
Llegan refugiados de la ex Yugoslavia
Experiencia piloto: la Cancillería se comprometió a recibir a 15 familias marginadas por cuestiones étnicas y religiosas.
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Un grupo de familias que aún sufre las consecuencias de la guerra en la ex Yugoslavia tendrá una nueva oportunidad en la Argentina.
La Cancillería se comprometió a recibir a 15 familias yugoslavas que se encuentran en campos de refugiados de Croacia, Serbia y Albania.
Estas familias, integradas por unas 60 personas, no pueden retornar a sus lugares de origen porque están conformadas por matrimonios mixtos: el marido y la mujer pertenecen a diferentes etnias o religiones y, por lo tanto, son discriminadas. Hoy, y pese a que la guerra terminó en 1995, hay casi dos millones de habitantes de la ex Yugoslavia que se ven impedidos de retornar a sus lugares de origen por problemas como éste.
Ante esta situación, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) solicitó la ayuda de las diferentes naciones. La Argentina fue una de las que recogió el pedido de solidaridad.
El plazo para que las familias arriben a Buenos Aires aún no está determinado, pero sería entre fines de este año y principios del próximo. Tras el compromiso asumido por la Cancillería, resta que el Acnur firme un acuerdo con la Argentina. El último paso es que los candidatos sean aprobados por el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (Cepare).
Este organismo es el encargado de definir quiénes son aceptados en la Argentina como refugiados. Según una convención internacional, refugiado es una persona que "debido a un temor de persecución bien fundado" se encuentra fuera de su país de origen e imposibilitado de volver.
Los refugiados tienen en la Argentina un permiso de residencia que les permite trabajar, además de la protección que les otorga el Acnur y la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones. Según cifras del Acnur, hay 12.000 refugiados en el país. La mayoría peruana, también hay cubanos, africanos, iraquíes y kurdos, entre otros.
Más allá de los trámites formales, la Cancillería ya tomó la decisión de aceptar el contingente de ex yugoslavos. Será la primera vez en casi veinte años que la Argentina recibe un grupo de refugiados de manera programada. La última experiencia de este tipo fue en 1979, cuando llegaron al país casi 1300 laosianos, de los cuales buena parte ya emigró a otros países.
Aquel emprendimiento es hoy criticado por varios de los involucradas. La gran publicidad con que el gobierno militar lo difundió y la inexperiencia de las autoridades atentó contra la inserción de los laosianos. Quienes tienen una opinión menos crítica de esa experiencia aseguran que los inconvenientes no impidieron que no pocos de ellos sigan en el país.
"Fue duro, pero no un desastre", señaló Roberto Peralta, que trabaja con los laosianos desde 1981 y es uno de los cuatro integrantes del Cepare.
Plan de prueba
"Es una prueba piloto para ver si en el futuro podemos recibir más refugiados", aseguró la embajadora María Lorenzo Alcalá, subsecretaria de Derechos Humanos de la Cancillería.
Según la funcionaria, la Argentina es un país acostumbrado a los matrimonios mixtos, lo cual facilitaría la inserción de los refugiados de la ex Yugoslavia. Su reasentamiento, explican en la Cancillería, es el primer paso de una nueva política de puertas más abiertas para los desplazados por conflictos bélicos en el mundo. Estas acciones humanitarias son comunes en los países desarrollados y están bien vistas en las Naciones Unidas.
El entusiasmo de la Cancillería tiene un nuevo destinatario: 10 familias que se encuentran en campos de refugiados de Guinea Ecuatorial también podrían venir a la Argentina. Aunque las negociaciones por estos refugiados no estás tan avanzadas como las de los ex yugoslavos.
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