
"Los kelpers no son los dueños de las islas"
Menem relativizó la protesta en el archipiélago; reacción de Ruckauf; Marsden habló de avances; calma expectante
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Con dureza, y cierto tono de enojo, el presidente Carlos Menem descalificó la protesta realizada anteayer en las Malvinas por unos 300 isleños, que incluyó la quema de una bandera argentina. "Los kelpers no son los dueños de las islas, sino súbditos de Gran Bretaña", dijo.
El jefe del Estado utilizó el término "kelper", que en inglés se usa para referir a quienes se dedican a recoger algas marinas, aun cuando el canciller Guido Di Tella y el resto de los diplomáticos del Palacio San Martín evitan pronunciar esa denominación al aludir a los isleños, por considerar que es despectivo.
Evaluó el Presidente que la manifestación de los habitantes en contra de las negociaciones entre nuestro país y Gran Bretaña para restablecer el ingreso de argentinos a las islas y los vuelos con el continente fue "totalmente desproporcionada".
"Lo es en relación con la realidad y con lo que constituye el núcleo de las conversaciones entre nuestras naciones", señaló el mandatario desde Córdoba.
Menem sustentó sus apreciaciones al recordar que "hace pocos días los consejeros de las islas votaron positivamente la reanudación de los vuelos" entre la Argentina continental y el archipiélago. "Yo me guío por eso y no por la reacción de 300 o 400 personas", concluyó.
El vicepresidente Carlos Ruckauf se sumó -como en anteriores oportunidades- a la queja, y englobó no sólo a los isleños sino también al Reino Unido. "Los usurpadores son usurpadores, y gestos de estas características no modifican la realidad del delito que han cometido", embistió.
Menem no fue el único que minimizó ayer la protesta en las islas. Lo hicieron también varios consejeros legislativos de las Malvinas y funcionarios de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires.
"La Argentina y Gran Bretaña avanzaron mucho en sus relaciones y ahora es importante que los beneficios de estos avances se extiendan a la relación -repitió- entre los argentinos y la gente de las Malvinas", dijo el embajador británico en Buenos Aires, William Marsden.
Rumores
A su vez, funcionarios de la sede diplomática dejaron trascender anoche que varios de los manifestantes que participaron de la quema de la bandera argentina "no eran malvinenses, sino tripulantes de barcos de distintas nacionalidades que, coyunturalmente, están detenidos frente a las costas de las islas".
Esos rumores no fueron confirmados oficialmente en la embajada británica, pero sí deslizados en contactos entre funcionarios de esa dependencia y del Gobierno argentino, según pudo saber La Nación . Igualmente, algunos malvinenses consultados afirmaron que "hubo muchas caras desconocidas en la protesta".
Tras la ruidosa manifestación y el clima de tensión que interrumpió la paz dominguera en el archipiélago, ayer todo pareció volver a la rutina.
"Hoy (por ayer) todo sigue igual que siempre, aunque estamos pendientes de la reunión de los dos cancilleres en Londres", dijo a La Nación un asistente del gobernador de las Malvinas, Donald Lamont. Esta mañana, DiTella volverá a reunirse con su par británico, Robin Cook (sobre lo que se informa aparte).
Sin embargo, Lamont prefirió evitar comentarios. "El gobernador no opinará sobre lo ocurrido en la acción de ese pequeño grupo de personas ni sobre las negociaciones bilaterales", explicó su asistente.
Sí lo hicieron los consejeros isleños, cuyas renuncias reclamaron los manifestantes anteayer. "Nuestras remociones no se solicitan a la reina Isabel II ni al gobierno británico, ya que a nosotros nos eligen los habitantes de las islas", dijo uno de los ocho miembros del Consejo Legislativo, que mantuvo su identidad en reserva.
Quienes encabezaron la protesta anunciaron que escribirán una carta a la reina para pedir la renuncia de este cuerpo deliberativo.
"Fue una protesta de un grupo, pero la mayoría de los isleños cree que lo sucedido fue una reacción infantil", dijo el consejero Lewis Clifton.
En diálogo telefónico con La Nación , Clifton descartó que la protesta callejera pueda perjudicar las negociaciones bilaterales, aunque, dijo, "debe admitirse que tampoco ayuda". Y agregó: "Lamentablemente, las personas que manifestaron no son los mejores representantes de las islas ni de la voluntad de los isleños".
Compromiso
"Mientras los aviones que van hacia las Malvinas no puedan detenerse en territorio argentino y recoger pasajeros allí, no renovaremos los vuelos" entre Chile y las islas, aseguró ayer el canciller trasandino, Gabriel Valdés.
Lo hizo durante una entrevista concedida a la agencia de noticias EFE, en la que aseguró que su gobierno "ve con interés" las negociaciones que se realizan entre la Argentina y Gran Bretaña en torno de las Malvinas. En ese sentido, destacó que si se produjeran avances, Chile "estaría dispuesto a revisar la actual posición".
El gobierno chileno prorrogó la semana última por 180 días la suspensión de los vuelos a las islas.
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