
Menem: el sucesor de Bauzá no me suma poder
In pectore: el Presidente aseguró que hace seis meses que había decidido que el jefe de Gabinete sería Rodríguez; negó presiones del ministro Cavallo.
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El presidente Carlos Menem aseguró ayer que hace "por lo menos seis meses" había decidido que el reemplazante del jefe de Gabinete Eduardo Bauzá sería el ministro de Educación Jorge Rodríguez y negó que ese nombramiento implique "más poder" presidencial.
El jefe del Estado cuestionó a la oposición por esas críticas defendió las cualidades de Rodríguez y sostuvo que las versiones que indicaban presiones del ministro de Economía Domingo Cavallo para la elección del sucesor de Bauzá son "lo más torpe que he escuchado en los últimos días".
Menem aseguró que "en ningún momento" pasó por su mente" designar para ese puesto al actual titular de Interior Carlos Corach al sostener que ese funcionario "está muy bien donde está y no se puede entrar a desarmar un ministerio tan importante" como la cartera política.
Cuidar al amigo
En declaraciones a las radios América y Libertad Menem reconoció que el alejamiento de Bauzá por razones de salud constituyó "un momento difícil en mi vida como presidente" y reveló que cuando el renunciante jefe de ministros le comunicó su decisión de abandonar su cargo "al principio medio me resistí".
"El (por Bauzá) es un hombre que me viene acompañando desde hace muchos años desde el ´73 en mi primera gobernación en La Rioja pero bueno yo también tenía la obligación de cuidar de mi amigo más que del funcionario y llegó el momento de tomar la decisión" subrayó.
Más adelante el primer mandatario enfatizó: "Lo que me extraña son expresiones de algunos políticos de la oposición de que esto significa más poder para el presidente; no sé sobre la base de qué pueden hacer estas afirmaciones".
Ni bien conocido el retiro de Bauzá el líder del Frepaso Carlos "Chacho" Alvarez consideró que la designación de Rodríguez al frente de la jefatura de Gabinete "está destinada a bajarle el perfil y quitarle envergadura al cargo".
Por su parte el titular del radicalismo Rodolfo Terragno deslizó que si él fuera el presidente "en el Gobierno debería haber una línea de mando y pondría en cada puesto a la persona más fuerte y más capaz no estaría peleando desde la presidencia de la Nación para ver que no me hagan sombra en el gobierno".
Niega presión cavallista
Menem también se apresuró a salir al cruce de las versiones que indicaron que Cavallo habría ejercido presiones para que Corach (con quien el titular del Palacio de Hacienda mantiene diferencias) no fuera nombrado para ocupar el cargo que Bauzá deja vacante.
"Las decisiones del presidente no tienen que irritar a nadie; el que se sienta mal o no está conforme cuando el presidente toma una decisión ya sabe lo que tiene que hacer lo he dicho en infinidad reuniones de gabinete".
Aseguró que "en ningún momento Cavallo" ejerció presión y añadió que "más allá de las polémicas que se desatan en el gabinete las relaciones con el resto de los ministros son excelentes. No hay ningún problema con Corach".
El jefe del Estado afirmó que "desde hace más de seis meses" tenía in mente el nombre del reemplazante de Bauzá dado que conocía su quebrantado estado de salud y afirmó que siempre tiene "in pectore" el nombre de los eventuales reemplazantes de todos sus ministros aunque se negó a revelar nombres.
Confirmó que su decisión de nombrar a Rodríguez fue comunicada a Bauzá sólo unos minutos antes del comienzo de la reunión de gabinete de anteayer y que seguidamente convocó al actual titular de la cartera educativa para darle a conocer su determinación.
Menem aprovechó para descalificar a "algunos comentaristas" que haciendo gala de "un desconocimiento total de la vida política argentina" se preguntan "quién es Rodríguez".
Al respecto subrayó que el titular del Palacio Pizzurno "tiene una larga trayectoria política es el impulsor de la reforma educativa más extraordinaria que se llevó a cabo en la Argentina y supo conducir muy bien su ministerio".
Bauzá no cambió aún su agenda
Todo igual: el renunciante jefe de Gabinete seguía ayer con sus hábitos y aseguró que su ida no significa un cambio de rumbo.
"No hay quiebre no hay ruptura no hay cambio de rumbo" dijo Eduardo Bauzá a La Nacion refiriéndose a su reemplazo por Jorge Rodríguez.
"Yo no tenía opción y así lo entendió el Presidente. Renuncié por razones de salud no por otro motivo." Ayer el despacho y las oficinas de Bauzá mostraban la misma imagen que antes de su inesperado alejamiento del cargo por prescripción médica.
La confusa agenda siguió siendo confusa como antes de la renuncia. Con audiencias para dos o tres visitantes a la misma hora en el mismo lugar y al mismo tiempo. Para Bauzá los minutos son de goma. La agenda es una buena orientación para todos menos para él. Siempre la oficina de Bauzá dejó la sensación de ser un caos debidamente organizado si es que esto fuera posible.
¿De qué estamos hablando?
El Gobierno vivió antes que la renuncia de Bauzá se llevara todos los titulares la incertidumbre que generaba para muchos una supuesta "peronización" de la economía.
"Este es un tema que nos quisieron instalar como debate interno pero el Presidente fue claro. Este y no otro fue el Gobierno que hizo las transformaciones económica y del Estado. Y fue este Presidente el que respaldó políticamente y asumió los costos de las transformaciones. ¿Qué quieren decir con esto de peronizar la economía? ¿De qué están hablando?" se preguntó a sí mismo Eduardo Bauzá.
En el escritorio se acumulan fotos recuerdos teléfonos y los más variados objetos que no se sabe si están allí de casualidad o fueron colocados de esa manera de acuerdo con un orden de prioridades que sólo Bauzá puede descifrar.
"Los espontáneos" los que no están en la agenda ingresan con el informal anuncio de "flaco necesito hablar con vos; es nada más que un minuto" oportunidad que Bauzá suele aprovechar para cambiar de tema si entiende que está entrando en un terreno resbaladizo. No en vano hizo un culto del bajo perfil.
Preservar la tranquilidad
Las conjeturas inevitablemente llevan a los nombres de Corach y Aráoz. Al primero cuando menos se le reconoce capacidad política y de allí que por tal motivo y por ser ministro del Interior se lo consideró como el hombre con más posibilidades de reemplazar a Bauzá.
Carlos Menem sin embargo frente a dos alternativas optó por Jorge Rodríguez hombre cercano a Bauzá.
"El Presidente -según Bauzá- eligió al hombre que consideró más conveniente para mantener la tranquilidad interna. Pero nadie lo presionó. Simplemente tomó su decisión después de escuchar varias opiniones y está bien así."
La interna
Tal vez la conclusión podría ser que "el Presidente está fuerte política y anímicamente" según Bauzá quien dejó la sensación de que a pesar de tomarse su tiempo antes de contestar y hacerlo pausadamente está lejos de pensar en abandonar la política.
"No quiere que su renuncia sea tomada como la de un hombre que se alejó definitivamente ni con el tono del ya fue que utilizan los adolescentes" dijo uno de sus colaboradores.
Tras decir que está en condiciones de ir a una interna por la banca que dejó Bordón pregunta: "¿Y si hay batacazo en la elección de la Capital Federal? En política nunca diga que algo es para siempre ni que un resultado está seguro hasta contar los votos".
Nunca diga nunca nunca diga que es para siempre parece ser el mensaje de Bauzá quien experimenta esa sensación precisamente ahora.
Desde la antesala llegan los murmullos de los que esperan. La agenda sigue igual que antes de la renuncia.




