
Menem le contestó con gran dureza a Alfonsín
En una carta abierta criticó numerosos aspectos de la gestión del ex presidente; fue en respuesta al mensaje similar que dio a conocer el líder radical el lunes último.
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El presidente Carlos Menem redobló ayer la apuesta en el enfrentamiento verbal que mantiene desde la semana última con Raúl Alfonsín. Con una durísima carta abierta, el jefe del Estado acusó al ex mandatario radical de haber comprometido hasta la existencia misma de la Nación al abandonar el gobierno anticipadamente, en julio de 1989.
El comienzo de este cruce de acusaciones fue cuando el jueves último el jefe del Estado calificó a la administración de Alfonsín como "el gobierno más corrupto de la historia argentina". Alfonsín, que había afirmado que habrá que investigar al Presidente cuando termine su mandato, le respondió el lunes con una carta abierta en la que instaba a Menem a moderar el tono de sus ataques.
En su carta de ayer, Menem eligió un tono particularmente duro, con conceptos tales como:
- "Mi gobierno no ha debido recurrir a la limitación de las libertades públicas".
- "Usted obligó a delinquir a quienes simplemente necesitaban defender el pan de sus hijos".
- "Su gobierno fue el que hizo polvo los códigos de procedimientos y de fondo en materia penal".
- "Fue usted quien anunció una economía de guerra y un gobierno de crisis total".
Anoche, tras conocerse la carta de Menem, Alfonsín replicó desde Tucumán, en declaraciones al canal de cable Todo Noticias, afirmando que "hacer una campaña negativa no agrega nada positivo. La alternancia hace a la democracia".
El Presidente fustigó a su antecesor
En una carta abierta, el jefe del Estado cuestionó con dureza la gestión del gobierno de Alfonsín; economía y corrupción
En un nuevo capítulo de la puja verbal que protagonizan el presidente Carlos Menem y la máxima figura de la UCR,Raúl Alfonsín, ayer el jefe del Estado volvió a subir la apuesta a 17 días de las elecciones con una dura embestida contra el ex mandatario radical. Esto colocó en el centro del escenario preelectoral a los máximos referentes políticos del PJ y de la alianza UCR-Frepaso.
Menem no sólo le contestó ayer por escrito en duros términos a Alfonsín (que anteayer dijo que había que investigar al Presidente cuando termine su mandato), sino que insistió con sus acusaciones durante un acto realizado en Guernica, en recordación de Juan Domingo Perón (sobre lo que se informa en la página 8).
Sin nombrarlo, el Presidente le respondió a Alfonsín la carta en la que éste le había pedido al jefe del Estado que "modere su tono", ya que Menem había afirmado que el gobierno que lo precedió fue "el más corrupto de la historia argentina", lo que ayer repitió en Guernica.
En el comienzo de la misiva, Menem le recrimina a Alfonsín "el llamado a la responsabilidad pública" que éste le hizo en su carta al Presidente, quien dice no comprender tal afirmación. Así el primer mandatario aludió al "abandono" del gobierno que hizo el radical: "En un desorden que nos comprometió hasta la existencia misma de la Nación".
Luego dedicó dos largos párrafos a hacer una minuciosa descripción de la situación económica que signó el final del gobierno de Alfonsín (pleno proceso de hiperinflación), pero también recordó los asaltos a los supermercados y las bombas en la zona bancaria.
"A nadie llama la atención que tuviera que decretar el estado de sitio y que en Rosario llegara al extremo de recurrir al toque de queda, todo ello con centenares de detenidos y numerosos muertos y heridos", recuerda el Presidente en su carta abierta bajo el título "Contar hasta diez".
Dispuesto a poner en el centro del debate preelectoral a Alfonsín, le disparó una ironía (siempre sin nombrarlo): "Fue usted quien anunció una economía de guerra y un gobierno de crisis total", tras lo cual aclaró que no se trata de una acusación sino que "así fue informado regularmente por la prensa y su penoso recuerdo está vivo en la memoria del pueblo".
Para Menem tal situación se explica por la emisión de dinero "hasta el límite que el sufrido pueblo argentino pudo soportar". Luego en una dura descripción asegura que esto "obligó a que todos se dedicaran a comprar y vender dólares, para salvar el poder adquisitivo de sus magros ingresos". Pero fue más allá: "Les obligó a delinquir a quienes simplemente necesitaban defender el pan de sus hijos".
El Presidente le cuestionó al mandatario radical haber calificado a la gente que lo acompañó en su administración que "sólo como excepción tuvo casos de mal desempeño en la función pública" (tal como Alfonsín en la carta abierta que dirigió a Menem el lunes último).
"¿Cómo define estas conductas? Si la palabra corrupción, que usted dice que no quiso politizar, no es aplicable, sería para mí muy instructivo que me indique qué sinónimo me aconseja", se preguntó Menem.
La Justicia y la democracia
Menem defendió la independencia del Poder Judicial, le recordó a Alfonsín que él nombró a todos los jueces de todos los fueros, pero que no "padeció a legisladores que se dedicaran al amparo de sus fueros a cuestionar e impedir actos de gobierno". También agregó: "Fue su gobierno el que hizo polvo los códigos de procedimientos y de fondo en materia penal".
Al referirse a la crítica que hizo el ex presidente de la legitimidad del orden democrático, Menem respondió: "No es justamente su partido el que puede vanagloriarse del respeto irrestricto a la soberanía popular. Se pasaron la vida golpeando las puertas de los cuarteles y le proveyeron a las dictaduras de ministros, secretarios de Estado y funcionarios".
El Presidente acotó las diferencias ("grandes y elocuentes") entre el PJ y la UCR; no entre él y Alfonsín. Casi sobre el final, dijo que sería mejor que Alfonsín se preocupe de "enseñarles a sus socios de la Alianza qué es lo que no hay que hacer".
Luego de hacer una defensa de su gobierno expresó: "El justicialismo está vivo en la inmensa mayoría del pueblo y ha demostrado con hechos irreversibles que es también la mejor opción para vivir en libertad".
Para el final, acorde con el duro tono de la misiva, Menem eligió una "chicana": "Por eso ha podido contar hasta diez (al principio de la carta Alfonsín dijo que para escribirla primero contó hasta diez). Si hubiera debido hacerlo al final de su mandato todavía estaría contando para llegar a alcanzar en algún momento el valor indexado de tan modesta cifra."
Fuego cruzado en la primera línea
Menem: "No hubo gobierno más corrupto en la historia argentina que el que se hace cargo del país desde 1983 hasta 1989" (2/10).
Alfonsín: "La extrema desmesura de las palabras del señor Presidente, la magnitud de la acusación que ha hecho sobre mi gobierno, desafían todo análisis sensato. No responderé en el mismo plano que se ha colocado el señor Presidente, evocando aquí la sucesión de escándalos que ha plagado su administración, según lo ha informado regularmente la prensa" (6/10).
Alfonsín: "Hay que investigar al presidente Carlos Menem cuando cumpla su mandato , porque para algo tienen que servir las instituciones de contralor del Estado" (7/10).
Menem: "No entiendo por qué está haciendo un llamado a la responsabilidad pública, cuando usted (por Alfonsín) hizo abandono del gobierno cuyo mandato juró cumplir ante Dios y la Patria" (8/10).
Análisis
: El voto con miedo
Por Atilio Cadorín
Si hace ya unos días que el Presidente instaló el pasado en la campaña electoral -tal como lo dijo La Nacion-, ahora recurrió en su discusión epistolar con Raúl Alfonsín a la utilización de esos recuerdos del pasado para generar el temor al futuro.
El discurso electoral de Menem está sustentado en las imágenes del pasado. Y si sus asesores lo quisieran, podría recurrir a las luchas de los tiempos de la organización nacional.
Pero el recuerdo de esas imágenes tiene sólo un propósito: generar una sensación de miedo por lo que vendrá. La idea es que la gente vaya a votar con miedo. Y un voto con miedo es un voto oficialista.
La discusión con Alfonsín busca recrear un escenario de posibles conflictos para el futuro, en el caso de que no triunfe el oficialismo.
El cálculo que hacen los asesores del Presidente y que le transmitie- ron a Menem es que un voto con temor al futuro es un voto para el oficialismo. El pasado no produjo el impacto que los hombres de Menem esperaban. Pero con una memoria selectiva de lo que fue, aún se utiliza ese pasado para crear la promesa de un futuro conflictivo y, al mismo tiempo, la imagen de un Menem "guerrero", buscando la respuesta sanguínea de Alfonsín, para hacerlo subir al escenario como el enemigo del que el país se tiene que cuidar.
Alfonsín había participado de un acto en Trancas, Tucumán, una población que es un bastión del justicialismo. El intendente justicialista lo recibió con inusual deferencia. Incluso, dio asueto a los empleados públicos y no hubo clases para los estudiantes primarios.
Terminado el acto, Alfonsín recibió un fax con la carta abierta de Carlos Menem. "¿Esto es una versión, es algo que circula en Buenos Aires?" "Mire el membrete", le contestaron desde Buenos Aires, frente a la incredulidad del ex presidente.
Sus allegados le aconsejaron "prudencia y altura" en la respuesta, para evitar que Alfonsín, conocido su temperamento, saliera al ruedo sin protección, mientras la Alianza preparaba su propia respuesta.
Alfonsín, que estaba trabajando -antes de la carta abierta de Menem- en una nota para La Nación , decidió que ésa será la respuesta "sin descender al nivel del ataque personal", dijeron los voceros de Alfonsín.
Mano y pluma
De la mano y la pluma del secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, y de su asesor Emilio Perina, el Presidente, por primera vez en mucho tiempo, entró en confrontación directa con el ex presidente Raúl Alfonsín.
La carta del Presidente no deja de marcar errores ciertos del gobierno de Raúl Alfonsín, como la suspensión de las garantías individuales o el encarcelamiento de periodistas.
A partir de allí, traza un panorama tendiente a forzar divisiones en la sociedad planteando la opción entre socialismo y peronismo, una alternativa un tanto trasnochada La dureza de "Menem guerrero" arrastró al prudente gobernador Eduardo Duhalde a adherir a las palabras del Presidente, en una demostración de que su margen de maniobra se reduce, ya que no hará nada que moleste al Presidente. Carlos Corach se sumó, haciendo malabarismos verbales.
Carlos Menem marcará el nivel de la campaña. Ni Duhalde, ni ningún otro gobernador ni dirigente justicialista podrá escapar al clima que impone Menem.
Tal vez pueda hacerlo Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos, quien incluyó junto con la elección del 26 próximo un plebiscito para reformar la Constitución provincial, una forma de mantener la provincia al margen de la nacionalización de las elecciones.
¿Es creíble para la sociedad la división que se le plantea? Parece responder, mucho más, a la necesidad de Menem, que ayer incluso se dio el lujo de plantear la posibilidad de que Duhalde lo suceda, pero inmediatamente después el ánimo del gobernador debe de haber cambiado, cuando el Presidente recordó que tendrá que atravesar por la interna partidaria, "como lo hicimos Cafiero y yo". Colocó a Duhalde en situación de precandidato.
Escenario de conflicto
La pelea de Menem con Alfonsín fue aprovechada por el Presidente para enviar mensajes hacia su propio partido.
Algo está perturbando los nervios de Menem. Tal vez, las elecciones. O, acaso, no sólo las elecciones.
Pero el Presidente asumió la conducción de la campaña. Y todo indica que se va camino a un tramo final de la competencia electoral en la que el miedo, el temor al futuro difundido desde lo más alto del poder político, genera un clima que favorece una fuerte división en la sociedad entre el oficialismo y todo aquello que no adhiera al menemismo.
Es llamativo el tono de dureza del Presidente en una competencia electoral en la que no está en juego su cargo.
Si se recuerda la campaña de 1989, cuando Menem y Angeloz competían por la presidencia, es difícil encontrar en ella ataques personales tan fuertes y directos como los que se proclaman ahora desde el discurso oficial.
¿Qué puede alterar tanto al Presidente como para lanzar una ofensiva tan violenta y peligrosa en una lucha electoral por elecciones legislativas? La Alianza, para tener mayoría propia, necesitaría no sólo ganar el 26 de octubre, sino también ganar en 1999.
Una explicación -aunque no sea la única posible- es que la aparición de la Alianza desequilibró los nervios del oficialismo, que pensaba en una competencia casi inexistente y se encontró con un acuerdo que puede pelearle el resultado electoral. Esto se trasluce en un gobernador -Duhalde- indeciso con respecto a qué campaña quiere hacer y un oficialismo excesivamente alterado.
Tanto como para sostenerse en la hipótesis de que un voto con miedo es un voto para el oficialismo .




