Macri y Cristina se involucran en la pulseada entre la CGT y los Moyano

Héctor Daer y Andrés Rodríguez, referentes de la CGT
Héctor Daer y Andrés Rodríguez, referentes de la CGT Crédito: Prensa CGERA
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1 de mayo de 2019  • 12:21

Después del paro que activaron los gremios disidentes de la CGT y las tres vertientes de la CTA, se abrió una negociación subterránea entre los Moyano y la cúpula cegetista para acordar los términos de lo que sería la quinta huelga general contra la gestión de Mauricio Macri .

Desde ambas orillas prometen una definición en el curso del mes actual, aunque todavía es incierto lo que pueda resolverse. Mientras que los impulsores de una mayor conflictividad arriesgan con que habrá otro paro en junio, los sindicatos más dialoguistas hacen contrapeso jactándose de ser los garantes de la gobernabilidad y de que el Presidente finalice su mandato en tiempo y forma.

Dinamitaron las gestiones secretas, sin embargo, dos exabruptos que desnudan a veces los verdaderos intereses sindicales. Jorge Taboada, jefe de los camioneros en Chubut y diputado nacional por el partido de Hugo Moyano, advirtió que estarán en la calle hasta "sacar a patadas en el culo" al Gobierno. El otro desliz retórico fue de Pablo Micheli, referente de un sector de la CTA. Pidió no abandonar la calle para no poner en duda el triunfo de Cristina Kirchner. Una ironía: Micheli, que ansía ahora con recuperar la conducción de los estatales de ATE de la mano del kirchnerismo, jugó en las elecciones de 2015 con el Frente Progresista de Margarita Stolbizer.

No fue una voz, aunque sí una imagen la que causó un efecto similar a los derrapes de Taboada y Micheli. Al término del acto en Plaza de Mayo, se hicieron lugar a los codazos en la foto final Fernando Espinoza, Verónica Magario y Gustavo Menéndez. Se mostraron junto con Pablo Moyano. Sirvió para escenificar que el PJ bonaerense fue uno de los que orquestó la protesta.

Conferencia de prensa de Pablo Moyano con el balance del paro
Conferencia de prensa de Pablo Moyano con el balance del paro Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

El campanazo de largada de la campaña electoral encuentra hoy a los sindicalistas desorientados, sin un candidato presidencial (ni a gobernador bonaerense) capaz de reunirlos bajo un mismo techo. Esquirlas de la interna peronista y del surgimiento de Unidad Ciudadana. Entre los gremios, Cristina divide aguas a pesar de las encuestas que la dan como eventual ganadora. Hay dirigentes que prefieren incluso la continuidad de Macri antes que su regreso. No lo reconocerán por ahora a viva voz.

Sin alineamientos aún definidos, los primeros movimientos encuentra a todos los impulsores del paro del 30 de abril empujando la eventual candidatura de la expresidenta. Héctor Daer, uno de los dos jefes de la CGT, exploró un acercamiento, pero juega más para la unidad del PJ que para Cristina.

El grueso de los dirigentes de la CGT, los que no adhirieron a la protesta encabezada por Moyano, apuesta a fortalecer Alternativa Federal. Algunos tributan para Massa , como el barrionuevista Carlos Acuña, cuya esposa es legisladora provincial del Frente Renovador . Otros, como Luis Barrionuevo y Gerardo Martínez , ansían un crecimiento en las encuestas de Roberto Lavagna. Omar Viviani trabaja para que el salteño Juan Manuel Urtubey eche raíces en la provincia de Buenos Aires, aunque ya advirtió que su apuesta es riesgosa, como lo fue en 2015 cuando impulsó al entrerriano Sergio Urribari.

El rompecabezas electoral no alineará las piezas sindicales hasta los comicios octubre. La unidad de los gremios es un deseo imposible más allá de las gestiones para avanzar hacia una quinta huelga general.

Peaje de Hudson liberado durante el paro del 30 de abril
Peaje de Hudson liberado durante el paro del 30 de abril Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Con el paro del 30 de abril , Moyano y sus aliados rompieron el poderío exclusivo de la CGT y el transporte para garantizar el impacto de una medida de estas características. La protesta no fue indolente, como intentó mostrar el Gobierno, pero tampoco fue contundente, como vociferaron los impulsores. Se sintió con fuerza en los sectores donde tallan los organizadores del reclamo: transporte de cargas y recolección de residuos, bancos, escuelas públicas y privadas, aeronáuticos y estatales.

Tras el desafío a la cúpula de la CGT, ¿surge una corriente similar al legendario Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA), que lideró Moyano en los años de Carlos Menem presidente, o la corporación sindical explorará una fugaz unidad para revertir un modelo económico al que se opone?

La respuesta no la tiene únicamente la conducción cegetista. Dependerá también del Gobierno, que ya abrió una negociación con gremios aliados para intentar aislar a Moyano y demonizar "a las mafias sindicales", el libreto que bajó el ecuatoriano Jaime Durán Barba para eludir definiciones incómodas en campaña sobre los avatares económicos y las promesas incumplidas.

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