
¿La política argentina quiere bloguear?
En el camino hacia las elecciones presidenciales, cualquier usuario argentino que dedique horas de su día a navegar por Internet y, específicamente por blogs, puede marcar el contraste entre lo que ocurre aquí y en otros países en el campo digital donde se dirime una contienda electoral.
Según Technorati.com, el mayor directorio de blogs del mundo, ya existen en la Red más de 100 millones de bitácoras, definidas en la Wikipedia -la mayor enciclopedia online- como "un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente, tanto su contenido como los comentarios de los lectores".
El término blog proviene de las palabras web y log ("log" en inglés es igual a diario) y fue acuñado por John Barger en diciembre de 1997. Desde entonces, los grandes hitos vinculados a esta forma de publicar contenido en Internet fueron la cobertura del 11-S en EE.UU., cuando el alto tráfico hizo colapsar los principales sitios de noticias y los blogs se revelaron como espacios para intercambiar información de las víctimas del atentado y publicar fotografías y videos; la guerra de Irak y las bitácoras de los soldados en el frente de batalla; los atentados del 11-M y 7-J en España e Inglaterra y la sucesión del papa Juan Pablo II, entre otros.
La blogósfera argentina tiene alrededor de 200.000 bitácoras, pero se calcula que apenas el 50 por ciento están activas. El fenómeno de estos espacios locales surgió a comienzos de 2001 de la mano de pioneros como Mariano Amartino.
Los inconvenientes
Pero en la actualidad hay pocos candidatos que se animan a bloguear porque este ejercicio implica: 1) estar en contacto directo con la crítica de los ciudadanos; 2) tener un manejo de la computadora e Internet más alta de lo habitual; 3) intercambiar ideas con otros candidatos en espacios similares que no abundan; 4) entender que éstos no son espacios cerrados para comunicar mensajes unidireccionales.
Existen algunos, aunque aislados, casos locales (de escaso peso específico en cuanto a originalidad, conocimiento del medio e interacción directa -sin moderación- con los usuarios) que la periodista Vanina Berghella ilustra en su blog sobre política digital (Política en Red, http://politicaenred.wordpress.com ). La diputada María Eugenia Estenssoro; el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, y Esteban Bullrich, de Pro, son algunos ejemplos.
Si bien no es estrictamente un blog, en los Estados Unidos resalta un proyecto norteamericano llamado PolitiFact.com (propiedad del St. Petersburg Times y CQ.com). En este sitio, además del contenido de gran calidad, se destacan: 1) la republicación de videos de YouTube que suben los mismos candidatos; 2) una funcionalidad llamada "Truth-o-Meter" ( www.politifact.com/truth-o-meter ), en la que los usuarios pueden calificar el nivel de mentira/verdad de la declaración de un candidato; 3) una sección dedicada al ataque directo de un político sobre otro; 4) fichas técnicas de todos los candidatos.
Esta propuesta permite a los lectores involucrarse en los debates políticos, calificar sus propuestas e intercambiar ideas con otros ciudadanos con la vista puesta en las próximas elecciones presidenciales. La original idea de PolitiFact.com se suma al canal YouChoose2008 ( www.youtube.com/youchoose ) del popular sitio de videos YouTube.com.






