
Mar del Plata, la ciudad cumbre
El tradicional balneario se preparó durante casi dos años para el principal desafío en su historia
1 minuto de lectura'
Pasaron más de ochenta años desde que Eduardo de Windsor, entonces príncipe heredero de la corona británica, desembarcara en el puerto local y alborotara a una población que lo recibió con calles embanderadas, sirenas y pañuelos al viento. Y más de medio siglo de aquella jornada en que por primera y única vez estas playas recibían la visita de un presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower. Pero en cuestión de horas los marplatenses verán un inédito desfile de jefes de Estado que marcarán un hito en los 131 años de vida de esta ciudad: durante 48 horas convivirán aquí 34 mandatarios invitados a ser parte de la IV Cumbre de las Américas.
Será para esta ciudad, el principal destino turístico argentino, la oportunidad de ser la gran vidriera del país. Y también "Una ventana al mundo", como advierte el slogan de esta reunión continental. Por eso, desde hace casi un año, el balneario se prepara para dar respuestas acordes al desafío que enfrenta.
Paseos públicos remozados por aquí, accesos a nuevo por allá; hoteles que invirtieron altos montos para sumar y jerarquizar servicios y operadores turísticos y comerciantes que esperan con brazos abiertos una inmejorable posibilidad para trascender las fronteras y posicionar internacionalmente a estas playas y la oferta que las complementa.
Más de 12.000 personas que representarán a delegaciones extranjeras y medios de prensa de todo el mundo que cubrirán las alternativas de las deliberaciones disfrutarán en forma directa del producto Mar del Plata.
Pero tal vez el valor agregado más destacado es que serán millones los que en cada rincón del planeta conocerán, escucharán hablar y verán imágenes de un balneario que seduce desde cada una de sus postales.
Más de 40 millones de pesos se destinaron durante los últimos seis meses al desarrollo de obras públicas que tienen por objetivo favorecer la logística de la reunión de mandatarios y dar algunas pinceladas destacadas a los mejores paisajes del circuito costanero.
Entonces los visitantes se encontrarán con un aeropuerto que sin ser internacional lucirá renovado y con mayores dimensiones.
* * *
La ruta 2 convertida en autovía hasta su extremo sur, en el kilómetro 404. Las avenidas que llevan al mar, iluminadas y parquizadas. Veredas y plazas con nuevo diseño y originales luminarias desde el Acceso Norte hasta la Base Naval. Y el complejo Bustillo impecable, con el Casino Central, teatro Auditorium, rambla, Hotel Provincial y los lobos de piedra de Fioravanti que al fin vuelven a lucir, al menos desde sus fachadas, como la imagen símbolo del balneario.
Dos de los hoteles más paradigmáticos de esta ciudad, el Hermitage y el Costa Galana, serán las sedes oficiales para el cónclave de los presidentes y de los cancilleres.
Pero la ampliación de la infraestructura de servicios no ha sido en sí misma la principal ventaja que dejará por aquí ser sede de la IV Cumbre de las Américas.
Sí, en cambio, fue el motor para que sectores como el de la construcción tengan hoy una situación próxima al pleno empleo, con casi 9000 operarios ocupados en emprendimientos oficiales y edificaciones privadas.
Con ello se ven señales iniciales de una reactivación que alcanza a todos los rubros. La industria, las pequeñas y medianas empresas y el comercio recogen los primeros réditos.
Y son conscientes de los negocios y oportunidades que pueden llegar después del paso de los presidentes americanos y sus comitivas: inversiones inmobiliarias y en sectores de la producción, turismo internacional y, tan o más importante aún, la chance de convertir a Mar del Plata en una marca con identidad propia y trascendencia mundial.
Un dato más para resaltar los beneficios que promete esta cita internacional: según un estudio del Ente Municipal de Turismo (Emtur), en poco menos de una semana los protagonistas de la IV Cumbre de las Américas inyectarán al circuito económico local más de 10 millones de pesos.
En su último paso por aquí, el especialista en comunicación y asesor del Ayuntamiento de Barcelona, Tony Puig Picart, dejó un consejo para los más de 600.000 marplatenses: "La cumbre es, simplemente, una fiesta para el día después". Y para ese mañana inmediato reclamó participación y consenso de toda la comunidad, trabajar en equipo y un plan estratégico para el futuro inmediato.
En una de sus primeras acciones en ese sentido, el municipio presentará el 21 del mes próximo su Programa de Comunicación.
Un sector mayoritario de la sociedad marplatense reconoce y destaca la importancia de ser sede de esta cita internacional, pero también están los que temen por posibles consecuencias. Pero la consigna de las autoridades, que buscan llevar tranquilidad con un operativo de seguridad sin precedente, es ver más allá de la destacada presencia del presidente norteamericano, George W. Bush, y lo que puedan deparar las protestas de organizaciones que hasta aquí llegarán también para repudiar al principal líder político del mundo.
Al margen de preocupaciones y riesgos, aquí asoman ya las primeras señales de compromiso a largo plazo.
Alcanzados de una manera u otra por la IV Cumbre de las Américas, son miles los choferes de taxis y remises, personal de hoteles y empleados de comercios que participaron de cursos gratuitos de hospitalidad e idiomas inglés y portugués brindados por instituciones locales.
Docentes y estudiantes de universidades públicas y privadas no dudaron en colaborar con la organización, y, tal como ocurrió hace una década, cuando la ciudad fue sede de los XIII Juegos Deportivos Panamericanos, la lista de voluntarios superó con amplitud la demanda.
Ahora se cuentan los minutos para la llegada de los jefes de Estado y el inicio de los debates. Ya se palpitan y viven en las calles los movimientos previos de la cita internacional. Ultimos retoques para las obras, fachadas iluminadas, edificios embanderados, alfombras rojas en los hoteles de cinco estrellas, policías por millares, vecinos acreditados para convivir durante una semana con los máximos funcionarios y una comunidad en su conjunto lista para ser testigo y protagonista de un momento inolvidable.
El examen más difícil y una cita histórica para la ciudad cumbre.





