
Las últimas anécdotas familiares de Alfonsín
"Más asustado estaba cuando asumí", les dijo a sus hijos ante la inminencia de su muerte
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Ricardo Alfonsín cuenta que su padre, el ex presidente fallecido Raúl Alfonsín, nunca perdió el sentido del humor a pesar del dolor que padecía en las últimas horas de su vida.
"Estábamos hablando sobre su enfermedad, él luchaba y estaba lúcido, muy lúcido. Le preguntamos si estaba asustado, y nos respondió: «No. Más asustado estaba ahí», y nos señaló un cuadro chiquito con una foto en blanco y negro, que tenía frente a su cama, de él cuando entraba a la Casa de Gobierno por primera vez como presidente.
El hijo del líder radical fallecido el miércoles pasado relató durante la entrevista que dos o tres días antes de morir le dieron una inyección para duplicarle la morfina. "Y mi hermana, porque nadie le quería decir que se estaba muriendo, le decía que eso era un antibiótico para la neumonía. «Mañana te vas a sentir mucho mejor», le dijo. Y con una voz casi imperceptible le respondió: «Por qué no te callas, le dijo el Rey a Chávez». Fue para hacerle saber que estaba al tanto perfectamente de lo que estaba pasando", contó el hijo de Alfonsín.
Dijo que ese episodio revelaba que estaba plenamente lúcido. "El sábado antes de su muerte le dije que no iba a poder ir a visitarlo porque tenía un acto y que lo visitaría el domingo. Me respondió con su voz entrecortada: «El día que juega la Argentina vas a hacer un acto, estás loco». Me miró, levantó la mano y me bajó el pulgar. Pidió ver el partido [con Venezuela] y, cuando terminó, preguntó cuánta gente había ido a mi acto."
Ricardo Alfonsín, uno de los seis hijos que tuvo el ex presidente, recordó ayer que a Raúl Alfonsín le encantaba escribir. "Una vez escribió un guión para televisión. Se lo mandamos a David Stivel, a principios de los 70. Stivel dijo que era para cine, no para televisión. Era sobre un político al que lo querían matar, que se llamaba Fernández. Lo leí cuando tenía unos 16 años. Una de las cosas que recuerdo era que se desarrollaba en un acto político y había una conspiración. Lo querían matar a Fernández. Su novia, de la que Fernández estaba muy enamorado, se entera y corre entre la multitud para alertarlo, y grita: «¡Fernández!», y la multitud empieza a corear: «¡Fernández, Fernández!», lo cual le impidió llegar con el aviso... No sé cómo termina. Nunca se pudo estrenar y tampoco se dónde está el texto."
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