Las razones profundas del voto oculto que sorprendió en las PASO

Los especialistas analizan el movimiento masivo de ciudadanos que los sistemas de medición no pudieron detectar previamente
Alan Soria Guadalupe
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18 de agosto de 2019  

Semanas antes de la elección, en un focus group vinculado con un partido de la oposición, se dio un fenómeno imprevisto y premonitorio. En una simulación de los comicios, un grupo de votantes tuvo que elegir entre Mauricio Macri y Alberto Fernández. No eran militantes macristas ni kirchneristas, sino que tenían pensado votar a una tercera opción moderada. Todos manifestaban un rechazo fuerte hacia los candidatos: con Macri no se llega a fin de mes y Fernández tiene en la fórmula a Cristina Kirchner, a quien la vincularon con la corrupción. ¿Qué seguridad puede brindar un presidente que pide a la población más esfuerzo del que puede dar? ¿Cómo confiar en un candidato que busca mostrarse moderado, pero que tiene detrás a exponentes del kirchnerismo más acérrimo? Cuando se les preguntó a quién elegirían, nadie confesó. Pero cuando se hizo la votación simulada y anónima, dos tercios votaron a Fernández.

El resultado del focus group fue una señal de lo que ocurrió después en las PASO, cuando se develó un voto oculto que nadie vio venir. No lo predijeron las encuestas ni los boca de urna el día de la elección. El Gobierno no lo tenía en el radar y hasta los más optimistas en el kirchnerismo terminaron boquiabiertos.

La perplejidad que generó el resultado de las primarias obligó a los equipos de campaña a recalcular, a los encuestadores a elaborar excusas para justificar los desaciertos y a los académicos de la política y la sociología a intentar encontrar una explicación a un fenómeno que suele estar presente, pero no en esta magnitud. ¿Qué falló?

La politóloga Ana Iparraguirre, directora de Dynamis Consulting y experta en campañas electorales, describió lo que ocurrió el domingo pasado con una metáfora de un accidente. Si se estrella un avión no se habla de una sola causa, sino de múltiples factores. Pudo haber sido una falla técnica, un error de la tripulación o un fenómeno climático. Para entender los resultados de los comicios también hay que prestar atención a la multiplicidad de factores causales.

"Fernández hizo una campaña siguiendo de manual lo que pedía la gente: hizo foco en la economía, escondió a Cristina Kirchner por su alto rechazo y brindó reaseguros, mostrando que es más moderado y que se va a plantar frente a la expresidenta. Hizo esto con algunos vaivenes", señaló Iparraguirre a LA NACION. Y amplió: "Macri, en cambio, apostó a lo que había funcionado en el pasado. La campaña se basó en pedir que hagamos un esfuerzo más y la gente ya no podía hacer más esfuerzos".

El mensaje de la campaña del macrismo terminó por generar un cortocircuito entre el Gobierno y el votante, que quedó expuesto en las urnas y ratificado en la conferencia de prensa del lunes, cuando Macri se mostró incrédulo y hasta enojado con el votante, actitud que lo obligó a pedir disculpas dos días después.

Al rol que adoptaron las campañas en la previa al 11 de agosto se suma el voto escondido o "vergonzante", emitido por un ciudadano al que, por culpa o decepción, le es difícil admitir su postura electoral, pese a tenerla clara. Ese sufragio, foco de estudio de la psicología social, aparece en algunos procesos electorales en mayor o menor medida y su factor sorpresa se robustece cuando los sondeos de opinión magnifican un escenario irreal, como ocurrió en las últimas semanas.

Ese voto puede encontrar su causa en una foto imaginaria de la campaña, en la que se mostraban solo dos polos casi en igualdad de condiciones. La polarización extrema en la que la clase política creía estar inmersa exacerbó la grieta y las muestras de rechazo para quien piensa distinto. Por eso, ¿para qué decir a quién voy a votar, si me pueden atacar?

El ensayista y sociólogo Alejandro Katz subrayó la necesidad de que haya "un estudio serio para entender qué sucedió" y aclaró que la búsqueda de respuestas sobre el resultado inesperado de las PASO son hipótesis que deben tomarse con prudencia. Según su visión, a la polarización extrema se le sumó cierto fastidio con la política en general, formando una combinación difícil de dimensionar al momento de bajar al terreno.

Signos de fastidio

"Hay mucho voto vergonzante y fastidio con la política. También hay baja predisposición a dar información verídica. La gente dice lo contrario de lo que va a hacer. En una situación de tanta confrontación nadie está seguro de decir sus preferencias sin temor al escarnio", dijo a LA NACION.

Esa actitud de parte de la población, cree Katz, se vio reflejada en la misma coyuntura, al haber sido asumida como real por la clase política y los encuestadores. "Estábamos convencidos de que se iba a mostrar en las urnas -señaló-. Veíamos una realidad fracturada. [Pero] nadie había percibido la extensión del daño social de la política económica del Gobierno. Todos atribuían lo que se decía a operaciones para magnificar lo que ocurría, pero la elección manifestó que no había una magnificación".

Si Fernández superó a Macri por 15 puntos, entonces, ¿por qué los encuestadores, que usan herramientas de metodología de investigación social y estadística, no vieron que en esa balanza el kirchnerismo pesaba más? Los expertos -y los encuestadores también- coinciden en que esas herramientas fallan.

Existe una complejidad cada vez mayor para obtener una muestra lo suficientemente representativa de lo que opina la población debido, principalmente, a los avances tecnológicos. Una técnica histórica de las consultoras es llamar a los teléfonos fijos para hacer las encuestas. Pero ese tipo de encuestas perdió rigurosidad. La masificación de los teléfonos celulares, sin embargo, dejó a los viejos teléfonos en segundo plano. Y pese a que hoy en la Argentina hay más celulares que habitantes, las bases de datos que contienen los números no son de libre acceso para las consultoras.

De la misma manera que hoy las encuestas telefónicas tienen un sesgo marcado que los sondeos no midieron, las que se realizan vía internet también alcanzan a una franja de la población determinada.

Por eso, la técnica más fidedigna es la entrevista presencial, pero obtener una muestra representativa de todo el país tiene costos muy elevados que ninguna consultora afronta.

Una encuesta de ese tipo hubiera determinado, por ejemplo, que un componente importante del voto de las PASO fue el nivel socioeconómico, según analizó Mario Riorda, politólogo y experto en comunicación política. Según él, en las primarias quedó evidenciado un voto clasista. "Las clases medias bajas tienen una tendencia mayoritaria a votar a la oposición. Ahora, la proporción [de votos para Fernández] se da porque la clase media baja es mucho más grande", dijo a LA NACION.

El impacto de la crisis económica, que provocó un aumento significativo de los índices de pobreza en el último año y un agravamiento de la calidad de vida de sectores de bajo poder adquisitivo, se refleja con claridad si uno analiza, región por región, los resultados de las PASO. Por ejemplo, si se pinta el mapa de la ciudad de Buenos Aires de amarillo (macrismo) y azul (kirchnerismo), será clara la diferencia cromática entre el norte (clase media y alta) y el sur (clase media y baja). En el norte (Palermo, Belgrano, Recoleta), Macri arrasó y los barrios aparecen pintados de amarillo fuerte. Sin embargo, a medida que se avanza hacia el sur, el amarillo va perdiendo fuerza hasta convertirse en azul en los barrios del sur (Villa Soldati, Barracas). En esta última zona el macrismo había ganado en 2015 y 2017, cuando el rojo de los números de la economía no era tan brillante. La tendencia se refleja también en las zonas más acaudaladas del conurbano, como San Isidro, donde el macrismo venció, y en las más vulnerables, como La Matanza, donde el Frente de Todos ganó por más del 60%.

A partir de la nueva configuración de ingresos, Riorda remarca que no se pudo haber registrado una paridad entre Macri y Fernández. "La polarización existió en los discursos, pero no en los números. Los encuestadores deben autorregularse y la autorregulación tiene que ver con frenar la capacidad de lobby y revisar los estándares metodológicos en función de las deficiencias muestrales", concluyó.

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