La viuda de Perón reapareció en un juicio millonario

Disputa por seis millones de dólares
Disputa por seis millones de dólares
Silvia Pisani
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23 de junio de 2002  

MADRID.– Tras años de silencio y ostracismo, la ex presidenta María Estela Martínez de Perón reapareció públicamente. El miércoles último, ante la justicia española, afirmó su intención de retener seis millones de dólares de la herencia de su marido, que ahora le disputan quienes fueron sus asistentes.

“Lo que quieras, querida, hablamos de lo que quieras”, dijo cordialmente la ex presidenta al ser requerida por LA NACION cuando intentaba abandonar el juzgado, tan sigilosa y rápidamente como había entrado, por un acceso interior desde el garaje del edificio y restringido al público.

Pero poco más se le escuchó. Cada pregunta que llegó a sus oídos fue directamente respondida por su abogado, el español Antonio Hierro, que en todo momento permaneció a su lado. Sin que la ex mandataria hiciera gesto por intervenir.

Un tercer hombre que los acompañaba asumió decididamente las funciones de custodio y la emprendió a empujones.

“¡Así no! Es periodista... tiene derecho a preguntar”, intervino el abogado Hierro. “Sí, sí, tiene derecho”, dijo María Estela a coro. Por suerte, los empujones se frenaron. Y en años, ésa fue la primera –y casi única– frase que se le escuchó a quien gobernó el país durante veinte tumultuosos meses del pasado reciente del país.

Media hora permaneció Isabel dentro del juzgado. En todo ese tiempo no se quitó ni por un segundo sus enormes anteojos oscuros. Tenía poco maquillaje, un ligero bronceado y vestía traje blanco con blusa de seda floreada. Como complemento, una moderna cartera en celeste intenso. Y, como es habitual en ella, parecía recién salida de la peluquería.

Había llegado allí en respuesta a la demanda por seis millones de dólares del patrimonio del ex presidente Juan Domingo Perón que le promovió el argentino residente en España Mario Rotundo. El mismo que tiempo atrás se desempeñó como vocero de la ex primera dama Zulema Yoma.

La heredera

Según explicó, Rotundo la querelló en su condición de fundador de una organización no gubernamental (ONG) llamada Funpaz y que, de acuerdo con documentación que obra en su poder, fue reconocida por la ex presidenta como “heredera de los bienes muebles de Juan Perón”, que ahora ella posee.

Sumado el pedido de “asilo político” que días atrás hicieron dos ex mucamos ucranios del ex presidente Carlos Menem que aseguraron “sentirse perseguidos” por su entorno –y en especial por la hija de éste, Zulemita–, el voltaje en la disputa por la herencia de Perón y los millones que van y vienen fueron en estos días comidilla del periodismo español.

“Pero... ¿aquí también está en juego la quinta que Perón tenía en Puerta de Hierro? ¿Y todo esto era antes de Evita o de quién?”, preguntó una veintena de cronistas de radio y televisión española en su intento por poner en claro la historia.

“¡Hombre...! esto es de lo más pintoresco. El tema divirtió desde el comienzo a los lectores y por eso queremos seguirlo”, confesaron dos colegas de un diario del interior que se desplazaron especialmente a Madrid para no perderse la comparecencia de la ex presidenta.

Ante las cámaras, Rotundo explicaba los puntos centrales de su demanda, a saber: que María Estela reconoció “de puño y letra” los derechos hereditarios de su fundación.

Y que le consta que tiene ese dinero, y más, porque, entre otras cosas, “en 1995 recibió más de 4 millones de dólares de fondos públicos argentinos que le entregó la Justicia durante el gobierno de Carlos Menem”.

Para ese entonces, ya no faltaba nombrar a casi ninguna de las figuras que un español informado puede llegar a reconocer aquí como peronistas o neoperonistas.

Tras escuchar a Rotundo, llegó el turno de María Estela, que por boca de su abogado hizo saber que no está dispuesta a ceder porción alguna de la herencia de su marido.

“Todo un espectáculo”

“Todavía esto no es siquiera un pleito. Lo que ocurre es que hay señores que se otorgan poderes que no les corresponden y montan todo este espectáculo para la prensa en lugar de hacer las cosas discretamente, por una carta documento o vía privada”, dijo el abogado Hierro, en obvia alusión a Rotundo.

“Si quieren ir a juicio, depende de ellos. Nosotros analizaremos la documentación y, con las certezas que tenemos, luego tendremos el enorme gusto de presentar lo que sea necesario ante un juzgado”, añadió el letrado.

Sin decir palabra, la mirada oculta tras los lentes oscuros, Isabel permanecía a su lado.

Todo esto ocurrió en los juzgados de instrucción de Móstoles, una localidad en la periferia sur de Madrid. Y que es el que corresponde por jurisdicción ante el nuevo domicilio en que se instaló la ex presidenta, en una zona residencial de las afueras de la capital.

Allí tuvo lugar una audiencia de conciliación que, a la vista está, no llegó a nada. Rotundo aseguró que ahora fortalecerá su denuncia para una nueva la nueva etapa procesal.

Y si bien la justicia española no zanjó –ni mucho menos– el entredicho de fondo, algunos colegas esbozaban su propia impresión.

“Este hombre (por Rotundo) dice que tiene una ONG que alimenta a chicos de Africa. ¿Cómo es que no le dan dinero para eso? ¿No era que el peronismo trabajaba por los pobres? Macho, esto no se entiende”, dijeron varios mientras dejaban el lugar.

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