
La válvula que pudo haber provocado la tragedia, eje de los análisis técnicos en la octava audiencia del juicio oral por el ARA San Juan
El funcionamiento de la ECO19 llevó la mayor parte de la jornada de 10 horas en el tribunal de Río Gallegos; se trata de un instrumento de ventilación que siempre debe estar cerrado durante la navegación
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EL CALAFATE.- El análisis de los incidentes registrados en el ARA San Juan mientras realizaba una navegación de prueba, el comportamiento de la válvula ECO19 por donde ingresó agua al submarino y el análisis del mensaje que podría haber desencadenado la tragedia, fueron este jueves los ejes del debate en la séptima audiencia del juicio por el hundimiento del submarino el 15 de noviembre del 2017, en el que perdieron la vida 44 tripulantes.
Uno de los documentos que se mostró a los cinco testigos, que se presentaron a propuesta del Ministerio Público Fiscal, fue el informe de patrulla elevado por el capitán de Fragata Pedro Martín Fernández, -comandante del ARA San Juan- sobre la navegación realizada entre el 1 y el 19 de julio de 2017, en la antesala de la tragedia. Tenía el propósito de entender cuál era el estado de deterioro del submarino, como antecedente de lo que pudo ocurrir cuatro meses después.
El informe del capitán Fernández reportó que el 6 de julio se produjo un ingreso de agua de mar al ventilador de la batería de proa durante una maniobra de esnórquel. “Fue una navegación tranquila durante todo el período, pero tuvimos una emergencia; me encontraba cargando baterías, estaba propulsando y tuvimos un ingreso de agua en el ventilador de proa”, declaró como testigo el suboficial segundo electricista César Alberto Figueroa, quien fue tripulante del ARA San Juan entre 2016 y 2017.
“Detecté que la válvula ECO19 tenía una pequeña abertura y que no estaba cerrada por completo”, y detalló el suboficial e introdujo la posibilidad de una apertura accidental. Señaló que a bordo suele haber personal en comisión o de la escuela con “poca experiencia”, y que alguien pudo haberse apoyado involuntariamente sobre la manivela de la válvula y girarla, provocando su apertura.
La válvula ECO 19 es de ventilación manual y que comunica la proa con la popa. Según los manuales del fabricante, siempre debe permanecer cerrada durante la navegación. Solo está autorizada su apertura en puerto para la carga de batería, según las explicaciones técnicas expuestas en la audiencia.
Tras el viaje, el capitán reportó que el 13 de julio la tripulación modificó la posición de la válvula Eco-19 para intentar ventilar el buque y reducir los niveles de CO2. En el mismo viaje el comandante reportó que el submarino zarpó con un solo periscopio en servicio, se informó una disminución de los niveles de aceite hidráulico, sin poder detectar el origen de la fuga, en tanto que se reportaron fallas en el acoplador del sistema de comunicación de alta frecuencia (HF).

Sobre este informe fue consultado el capitán de Navío Gabriel Eduardo Attis, una de las voces técnicas más citadas en la causa debido a su rol como inspector del Arma Submarina y presidente del Consejo Asesor del Arma Submarina durante 2017. Ese año un informe que forma parte de la causa. Según su criterio de experto con 40 años en la fuerza, consultado sobre la prueba realizada durante la navegación sobre la válvula ECO 19, consideró que era potestad del comandante del barco realizar esas pruebas.

“Los submarinistas estamos adiestrados para navegar solos y resolver nuestros problemas solos, somos muy técnicos, somos de agarrar un plano y seguirlo. Uno trabaja permanentemente para conocer el barco”, afirmó al explicar por qué se suelen realizar pruebas y se preguntó: “¿Esta bien?, no, porque se rompe una preparación de mecanismos. Pero el comandante puede hacerlo, si lo ve viable de hacer. Si es comandante puede decidir hacerlo en el mar y cuando vuelve lo tiene que informar”, detalló Attis, quien tuvo palabras de elogio para quien fuera el último comandante del ARA San Juan. “Era un excelente oficial, un gran profesional, un gran comandante”, afirmó en referencia a Fernández.
Ante una consulta del presidente del Tribunal, Mario Reynaldi, Attis no dudó en asegurar que en su último viaje el ARA San Juan estaba en condiciones de navegar. “El capitán Fernández dijo que estaba preparado para navegar, por supuesto, es la gran responsabilidad de él. No somos kamikaze, tenemos una máquina de guerra, un montón de gente a nuestro cargo, que me está mirando a ver si hago bien o mal”. Y agregó: “Cada vez que nos preguntamos si el buque estaba para navegar, hablemos de la idoneidad del capitán Fernández, quien era por demás idóneo y yo no lo pongo en duda de ninguna manera”. Habló con voz serena, pero lo tomó la emoción ante el recuerdo de sus camaradas fallecidos.
El juicio que indaga sobre presunta responsabilidad de cuatro exoficiales superiores de la Armada Argentina -el contralmirante retirado Luis Enrique López Mazzeo, el capitán de navío destituido Claudio Javier Villamide, el capitán de navío retirado Héctor Aníbal Alonso y el capitán de fragata retirado Hugo Miguel Correa- lo instruye el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos, presidido por Mario Reynaldi.

El 15 de noviembre de 2017 se informó un cortocircuito y principio de incendio provocado por el ingreso de agua de mar al tanque de baterías N° 3 a través del sistema de ventilación. Fue a las 6 de la mañana, a través de un texto denominado SITREP. “Batería de PROA fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido sin novedades de personal mantendré informado”, sostenía el informe.
“¿Con ese mensaje estamos con certeza de que el buque bajó a plano seguro?“, le consultó el presidente del Tribunal. “Por supuesto”, afirmó Attis y descartó que ese mensaje haya sido de emergencia: “Si usted tiene emergencia, dice estoy en emergencia y no lo dice por el circuito escrito, o saca el teléfono satelital o VHS y dice ´mayday mayday´, buque en emergencia. Si está en emergencia, saca un mensaje de emergencia”.
Attis, retirado de la fuerza, declaró durante horas y explicó con un lenguaje claro y didáctico el funcionamiento de diferentes mecanismos de la nave. Fue consultado por su hipótesis sobre lo que desencadenó la fatalidad del submarino. “Entramos en el plano de las suposiciones y las ideas. Mi impresión es que el submarino en algún momento de su ida navegando a plano de seguridad, tuvo algún evento súbito, que hizo que quedara sin propulsión, un blackout de máquinas. Puede haber pasado que haya saltado la propulsión, no la hayan podido reconectar”.
En tanto que sumó otra hipótesis: el submarino durante la noche estaba cargando baterías cuando se vio interrumpida la acción por el principio de incendio. Por lo tanto, puede no haber cargado todas las baterías e intentó volver a cargarlas y no pudo ascender.
Las audiencias del juicio oral se retomarán a partir del 6 de abril en la sede del TOFC de Río Gallegos, donde además de una veintena de testigos se espera la ampliación de la declaración indagatoria de Villamide, solicitada por su defensa.




