Menem espera sobresalir en Caracas
Tendrá reuniones bilaterales con Chávez y con otros mandatarios; intentará promover sus recetas ante la crisis brasileña.
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CARACAS.- Pendiente de la gripe que enferma al Mercosur tras el sonoro estornudo de la economía brasileña, interesado en exportar su propuesta de dolarización y con explicaciones preparadas para responder a los refunfuños por los cambios en la política inmigratoria, Carlos Menem llegó anoche aquí para presenciar el ascenso al poder del inquietante coronel Hugo Chávez.
El Presidente estará apenas 16 horas. Como siempre, espera sobresalir de la línea del coro que compartirá con otros 15 mandatarios. Ausente Fernando Henrique Cardoso, apenas Fidel Castro despertó ayer más interés que la tardía llegada del pasajero principal del Tango 01. Menem prefirió arribar varias horas después de la comida que anoche ofreció Rafael Caldera. Esta tarde será uno de los primeros en irse, luego de las ceremonias oficiales de la mañana y de la inauguración de un telepuerto satelital de una empresa del grupo Pescarmona.
Hace dos meses, cuando era imposible agendar la crisis brasileña (sobre la que se informa en la sección Economía), funcionarios de la Cancillería gestionaron que el partido entre las selecciones de Venezuela y la Argentina se jugara mañana. Menem quería presenciar el primer desafío del combinado de Marcelo Bielsa sentado junto a Chávez en el estadio de Maracaibo.
Pero Brasil le encogió la visita. Menem estará volando a Buenos Aires cuando el nuevo presidente venezolano hable ante un millón de personas en un acto que dejará muy atrás el pomposo comienzo del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, en 1989, conocido como "la coronación". El regreso es una señal incontrastable de que el Presidente tiene que prepararse para un partido más importante, cuando en diez días se siente ante Cardoso en Foz de Iguazú.
Preocupación
Menem no es el único inquieto por Brasil. El derrumbe del real y sus consecuencias globales están en todas las conversaciones de los visitantes que desbordan los salones del Caracas Hilton.
Julio María Sanguinetti y Raúl Cubas Grau fueron diplomáticos en sus declaraciones sobre la suerte del socio mayor del Mercosur. Los presidentes uruguayo y paraguayo prefirieron hablar de la posible incorporación de Venezuela a esa asociación.
Cubas Grau fue todavía más recatado cuando un periodista argentino le preguntó sobre el contenido de la reunión que hoy por la mañana mantendrá con Menem. "Prefiero no adelantarme", dijo, y luego precisó que "algunos asuntos comerciales" formarían parte de esa corta entrevista.
El presidente paraguayo estará hoy a solas con Menem. La misma intención tiene el primer mandatario de Bolivia, Hugo Banzer Suárez, aunque su cita no había sido confirmada anoche. De realizarse, en las dos reuniones, se descuenta, la embestida contra los inmigrantes ilegales en la Argentina será el principal tema (sobre lo que también se informa en la página 14).
Los dos países ya realizaron a Buenos Aires consultas que parecieron reclamos por las detenciones de indocumentados que acompañaron el discurso oficial que relacionó la inseguridad con la presencia de extranjeros sin residencia legal.
Hace una semana, para aquietar las aguas, Menem declaró a La Nación que los delitos más violentos eran ejecutados por argentinos.
En los diarios de hoy, el presidente argentino se encontrará con una noticia que le toca de cerca: un grupo de residentes argentinos en Venezuela, llamado Pro justicia, firmó una solicitada para pedir a Menem que impulse el proyecto de ley para indemnizar a quienes debieron exiliarse durante la última dictadura militar.
Muy temprano
El Presidente tiene una ajustadísima agenda venezolana. A las 6.30 será recibido por Chávez en su residencia de La Viñeta.
Chávez escuchará de Menem la versión de los elogios que le tributó ante el presidente Bill Clinton, a mediados del mes último, durante su visita a Washington. Ambiguo hasta el extremo de ser admirado y sospechado desde la izquierda y desde la derecha, Chávez llegará hoy al poder precedido de una extraordinaria expectativa política.
Al igual que Menem, hace una década, Chávez llega al gobierno con un programa sin precisiones. Tiene otro parecido. También desea la reelección y para conseguirla promete que una de sus primeras medidas de gobierno será convocar a una asamblea constituyente para terminar con la tradición venezolana que impide dos quinquenios presidenciales consecutivos.
Con tan pocas horas en Caracas, al Presidente casi no le quedará tiempo para explicar a sus pares su propuesta de adoptar el dólar como moneda continental ni abundar en detalles del remedio que propuso para evitar otra crisis como la que hace temblar al Mercosur. En las casas de cambio de aquí un dólar vale 565 bolívares; pero un peso argentino apenas se cotiza a 480.
La convertibilidad tiene límites argentinos.





