
Los contratos de seguro fijarían cláusulas de ajuste de precios
La práctica permitiría garantizar la reposición de los bienes Las pólizas para asegurar bienes importados y las de hogar sufrirían incrementos El rubro vida vería caer su producción por la pesificación Más rentabilidad para afiliados a las AFJP
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La devaluación del peso obligaría al mercado de seguros -que tiene gran parte de sus contratos en dólares-, a volver a prácticas para nada añoradas por los empresarios del sector.
Entre las "novedades", se estima que resucitarán las cláusulas de ajuste de precios por inflación o por la evolución de la valuación del dólar. En algunos casos, el aumento de las tarifas podría ser inmediato.
Según establece la ley que derogó la convertibilidad, las pólizas que fueron pactadas en dólares deberán pesificarse y renegociarse en el plazo de 180 días. Y, de ahora en más, establecerse en moneda local. La situación abre el telón de diferentes escenarios según el rubro de que se trate. Por ejemplo:
- Los seguros de vida y retiro son los que tienen el futuro más cuestionado. No por un eventual aumento de precios, sino por su propia naturaleza. Se trata de un mercado que nació y se desarrolló con la estabilidad y, como es un producto financiero de ahorro, es difícil que, si se obliga a hacer el contrato en pesos, siga su línea creciente.
- Los seguros de autos se encarecerán si se trata de vehículos fabricados en el exterior o con componentes importados, porque aumenta el valor de reposición del bien.
- Lo mismo ocurrirá con los seguros de hogar, ya que se asegura principalmente electrodomésticos, que subirán sus precios al ritmo del encarecimiento del dólar. La misma consideración vale para los seguros de empresas que comprendan maquinarias.
- Los contratos de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) son los que están más a salvo, porque fueron pactados en pesos y las obligaciones que generan están en su mayoría atadas a los salarios de los trabajadores.
En el caso de los rubros en los que podría aumentar el precio, la razón es básicamente el resguardo del valor de reposición. "Si se pesifica la póliza, también el monto asegurado; el tema va a ser si eso sirve al asegurado para reponer el bien", explicó Héctor Calvo Salvado, titular de Río Seguros.
Para el asegurador, se fijaría entonces, como referente de un ajuste de precios, algún valor de conocimiento público. "Lo más razonable parecería ser el valor dólar, si se trata de bienes importados", apuntó.
Claudio Ballerini, gerente general de San Cristóbal, aseveró que, tal como se hacía en las viejas épocas inflacionarias, podrían establecerse recargos prepactados con el asegurado, según índices de inflación estimados.
Por su parte, el titular de la Asociación de Compañías, Roberto Sollito, estimó que seguramente habrá una menor rentabilidad en un mercado que apenas comenzaba a lograrla en los últimos ejercicios económicos. Sería otro indicador de la marcha atrás que significa para el seguro el nuevo escenario económico.
En cuanto al reaseguro, que es contratado en el exterior en un 80% y que da cobertura al 20% de las obligaciones de todo el mercado, hay diferentes opiniones: algunos creen que eso hará subir los costos de las pólizas, otros creen que se concentrarán los contratos en los pocos reaseguradores instalados en la Argentina.
Jubilados
A la par de las consecuencias de la devaluación sobre los seguros hoy en dólares, los afiliados a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) verán un efecto bien diferente. Como el 80% de las inversiones está en dólares y el valor de la cuota parte se fija en pesos, se generará un efecto notable en la rentabilidad, que superaría el 30 por ciento. Y, como el valor cuota es el referencial para determinar los beneficios, eso repercutiría en una jubilación o pensión más alta.
Una consecuencia que, en rigor, liberaría a los afiliados por jubilarse del efecto devaluación sobre sus ingresos.
Entre tanto, la Asociación de Compañías de Seguros por un lado y Avira -que agrupa a las aseguradoras de vida- por el otro, mantendrán hoy reuniones de sus comités para analizar las consecuencias de las medidas.
A partir de allí pretenden un diálogo con los funcionarios de Economía. Hasta ahora, sólo está claro que Lisandro Barry será el titular de la secretaría de Finanzas, de la que depende la Superintendencia de Seguros.
Acorralados
- Los aseguradores que ofrecen productos de vida con ahorro, no sólo se sienten afectados por la eventual pesificación de los contratos. También tienen problemas por las restricciones del sistema financiero, cuando un asegurado requiere, por ejemplo, un rescate de su fondo. Además de no poder tocar los depósitos a plazo fijo, tienen inmovilizados los recursos con los que participaron del canje de deuda pública.
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