La tercera administradora que queda bajo la lupa
De bajo perfil, a Alejandra Bonafini la complica un negocio con Schoklender
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Asumió como apoderada de la fundación hace tres semanas. Su bajísimo perfil y su estilo austero parecían contrastar con la fastuosa vida de Sergio Schoklender, cada vez más complicado en la causa que lo investiga por una estafa millonaria. Pero María Alejandra Bonafini, la hija de Hebe, no duró mucho ajena al escándalo: el juez Norberto Oyarbide la sumó esta semana a la lista de sus acusados.
Antes de Alejandra (que es coapoderada junto con su madre y cinco personas más), la Fundación Madres de Plaza de Mayo era representada por Hugo Gallardo, que sucedió a Schoklender. Resistió en su cargo el tiempo que tardó en hacerse público que compartían negocios.
Alejandra se convirtió en un sostén para su madre, con quien no siempre tuvo una relación tan cercana. La hija de Bonafini tiene 45 años, no tiene hijos y vive sola en La Plata, aunque en las últimas semanas estuvo instalada en Buenos Aires para administrar la fundación, según declaró en una entrevista con Perfil.
Es empleada de la planta permanente del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense y trabaja en relación de dependencia con la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Hasta convertirse en apoderada, colaboraba con la revista de Sueños Compartidos, el programa de viviendas sociales de las Madres, de donde se sospecha que se desviaron fondos.
Alejandra dice hoy que el estilo de vida de Schoklender le generaba sospechas; no obstante, hizo al menos un negocio con él: una escritura que se conoció esta semana prueba que le vendió a la empresa Meldorek (que es de Schoklender aunque él pretendió negarlo) un departamento a un precio que la Justicia encuentra sospechosamente bajo.
"No entiendo lo que pasó. Mi mamá lo quería como a un hijo y el hijo de Sergio le dice abuela a ella", dijo Alejandra en una entrevista publicada hace dos semanas. "Yo veía cosas raras y le decía a mi mamá que me llamaba la atención cómo vivía Sergio y los viajes que hacía -afirmó-, pero por el amor de madre, ella no se daba cuenta, decía que era una persona que trabajaba y le iba bien."
Alejandra Bonafini hizo su primera aparición pública en 2001, cuando denunció que dos hombres entraron en su casa, la golpearon, intentaron violarla y le apagaron cigarrillos en los brazos. Su foto mostrando las heridas salió entonces en los diarios. "Son los mismos que se llevaron a mis otros hijos. Me quieren dar donde más me duele", dijo Hebe en aquel momento.
La presidenta de las Madres de Plaza de Mayo enfrenta un nuevo problema: Alejandra -con sus cuentas embargadas desde ayer- será investigada por Oyarbide, que quiere saber de dónde salió el dinero con el que compró el departamento que le vendió a Meldorek, la empresa de Schoklender que construía viviendas con las Madres.




