Lo nuevo: el viejo insulto del coronel Cañones

El uso del "botarate" aporta frescura
Hugo Caligaris
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14 de junio de 2005  

Los primeros escarceos de Rafael Bielsa como candidato a diputado permiten alimentar la esperanza de que por fin se eleve el nivel de la discusión política. El público ya estaba harto de escuchar siempre los mismos epítetos -por lo demás, nada refinados- y ha respirado con alivio al escuchar el primer insulto del canciller: "botarate".

Evidentemente, la riqueza y la elegancia léxica de la que se dio apenas una muestra debe de ser enorme: por eso el candidato inició su campaña exigiendo el debate con sus rivales. Piensa que los apabullará con expresiones delicadas a la vez que desafiantes, con términos que justamente por destilar perfumes decimonónicos dejarán en falsa escuadra cualquier réplica.

Por si alguien no lo sabe, "botarate" -el insulto favorito del coronel Cañones ante cada trapisonda de Isidoro-tiene dos acepciones: 1) alborotado y de poco juicio, y 2) persona derrochadora y manirrota, que parecería lo último que se podría decir del ingeniero Mauricio Macri.

Para afinar aún más la puntería, trascendió que para próximas apariciones el canciller ha seleccionado, entre otros, los siguientes calificativos:

"Belitre" (hombre pícaro, ruin y de viles costumbres); "zafio" (grosero y tosco en sus modales o falto de tacto en su comportamiento); "bobalías" (persona de muy corto entendimiento y capacidad); "zangandungo" (persona inhábil, desganada y holgazana); "zamborotudo" (alguien que hace las cosas toscamente) y "tontivano" (tonto y, además, vanidoso).

Es bueno que lo sepan sus adversarios y que se vayan preparando, ya que ante respuestas que él pudiera considerar chabacanas, el quijotesco postulante oficialista podría o bien presentar su lanza en ristre para batirse en duelo caballeresco o bien pararse y aplicar sin más ni más un soplamocos al chusco que se atreviera a responderle en un registro vulgar y bajo.

La ocurrencia del candidato no sólo ha sido un soplo de aire fresco en la pesada escena política local. También es posible que haya dado, sin quererlo ni saberlo, con un excelente eslogan para su campaña. Diría así: "Vota a Bielsa, no al botarate de Macri". He aquí los frutos que se pueden obtener con un sencillo toque de distinción, despegando aunque más no sea unos centímetros los pies del suelo.

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