Menem, molesto con el FMI por sus críticas
En la reunión de gabinete expresó su fastidio por las objeciones del Fondo al plan de 10.000 km de autopistas; ratificó a los ministros, pero los reprendió por sus discusiones
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En medio de tensiones internas en su gabinete, el presidente Carlos Menem criticó severamente ayer a la delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visita la Argentina por haber cuestionado el Plan Laura que el Gobierno impulsa para la construcción de 10.000 kilómetros de rutas y la creación de un impuesto automotor orientado a financiar un aumento docente.
"El FMI no puede meterse en las cuestiones internas de la Argentina", se fastidió Menem ante todos sus ministros durante la reunión de gabinete en la residencia de Olivos.
El malestar presidencial con el FMI fue subrayado deliberadamente por las fuentes que lo hicieron trascender. "Por ahí andan diciendo que la economía se va a recalentar y es mentira", despotricó Menem.
La delegación del Fondo, encabezada por Teresa Ter-Minassian, señaló que el nivel del déficit comercial es preocupante y que es necesario tomar medidas correctivas.
Menem no ahorró reprimendas a sus ministros por las divergencias de los últimos días entre el titular de Economía, Roque Fernández, y sus pares de Trabajo, Antonio Erman González, y de Educación, Susana Decibe. Fernández objeta aspectos de los proyectos de reforma laboral y de aumento a los docentes.
Quedó la sensación entre varios presentes de que fue Fernández el que no quedó bien parado tras el sofocón, pese a que el Presidente ratificó a sus ministros. Si bien Menem admitió que se podrían aplicar cambios en el Congreso a la flexibilización laboral, como los que reclama el titular de Economía, en lo político, el jefe del Estado se fastidió por el tenor público de la objeción de Fernández.
El jefe del bloque de diputados del PJ, Humberto Roggero, también fue instado por Menem a acelerar las leyes en el Congreso.
Menem amenazó con cambios
Dura advertencia a buena parte de su equipo por las controversias públicas; cuestionamientos a Fernández y al FMI
"No quiero hacer cambios en el gabinete, pero ustedes no me obliguen a hacerlos." Con esta advertencia, el presidente Carlos Menem prenunció ayer a sus ministros cómo será, de ahora en más, el cariz de su mandato. Y aportó un dato nuevo al cuestionar sin medias palabras al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Entre otras cosas, responsabilizó al organismo internacional por la crisis financiera desatada el año último en el sudeste asiático.
El libreto con el que el primer mandatario desayunó a sus ministros, secretarios de Estado y legisladores oficialistas pareció ensayado de antemano, a excepción de las responsabilidades que atribuyó al FMI. Este último factor sorprendió a todos.
Se sabía, por ejemplo, que la reunión de gabinete estaría teñida de reproches y sermones presidenciales, ya que fue el propio jefe del Estado quien adelantó el tenor del cónclave, desde Oceanía.
Así fue: "Mientras protagonizaba una gira excelente por Australia y Nueva Zelanda, un viaje feliz, ustedes acá encarnaban una verdadera guerra civil", retó Menem a tres de sus ministros: Roque Fernández, de Economía; Antonio Erman González, de Trabajo; y Susana Decibe, de Educación.
Aval a Decibe y su impuesto
En este contexto, Decibe fue la menos perjudicada por el enojo presidencial. "Ella no hizo más que comentar por los medios la iniciativa que ya fue aprobada por el Presidente", justificó ante La Nación un allegado al jefe del Estado.
"Si hay un desacuerdo por el problema del impuesto para los docentes, es mejor que las cosas se digan en voz baja, en este gabinete, y no al periodismo", le dijo el Presidente a su ministra, con tono de consejo y, después, la ratificó en el cargo y apoyó su iniciativa.
"Hay que aumentar a los maestros sí o sí. Si hay una propuesta mejor que se la presente aquí", avaló Menem, ya que sus dichos sólo parafrasearon el reciente desafío lanzado por Decibe en sus intervenciones mediáticas..
Pareció lógico que Menem bajara los decibeles de sus reproches a la ministra, quien llegó ayer a Olivos golpeada por las críticas que el FMI hizo a su proyecto de aumentar a los maestros con la aplicación de un impuesto del 1 por ciento sobre los precios de los automóviles, aeronaves y embarcaciones.
Dardos al Fondo
"El FMI no puede meterse en las cuestiones internas de la Argentina", disparó el Presidente en el gabinete.
Esta consideración y otras como "por ahí andan diciendo que la Economía se va a recalentar y es mentira" o "¿por qué el FMI no se preocupa de la crisis en la economía de Asia, de la que es responsable?", fueron sólo algunos de los dardos que Menem lanzó contra la misión liderada por Ter-Minassian que fiscaliza, en Buenos Aires, las cuentas argentinas.
Para algunos de los funcionarios presentes en la cita de los ministros, consultados por La Nación , estos cuestionamientos al FMI fueron la respuesta oficial directa a los reparos a los proyectos de reforma laboral, de aplicación del tributo automotor y de "Autopistas 10" (conocido como plan Laura)que hizo recientemente la comitiva que fiscaliza las cuentas.
Se sabe, los integrantes de la misión del FMI no dieron su aval a ninguna de las flamantes ideas redactadas en algunos de los ministerios, como lo son la flexibilización laboral de González, el tributo pretendido por Decibe y el tendido de las autopistas impulsado por la Jefatura de Gabinete.
Paradójicamente, son estos tres proyectos los que alientan las más caras estrategias del Presidente que pretende remontar su imagen, en medio del debate por los intentos reeleccionistas del menemismo.
Es que con estas herramientas, Menem intenta cumplir con los docentes, avanzar en sus compromisos con el FMI (y apostó para ello a la flexibilización del empleo) y generar nuevos puestos de trabajo (razón por la que impulsa la construcción de los diez mil kilómetros de autopistas).
Roque, el más golpeado
"No tienen ni tan siquiera el más mínimo sentido las declaraciones de Roque sobre la reforma laboral o sobre el proyecto que impulsa la ministra Decibe", disparó Menem en su descargo de furia contra Fernández.
"Estaba con el ceño muy fruncido; nunca se lo había visto así", confió a La Nación uno de los secretarios de Estado, muy cercano al Presidente, que participó de la reunión de gabinete.
"Si hay un desacuerdo, no lo difundamos porque no se beneficia el Gobierno, sino la oposición. ¿Cómo puede ser que Carlos Rodríguez (viceministro de Economía) salga y diga que se va a recalentar la economía, cómo va a hablar en contra de nuestras políticas?", reprochó Menem, otra vez, a Fernández.
En medio de los rumores de su alejamiento del Gobierno, el titular del Palacio de Hacienda fue el destinatario ayer de la más cruda reprimenda presidencial. La mayoría de los funcionarios que anoche deambularon por la Casa de Gobierno coincidió en ello.
Primero, Menem respaldó a Decibe: "Hay que hacer un esfuerzo para lograr el impuesto y pedirle a provincias grandes como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe que asuman responsabilidades y cooperen", dijo.
Después, aseguró que continuará dando impulso, "y con fuerzas", al proyecto para la construcción de autopistas y la reforma laboral. Casualmente, estos tres temas fueron cuestionados por Fernández, desautorizado por el Presidente ante sus compañeros de elenco ministerial.
González habló de más
Los presentes fueron nuevamente sorprendidos cuando Menem dirigió sus palabras a González, con quien comparte una amistad que ya cumplió varias décadas. Pese a ello, el Presidente no dudó al subir nuevamente el tono de su voz y reprochar lo que calificó como "una infidencia total" de parte del ministro de Trabajo.
"Ayer estuve hablando con vos hasta tarde de la reforma laboral. Era una reunión que se suponía no trascendería y hoy (por ayer) hay declaraciones tuyas en la tapa del diario La Nación . ¿Cómo puede ser, no entienden que este es un país serio y su gobierno no debe ser un conventillo?", insistió.
"No nos prestemos a las bofetadas, porque finalmente es este presidente quien las recibe", reclamó. "Pero después volvió a defender su proyecto de modernización del empleo", comentó otro funcionario, antes de agregar que "se notó que con Erman y con Decibe todo estaba bien, que el gran rencor era con Roque".
Pero también hubo críticas presidenciales al jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, y fueron por su "incapacidad para contener las habladurías de los ministros que se pelearon", acotó la misma fuente.
Otro funcionario que debió soportar cuestionamientos fue el secretario de Control Estratégico, Jorge Castro, quien luego ofició como vocero del encuentro. Contra él, se levantaron el ministro del Interior, Carlos Corach, y secretarios de Estado como Alberto Kohan y Ana Kessler, por haber organizado un seminario del Mercosur en el que disertarán economistas de la UCR y no Menem.
En el final de las tres horas que duró el encuentro, el Presidente se comprometió a respaldar "plenamente" los proyectos cuestionados por el FMI, aunque admitió que "habrá cambios" en el de reforma laboral, tarea que le encomendó "monitorear" al jefe de los diputados del PJ, Humberto Roggero. La iniciativa redactada por el ministro de Trabajo está actualmente en el Senado.
En cambio, Menem no prometió mantener la integridad de su gabinete. Hizo una última exhortación:"Pongánse a trabajar por este gobierno. Los cambios, dependen de ustedes".




