
Lavagna quedó lejos del Presidente y de Kirchner
El ministro, golpeado luego de otra pelea con el ala política
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Hay heridas demasiado abiertas en la relación entre el presidente Eduardo Duhalde y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, dolorido luego de que el jefe del Estado y el ala política de la Casa Rosada rechazaron de plano el decreto de compensación al sistema financiero que propuso para la apertura del corralón.
La semana última quedó al descubierto el entuerto. Los generales duhaldistas acusaron internamente al ministro de favorecer a los bancos.
La primera consecuencia práctica, afirman en Balcarce 50, radica en que Lavagna quedó prácticamente descartado para integrar un eventual gabinete de Néstor Kirchner, si el aliado de Duhalde triunfara en las elecciones del 27 de abril próximo. El ministro era tenido en cuenta hasta hace semanas por el duhaldismo.
Pero este episodio, y un encontronazo con Kirchner, lo alejan de los planes del gobernador de Santa Cruz.
Hay que ir por partes. La contienda por la compensación bancaria dividió en dos al Gobierno. Del lado de Duhalde se alinearon, entre otros, su jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof; su ministro de la Producción, Aníbal Fernández, y los secretarios legal y técnico, Antonio Arcuri, y de Hacienda, Jorge Sarghini.
Lavagna contaba con el consenso de su equipo económico (con la excepción de Sarghini) y del presidente del Banco Central, Alfonso Prat- Gay. Sin embargo, Atanasof convenció a la cúpula del BCRA de que el decreto significaría un escándalo y un flanco débil para Kirchner. "Prat-Gay y su segundo, Pedro Lacoste, lo tomaron bien", aseguró un alto funcionario.
Pero Lavagna quedó muy molesto. "Está dolido porque la compensación le hubiera significado una buena relación con los bancos, antes de irse", interpretó ante LA NACION un hombre cercano a Duhalde.
Fuga hacia adelante
Es cierto que el Presidente dio luz verde finalmente para abrir el corralón a partir del 8 de abril. Pero trasladó al Congreso, y pateó hacia adelante, la definición del mecanismo de compensación a los bancos por la pesificación asimétrica y los amparos.
Según el borrador de decreto de Lavagna, esa indemnización significaba ceder a los bancos 3500 millones de dólares. Duhalde consultó con Kirchner y convinieron que debían frenar todo y postergar la decisión para después de las elecciones.
Imaginaron en el acto que esa medida equivalía a ofrecer al resto de los candidatos un argumento para atacar a Kirchner: hablan de un modelo productivo y les dan semejante cantidad de dinero a los bancos, dirían.
Lavagna quedó contrariado cuando se reunió en Olivos con Duhalde, Atanasof, Fernández, Sarghini y Arcuri, hace diez días, para firmar el decreto. "Me parece bien, ministro, pero no voy a firmarlo porque no es el momento oportuno", le dijo el Presidente, secamente. El disgusto de Lavagna llevó a otro ministro a esbozar al pasar un deseo, que ahora cobra significado: "Esperamos que no renuncie", dijo la fuente.
El actual es el segundo gran enfrentamiento entre Kirchner y el ministro de Economía. El gobernador de Santa Cruz identifica a Lavagna como miembro del grupo que intentó tumbar su candidatura presidencial, a fines de febrero. En ese tándem, la Casa Rosada incluye al canciller, Carlos Ruckauf, y al ministro de Justicia, Juan José Alvarez.
Esta historia comenzó el viernes 21 de febrero. Kirchner definía su candidato a vicepresidente. Cerca de Ruckauf, Alvarez y Lavagna se dejó trascender el rumor de que ese fin de semana intentarían convencer a Duhalde, en Villa Gesell, de que el santacruceño no remontaba vuelo en las encuestas y que, entonces, convenía apostar por Lavagna, que tenía apoyo de la UIA y de la CGT oficial para ser candidato a presidente.
Kirchner fue informado a tiempo y maniobró con habilidad. En 24 horas acordó con Daniel Scioli la candidatura a vicepresidente -para la que sonaba Lavagna- y la hizo publicar en los diarios del domingo 23, justo el día en que Scioli competiría en las elecciones del PJ porteño como candidato a jefe del Gobierno de la Ciudad.
Esta maniobra de urgencia dejó las primeras heridas en la coalición oficial. Del lado de Kirchner quedan ahora Atanasof, Fernández, José Pampuro, Ginés González García, Juan Carlos Mazzón y el duhaldismo más leal. Hasta ayer era un misterio el futuro alineamiento de Graciela Camaño, luego de que su esposo, Luis Barrionuevo, anunció su regreso al menemismo.
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