Las ONG, una tendencia cada vez más difundida
Un grupo para cambiar experiencias
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Leandro Popik tiene apenas 27 años y hasta hace poco habitaba uno de los mejores despachos de la Jefatura de Gabinete. Hoy ocupa una pequeña oficina y pasa la mitad de su tiempo recolectando los 8000 pesos mensuales que pagan las cuentas de Metropolitana, la organización no gubernamental (ONG) que dirige. Y sin embargo no siente que haya perdido poder.
"Ahora tengo menos decisión política, pero casi el mismo impacto en las cuestiones públicas", dice al comparar su actual capacidad de acción con la que tenía cuando era subsecretario de la Gestión Pública.
El es uno de los tantos dirigentes jóvenes que han decidido volcar su vocación política en espacios alternativos a los despachos oficiales. Su opción por las organizaciones del tercer sector marca una tendencia cada vez más difundida. Mientras que grandes sectores del poder político tambalean ante el desprestigio en que se han hundido algunos de sus dirigentes, las ONG están canalizando las inquietudes de quienes quieren participar, pero huyen espantados ante ciertos manejos reñidos con la ética de los partidos.
Lejos de ser el único, Popik integra un universo amplio de impulsores de ONG, algunos de los cuales han decidido unirse para sumar fuerzas. El grupo está compuesto por 12 directores del tercer sector y la idea es intercambiar experiencias y potenciar el trabajo. Ellos son fieles exponentes de la otra dirigencia, la que puede resignar un aguinaldo sin ofenderse.
"Queremos mostrar que se puede trabajar en red de manera eficiente", explica Carlos March, de Poder Ciudadano.
Organizaciones diversas
El grupo carece de nombre, en un intento por mantener su informalidad, y está integrado por organizaciones de lo más diversas. Reúne a Vida Silvestre Argentina y a la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ambas dedicadas a la preservación del medio ambiente, con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que se ocupa de los derechos humanos desde los tiempos de la última dictadura.
Además de Poder Ciudadano y la Fundación Metropolitana, también participan organizaciones interesadas en temas de reforma política, como Innova y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y otras con motivaciones diversas. En este grupo se inscriben la ONG Escuela Hamakom Sheli (chicos con capacidades diferentes), Cimientos y Leer (educación), Endeavor (pequeños emprendimientos) y Periodistas (el papel de la prensa).
Los directores ejecutivos de todas ellas se reúnen periódicamente y ya han comenzado a descubrir que los espacios comunes son enormes. Pero también se nutren de las diferencias con que cada una de las organizaciones encara su trabajo. La característica de todas ellas es que utilizan los recursos más variados a la hora de lograr sus objetivos. Por lo general, andan escasas de dinero, pero repletas de ideas.
Vida Silvestre, por caso, acaba de comprar en fideicomiso 65.000 hectáreas en Santa Cruz para donarlas como parque natural (de lo que se informa en la página 15). Y Poder Ciudadano utiliza la prensa para batallar contra la reticencia de los senadores a la hora de blanquear sus patrimonios. La imaginación es el principal activo de sus gestiones.
"Es un espacio plural y sin formalismos orientado a crear alianzas para combatir problemáticas comunes", explica Marcelo Bermolén, de Innova.
Claro que también hay cosas que las unen, como la conciencia de que su espacio se está potenciando por méritos propios y errores ajenos. "La sociedad se está organizando ante la crisis de representación", explica Javier Corcuera, de Vida Silvestre.
Cuestión de vocación
"La crisis de representación política ha dado un gran margen de crecimiento para las ONG", coincide Daniel Ryan, de FARN. El, como gran parte de quienes participan en estas organizaciones, tuvo una temprana vocación por los asuntos públicos y comenzó a militar en su Córdoba natal. Pero descubrió que estaba más cómodo lejos de los partidos y cerca de las ONG.
En tanto, a Víctor Abramovich, del CELS, no le gusta que las organizaciones del tercer sector sean enfocadas como la contracara de la crisis de representación política. "Las ONG -considera- necesitan más política, más militancia y un sistema de representación más fuerte."
Es que el desprestigio de la dirigencia tradicional no es algo que se celebre entre quienes militan en el tercer sector. Allí se presta una especial atención a no caer en el error de hacerse de responsabilidades que los excedan.
"Nosotros no representamos a la sociedad, no tenemos un mandato", dice Ryan, y en eso coinciden todos los que integran el grupo. Esa discusión es parte de sus deliberaciones y hay consenso en que deben ganarse cada día su derecho a incidir en la sociedad.
Para eso utilizan un arma fundamental: la persuasión. Nicolás Ducoté, de Cippec, desempolva sus mejores dotes de orador al tratar de convencer a los funcionarios sobre las ventajas de las escuelas autogestionadas que ya implementaron en San Luis.
Y la gente de FARN reparte tapones para los oídos en las bocas de subte y disparan así contra los ruidos que genera ese transporte.
Carencia de recursos
Algunos se habían conocido hacía apenas unos minutos y sin embargo conversaban con entusiasmo sobre la obsesión que los une: la carencia de fondos. Si en algo coincidieron los 12 directores ejecutivos de ONG en su primera reunión es en lo difícil que resulta recaudar el dinero necesario para solventar sus organizaciones.
"El financiamiento es la inquietud de todos", concedió Carlos March, de Poder Ciudadano. Su organización tiene 16 personas rentadas y más de 70 voluntarios que complican la circulación por el diminuto departamento que ocupan cerca de la avenida Corrientes.
Al igual que el resto de las ONG, subsiste gracias a la generosidad de organismos internacionales y a las contribuciones de algunos amigos. Algunas también obtienen fondos de trabajos de asesoramiento para empresas y gobiernos, pero son las menos. La mayoría de las organizaciones del tercer sector hace malabares para llegar a fin de mes.
"No hay facilidades para que las ONG logremos sobrevivir", explica Javier Corcuera, de Vida Silvestre, en relación con la falta de donaciones privadas.



