Mafia del oro: Piana pidió perdón, pero lo condenaron

Aunque le dieron cuatro años y medio de cárcel, podría seguir en libertad
Gabriel Sued
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7 de diciembre de 2006  

En un intento final por ablandar el corazón de los jueces, el empresario Enrique Piana los miró a los ojos y les dijo: "Estoy arrepentido. Le pido perdón a la sociedad porque creo que la Argentina no se merece lo que la mafia del oro hizo".

Unos minutos más tarde, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1 lo condenó a cuatro años y medio de prisión por el contrabando de metales "truchos" producido entre 1993 y 1995, uno de los casos más emblemáticos de corrupción ocurridos durante el gobierno de Carlos Menem.

Como a eso se sumó una condena previa de dos años de prisión por un hecho conexo, la pena para Piana -que aún no está firme y que será apelada- ascendió a cinco años y medio de cárcel. Lo más probable es, sin embargo, que el ex empresario continúe en libertad porque pasó casi ocho años preso en Estados Unidos y en la Argentina.

Eso se dilucidará el jueves próximo, cuando el tribunal oral, integrado por Enrique Schlegel, Susana Castro Pellet Lastra y Jorge Pisarenco, dé a conocer los fundamentos de la sentencia y el cómputo de los años que Piana estuvo detenido.

El veredicto incluyó también la condena a tres años de prisión para Miguel Seligman, ex segundo de Casa Piana S.A., y los sobreseimientos de Martín Suárez Anzorena, otro ex directivo de la firma, y de Mario Grinschpun, ex funcionario de la Aduana. La fiscalía había pedido siete años y medio para Piana y tres años y medio para el resto, por lo que también apelará el fallo.

El último día del juicio estuvo marcado por un fuerte alegato de Piana, en el que admitió casi 10 veces que había sido un "contrabandista", aseguró que había contado con la complicidad de ex funcionarios menemistas (mencionó al ex ministro Domingo Cavallo) y se desligó de los ataques que durante la investigación sufrió el entonces fiscal Pablo Lanusse.

"Pato de la boda, yo no; asesino en serie, yo no. Fui contrabandista y parte de la mafia del oro", dijo Piana, ante los jueces y las casi treinta personas presentes en la pequeña sala de audiencias del séptimo piso de los tribunales federales de Retiro.

De traje azul, camisa blanca con detalles celestes y corbata azul con pintitas blancas, Piana mezcló en su discurso un tono acusador con frases autocríticas y confidentes. "Le pido perdón a mis dos hijos -dijo-. A Matías, que pasó años sin dormir, y a Carolina, que se enojó mucho conmigo. Ellos son los que más sufrieron con todo esto." En otro tramo de su alegato, sostuvo: "Rifé mi vida por un Mercedes-Benz, pero merezco una segunda oportunidad".

La maniobra

El empresario remarcó también que él no había sido el ideólogo de la maniobra, calificada por el tribunal como un contrabando agravado y que, según los peritos, produjo un perjuicio al Estado de 30 millones de pesos. El delito consistió en la exportación a Estados Unidos y a Suiza de medallones de bronce, cobre y acero, por unos 440 millones de dólares, que eran declarados como de si fueran de oro para cobrar los reintegros aduaneros.

En una causa aparte, que instruye el juez federal Jorge Ballestero, se investigan las maniobras mediante las cuales Casa Piana y un grupo de empresas cobraron 20 millones de pesos de reembolso por exportaciones inexistentes de oro manufacturado. En ese otro expediente, que aún no llegó a juicio, están procesados Piana y unos 30 empresarios y ex funcionarios.

La maniobra se conoció en marzo de 1997, cuando Piana fue detenido en un hotel de lujo de East Hampton, Estados Unidos, por la Justicia de ese país. Luego de pasar nueve meses en cinco cárceles de Estados Unidos, el empresario negoció con el fiscal que investigaba el caso y se declaró culpable de fraude bancario. En mayo de 2002, luego de varias años de prisión domiciliaria, fue extraditado a la Argentina por pedido de Ballestero y del juez en lo penal económico Jorge Brugo. Quedó en libertad hace casi dos años, tras pagar una fianza de 100.000 pesos.

Ante la lectura del veredicto, se mostró tranquilo y seguro de que seguirá en libertad. Hoy, a más de 10 años de los hechos, dice que recuperó a sus hijos y que está armando una consultora para volver al mundo empresario.

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