. Ayer, en la misma página, se destacan inversiones “por más de U$S 80.000 millones” en el contexto del RIGI, y distintas declaraciones del viceministro de Economía José Luis Daza destacando el respaldo internacional al plan económico.
La semana pasada, en un promedio de una a dos desmentidas por día, la Oficina calificó de “muy falsa” otra nota de Carlos Pagni, en LA NACION, sobre la estrategia de Luis Caputo de negociar préstamos con el Banco Mundial para conseguir dólares.
También calificó de “mentira” una de Perfil Córdoba sobre escasez de vacunas y un tuit de la diputada kirchnerista Julia Strada sobre la “destrucción del Inti”, para luego dar amplia cobertura al discurso del presidente Javier Milei en el Amcham Summit. Su actividad es, incluso menor, que la cuenta personal de Doe, en la que sí apunta sus cañones contra las “operetas kuka”, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el sitio Chequeado, entre otros.
“El periodismo se arroga ser la voz de la gente, pero cada día queda más expuesto que no son más que la voz de sus amigos, o directamente de sus jefes”, escribió el Presidente el 9 de abril. Un tuit que también apareció en la cuenta de la ORP, días antes de nuevos ataques del espacio manejado por Carreira contra otros enemigos íntimos del Gobierno, como la organización Greenpeace o Chequeado.
Tal como publicó LA NACION, la cuenta de Milei en X se viene convirtiendo en una ametralladora de mensajes contra el periodismo en general, los medios de comunicación y distintos profesionales a los que insultó y acusó de conspirar contra su gobierno. La novedad no fue la línea argumental sino la magnitud: en los cuatro días del fin de semana de Pascua, por caso, escribió 86 tuits contra la prensa y republicó otros 874 emitidos originalmente por militantes libertarios, funcionarios o usuarios desconocidos.
Distintos altos funcionarios avalan la iniciativa, retuitean sus mensajes agresivos en las redes y se suman a los ataques contra periodistas y empresas periodísticas, de manera pública o privada. Según integrantes del universo oficialista, quienes osan discutir o tener otro tono en la batalla contra la prensa no oficialista son sospechados de cercanía con esos medios, con la posibilidad cierta de perder el acceso al círculo cercano al Presidente.
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