
Más allá del ruido
El autor confrota con datos las miradas críticas sobre la marcha de la economía y señala el antecedente del gobierno de Mauricio Macri
10 minutos de lectura'


A fines de 2017 el gobierno de Macri tenía bastante para mostrar. La economía crecía al 5% (la inversión al 20%), la inflación corría al 1,4% mensual y la pobreza alcanzaba al 26%, su menor valor desde principios de los 90. Sin embargo, la Plaza de Mayo vivía estallada, las calles eran un caos (las 14 toneladas de piedras, la plaza del Congreso y la 9 de Julio) y se instaló la idea de que todo iba mal. Caló tan hondo eso que el gobierno perdió el rumbo. Se desvió de su camino, agobiado por la supuesta urgencia. Lo que vino después es historia conocida.
Es importante rescatar este episodio porque deja dos importantes lecciones. La primera es que un gobierno tiene que mantenerse fiel al rumbo y a sus ideas, sobre todo cuando están generando los resultados esperados. La otra es que, independientemente de cuan buenos sean los resultados, la oposición siempre va a tratar de construir un relato de que las cosas van mal.
Para construir ese relato negativo hay muchas aristas en donde podrían urgar: el crecimiento, la pobreza, el mercado laboral y la sustentabilidad fiscal y externa son candidatos obvios. Algo siempre habrá para encontrar. Pero acá es donde Javier Milei les complica la parada.
Miremos punto por punto. Este gobierno ha puesto a la economía en un sendero de crecimiento luego de 12 años de estancamiento y caída del ingreso per cápita. Argentina creció 6,7% el primer año de Milei, 3,5% el segundo (ambos diciembre-diciembre), y el REM espera que crezca 2,7% este año y 3% el próximo.
El gobierno de Javier Milei ya ganó por goleada el partido del crecimiento en un país donde decían que la economía solo crecía en los años impares.
La pobreza tampoco les ofrece un argumento. El 42% de diciembre 2023 (incrementado a 53% en los primeros meses de la gestión cuando hubo que sincerar la calamidad dejada) ahora se ubica en 28%.
El mercado de trabajo tampoco da letra. El último dato de la tasa de desempleo, 7,8% en el primer trimestre de este año no es tan diferente del 6,9% del primer trimestre de 2023 (y también por debajo del promedio histórico de 8,9%). De hecho, se crearon 500.000 puestos de trabajo en el mandato de Milei. Sí, 500.000. La cuenta se hace sola: con un desempleo relativamente constante, si entran 200.000 personas la fuerza de trabajo todos los años, en dos años acumulas ese número.
¿Podrá darles argumentos la sustentabilidad fiscal? Lamentablemente no. El gobierno en uno de sus logros más impactantes equilibró las cuentas en su primer mes y va por el tercer año de superávit fiscal.
El bono que emitió el ministro Caputo que vence en la propia gestión del presidente Milei tiene un riesgo país de 80 puntos básicos. Imaginen lo que va a pasar con el precio de los activos argentinos cuando reelija el presidente.
¿Y qué onda con la sustentabilidad externa? Acá es donde más se desconcertó la oposición. Cuando ya afilaban el cuchillo para criticar el atraso cambiario y el déficit externo, resulta que tenemos un boom de exportaciones: primarias, energía, minería, pymes, industriales, gentileza del programa de desregulación que cambió la matriz de costos de la economía. Argentina por primera vez experimenta un proyecto de crecimiento liderado por las exportaciones (desde 2023 las exportaciones aumentaron 12 veces más que el producto). Pero no vino por arte de magia. La Ley Bases eliminó el barril criollo, el cáncer con el que se había destruido al sector energético, y la ley de glaciares le sacó el cepo a la minería. El cambio en la fiscalización de semillas, los incentivos al riego y la apertura de los mercados europeos y americanos anticipan una revolución en el agro y la ganadería. Pero el crecimiento se extiende más allá de estos sectores. En servicios las exportaciones crecieron 21% en los últimos 3 años, 35% en industria y en pymes.
Si estas variables centrales no generan material para un relato critico siempre se puede hacer algo más. En algunos casos intentan desmerecer los datos (¡ellos, que devastaron el INDEC!). Que la inflación no actualiza la canasta, el CEDLAS y la UCA cuestionando los datos de pobreza, o que el superávit fiscal es verso porque hay que contar los intereses de otra manera. Pero estos intentos tienen poca tracción y se desinflan en sí mismos.
Incapaz de construir su relato en torno a ninguno de estos ejes centrales van de tema en tema para ver que prende. El producto crece, ok, pero no todos los sectores lo hacen a la misma velocidad. Crece el empleo, ok, pero caen los trabajadores formales y el número de empresas. Es cierto que cayó la pobreza, ok, pero la gente está endeudada y los salarios no crecen. Todo vale para construir una crisis, como si nos fuéramos a olvidar que recibimos un país con 70% de los niños pobres y 2 millones de argentinos exiliados.
Pero veamos también cada uno de estos intentos. Que el producto no crece de manera homogénea, es quizás una necesidad de un proceso donde la economía va cambiando su perfil productivo hacia nuevos sectores de exportación. Sí, energía y minería crecerán más que resto. Lo celebramos. También lo hará el interior del país. Se celebra. También lo hará la industria transformadora de los recursos energéticos y mineros del país (así como toda la industria de la cual esos sectores abrevan). Que Argentina se transforme en uno de los productores de fertilizantes más grandes del mundo es solo la punta del témpano. Pero lo más notable es que el argumento no se sostiene en los datos: si comparamos diciembre de 2023 con diciembre de 2025, 10 de los 11 sectores del sector privado registraban niveles de actividad por encima de los correspondientes al inicio de nuestra gestión. En la industria, incluso, 10 de 16 muestran crecimiento en el mismo período. El crecimiento es mucho más parejo de lo que parece. La construcción es el único sector que está genuinamente abajo. Pero recordemos que veníamos de 4 años con sueldos al nivel de países africanos, que habían generado uno de los costos de construcción más bajos de la historia. Hoy el mercado tiene que digerir esa oferta.
Respecto a que caen los asalariados formales aun cuando se hayan sumado 500.000 empleos, es cierto. Una explicación posible es la ampliación del monotributo aprobada por el Congreso en la Ley Bases que facilitó que la gente migrara a esta modalidad más flexible y con menos carga tributaria. La monotributización que viene, dicho sea de paso, desde el 2012, es la respuesta del mercado buscando modalidades más flexibles de trabajo. Pero lo concreto es que en los últimos tres años el mercado laboral sumó medio millón de puestos de trabajo. Y tampoco fue simplemente más empleo informal. Si bien se sumaron 190.000 asalariados no registrados (informales), los puestos no asalariados aumentaron en 491.000 (principalmente monotributistas). Y un dato no menor, los sueldos de los monotributistas no son muy diferentes a los de los asalariados.
En cuanto a los salarios, hay muchas fuentes con metodologías y resultados diferentes. SIPA, INDEC Salarios, y la Cuenta de Generación de Ingresos también de INDEC. A su vez los grupos laborales se dividen en tres: los informales, los monotributistas y los asalariados formales. Los informales (que están en INDEC Salarios) muestran un aumento significativo en sus remuneraciones reales: 64% por arriba del promedio del 2023. Para los monotributistas ese aumento es menor, solo del 4%, pero también avanzan respecto de 2023. Para los asalariados formales que tienen datos tanto del SIPA como de INDEC Salarios, los números son disimiles, aunque ambos dan aumentos importantes respecto de diciembre 2023 (8% y 13% a marzo, último dato disponible en SIPA), uno da arriba y el otro abajo del promedio de 2023. Es decir, ese grupo tuvo un movimiento más lateral sin replicar el comportamiento de los otros dos segmentos.
También tiene pies de barro la supuesta desaparición de empresas. Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 la cantidad de empleadores registrados se redujo en casi 32.000. Pero el desglose muestra que cerca de 22.000 correspondieron a empleadores que declaraban apenas uno o dos trabajadores. ¿Serían empresas que se usaban para declarar bienes personales? No lo sabemos, pero lo cierto es que, independientemente del número de empresas, estas sumaron 500.000 puestos de trabajo, y eso es lo importante.
En materia de crédito también conviene mirar el bosque: mientras todo el financiamiento bancario al sector privado representa apenas el 12% del PBI (contra más del 70% en Chile y Brasil), la totalidad de la cartera irregular no alcanza el 1% del producto. Que la mora haya aumentado es una cosa, pero transformar automáticamente ese aumento en una supuesta crisis nacional de endeudamiento no tiene sentido. El 72% de la mora está en el sistema financiero (bancos y tarjetas no bancarias tipo Tarjeta Naranja). Gente grande que sabe lo que hizo y a quien le prestó. Si ahora no les pagan, el problema principal es de ellos. Pero con tal de pegarle al gobierno, vale cualquier cosa, incluso armar un argumento por el cual hay que usar plata del contribuyente para cuidarle el bolsillo a Ana Botín o al accionista español del BBVA. No es para minimizar el tema. Fui yo mismo como presidente del Central quien obligó a reportar el costo financiero total para transparentar el mercado (los bancos hasta ese momento publicitaban una tasa baja y luego cargaban miles de costos adicionales). Gracias a ese cambio que impuse, hoy podemos ver las tasas y discutir sobre ellas. Y lo más importante de todos, el deudor las puede conocer antes de tomar un préstamo. Pero no exageremos. Si tomo 5.000 pesos y me cobran un cargo administrativo de 1.000 pesos para un préstamo por una semana, el CFT da un valor exorbitante (aun sin tasa de interés ese solo cargo daría el equivalente a una tasa anual del 1.300.000%).
Puedo compartir otra vivencia personal. En mi gestión como presidente del Banco Central lanzamos los hipotecarios UVA que hoy son los únicos prestamos accesibles en ese segmento. Esta semana se celebró que el gobierno pusiera a disposición recursos del FGS para estimularlos. Sin embargo, hace 10 años, los demonizaron, no porque no funcionaran sino porque se los asociaba al gobierno de ese momento. Debilitaron así un mercado que le había dado una solución habitacional a 400.000 argentinos en solo dos años. De la misa manera, en los últimos dos años casi 4 millones de personas accedieron por primera vez al crédito. Es, pensando en los millones de argentinos que van a necesitar un préstamo en los próximos años, por lo que Argentina no puede estar modificando las reglas de juego en cada esquina. Es lo que hicimos siempre, y así nos fue.
Si llegaste hasta acá en tu lectura, además de agradecerte necesito cerrar clarificando que todo lo que escribí no quiere decir que todo esté bien. Una sociedad es un caledoiscopio de realidades disimiles. Buenas y malas. Y trabajamos todos los días para que a cada argentino le vaya mejor. Pero un gobernante tiene que tener las ideas claras y marcar el rumbo y pensar en el conjunto de los argentinos. Para eso están los datos, y justamente por eso no podemos negarlos. Habrá ruido en el camino a la elección, pero más allá del ruido está la realidad.
- El autor es ministro de Desregulación y Transformación del Estado
1
2Chiqui Tapia se reconcilió con los Moyano en un festejo en el que el clan estuvo casi completo
3El kirchnerismo respaldó a un juez que viajó a Lago Escondido y puso en pausa la doctrina del “lawfare”
4Pichetto cruzó a Milei por sus insultos y dijo que Cristina Kirchner tiene intención de voto “muy alta”
