
La puja es por motivos sectoriales
No son de índole política, dijo Fraga
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La pelea que terminó ayer por desatarse en la CGT se inscribe en una larga historia de divisiones dentro de la central sindical, según opinaron ayer ciertos analistas consultados por LA NACION.
"La CGT en las últimas décadas ha estado más tiempo dividida que unida -sostuvo el director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, Rosendo Fraga-. En esta división han jugado más factores de intereses sectoriales que políticos, como ocurrió en el enfrentamiento de Vandor y Alonso, o ideológicas, como en la pelea entre Vandor y Ongaro."
En ese sentido, Fraga recordó: "El desencadenante de la división fue el conflicto entre el sindicato de camioneros y el de empleados de comercio por el encuadramiento sindical".
El politicólogo consideró que, para el presidente Kirchner, esta división en la central sindical puede tener ventajas y desventajas. Respecto de las primeras, manifestó que "siempre es más fácil enfrentar el reclamo sindical con la dirigencia dividida en tres [tomando en cuenta a la CTA]".
Por otro lado, advirtió que la división "puede incrementar la puja" para demostrar mayor dureza en los reclamos salariales.
El director del Instituto del Mundo del Trabajo, Julio Godio, recordó que el año pasado los cambios que se habían producido en la sociedad y la necesidad de "un nuevo gobierno peronista desarrollista" llevaron a la reunificación de la CGT.
"Pero hace muchos años que el sindicalismo peronista argentino carece de una identidad común sindical -opinó-. Esa identidad común ha sido sustituida por el refuerzo de culturas sindicales corporativas."
El sociólogo señaló que mientras "los gremios afiliados a la CGT oficial han desarrollado una cultura de pragmatismo orientada a negociar con el Gobierno y las organizaciones empresarias, la CGT de Moyano ha generado una cultura política que se corresponde con el peronismo ortodoxo. La unificación produjo un equilibrio inestable en el interior de la central sindical".




