
Malvinas: los especialistas son escépticos sobre los efectos concretos de un posible cambio de posición de EE.UU.
Donald Trump se refirió a una posible “revisión” de la postura sobre la disputa por la soberanía con Gran Bretaña, pero diplomáticos y académicos piensan que no cambia la situación de fondo
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Aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, sugirió ayer que su administración podría retirar el apoyo al Reino Unido en la disputa con la Argentina por la soberanía de las islas Malvinas, especialistas consultados por LA NACION son escépticos respecto de los efectos concretos que podría tener un cambio de ese tipo. Sostuvieron que, incluso si fuera consecuente con sus declaraciones, sus acciones no necesariamente se traducirían en instancias institucionales ni tendrían un impacto en las negociaciones entre las partes implicadas en el conflicto.
Ante la consulta por la revisión de la posición de Estados Unidos sobre el asunto, Trump sostuvo que siempre revisa “todas las posiciones” y que esta es “apenas una entre muchas”. Esta mañana, el gobierno de Javier Milei destacó “avances” en la causa y el Presidente anunció que el jueves por la noche realizará una cadena nacional donde brindará “mayores detalles” sobre este tema. El Reino Unido, por su parte, ratificó la soberanía sobre el territorio y aseguró que su postura es “clarísima”.
El panorama aún es incierto. Trump no volvió a pronunciarse al respecto y, más allá de las definiciones matutinas del Gobierno, no trascendió qué detalles delineará Milei en la cadena nacional. Más incierto aún, destacaron los especialistas consultados, es el derrotero de las decisiones de Trump, un líder que modifica sus posturas permanentemente.

“Mientras el Reino Unido no acepte sentarse a negociar la soberanía, no habrá modificaciones de hecho, de importancia, sobre las islas Malvinas. El apoyo de Trump es importante, pero no cambia la situación jurídica de Malvinas”, sintetizó Ricardo Lagorio, exembajador de Argentina ante las Naciones Unidas durante el gobierno de Milei.
El exfuncionario advirtió que “quitar el respaldo no significa nada”. En cambio, el reconocimiento de la soberanía argentina le daría una mayor “fortaleza” al país para presionar al Reino Unido.

“Ahora, tengo mis dudas de que eso tenga un impacto”, expresó. Desde su punto de vista, el hecho de que la declaración de Trump haya sido fruto de un disgusto con su aliado histórico –a modo de amenaza para que los miembros de la OTAN lleven al 5% de su PBI la inversión en materia de defensa– debilita el planteo. En el Reino Unido, consideró Lagorio, los dichos de Trump podrían despertar un mayor rechazo y “cerrar mucho más la posición británica”.
En el mismo sentido, Mariana Altieri, doctora en ciencias sociales especialista en geopolítica, consideró que si el líder republicano sostuviera que ambos países deben negociar, eso no cambiaría su neutralidad actual. Por el contrario, si afirmara que las Malvinas son argentinas, políticamente significaría un “golpe de efecto”. Pero tampoco tendría consecuencias a nivel institucional ni obligaría a una discusión bilateral entre las partes.
Un exembajador de Argentina ante la ONU –que prefirió esperar hasta la cadena nacional de Milei para hacer declaraciones públicas– indicó que Estados Unidos podría avanzar en un acompañamiento del pedido de negociación entre ambos países, pero advirtió que no imagina que la potencia norteamericana declare que las Malvinas son argentinas.
Más allá de su peso político, a nivel institucional Estados Unidos no goza de gran injerencia. Por ejemplo no integra el Comité de Descolonización de Naciones Unidas, el ámbito en el que la Argentina año a año renueva el reclamo por la soberanía de las islas y donde sus integrantes instan a ambos países a negociar para encontrar solución a la disputa.
“Con o sin Estados Unidos, la Argentina gana todos los años [en el comité]”, señaló Diego Guelar, exembajador de Argentina ante Estados Unidos. Explicó que en cada reunión se resuelve que el Reino Unido y la Argentina deben sentarse a discutir el asunto, lo que equivale –dado que se trata del comité de “descolonización”– a que reclame “que acuerden cuándo las devuelven”, en un “apoyo indirecto” a la Argentina, interpretó Guelar.
A su vez, el presidente norteamericano podría pronunciarse sobre el asunto en las jornadas de la Asamblea General de Naciones Unidas que comenzarán a fines de septiembre. Sin embargo, los analistas consideran improbable que lo haga. Incluso, si lo hiciera, no tendría un impacto concreto en las negociaciones entre el Reino Unido y la Argentina.
Los expertos también consideraron que Milei “capitalizaría” un eventual cambio de postura de Estados Unidos como un logro de su gestión y fruto del “abrazo incondicional” con Trump.

“Encontraría una justificación exitosa del alineamiento con Estados Unidos, cuando en realidad es una pulseada con el Reino Unido por temas de defensa”, dijo el exembajador consultado, fuera de micrófono. Y agregó: “Es una pulseada entre la OTAN y Trump. Nosotros somos una herramienta”.


