
Moneta no controlaba a los clientes de su banco
Una nota dice que su entidad no debía saber el origen de ellos
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Hace unos dos años, el Banco República, del financista menemista Raúl Moneta, dio muestras ante el Banco Central (BCRA) de que su entidad no se esmeraba en conocer del todo bien a su clientela, o al menos admitía ignorar la identidad real de los dueños y la actividad de sociedades off shore depositantes.
Es posible que los conociera mejor que nadie, pero que debiera asegurar todo lo contrario, en realidad.
Esa insuficiencia despertó curiosidad en el BCRA. Sus inspectores le habían advertido, en una nota del 4 de enero de 1999, que podía estar violando la norma que obliga a los bancos a "conocer a su clientela" (Comunicación A 2814). Se trata de una disposición básica para prevenir el lavado de dinero.
En su respuesta del 4 de febrero de 1999, el presidente del ex Banco República, Benito Jaime Lucini, replicó al Central que "habiendo sido presentadas por The Winterbotham Trust Co. SA, no parece ser del resorte del Banco República penetrar en las razones que hayan dado origen a las distintas sociedades".
Lucini es tío de Moneta, principal accionista y vicepresidente del ex Banco República, identificado con el gobierno de Carlos Menem.
Seguía Lucini: "En otras palabras, dicha circunstancia no ha suscitado suspicacia y la relación (del banco) con esas sociedades se enmarca dentro de la circunspección, confidencialidad y prudencia propias de las entidades financieras".
Concluyó que su entidad "está persuadida de haber escogido acertadamente a sus clientes". Dos meses después, el República debió ser liquidado y -quizá no lo imaginó- dos años más tarde está sospechado de blanqueo de activos ilegales.
Estos mensajes, a los que accedió La Nación , constan en la causa que el juez federal Gustavo Literas tramita por operaciones sospechosas en el República. El BCRA envió el expediente en noviembre último a la Procuración General de la Nación.
La admisión de Lucini no se agotó allí. Reconoció, además, que el Banco República le prestaba personal y espacio físico al Federal Bank Limited para que funcionará en la Argentina. Este último, banco off shore constituido en 1992 en Bahamas, tenía domicilio comercial Montevideo, pero sólo operaba en nuestro país.
El Federal Bank fue vinculado con la actividad de lavado de dinero en un informe preliminar que el subcomité permanente de investigación del Senado de los Estados Unidos, difundió el 5 del mes actual.
El cuerpo presidido por el senador demócrata Carl Levin determinó que el Citibank Nueva York actuó diez años como corresponsal del Banco República, y de su banca off shore afiliada, el Federal Bank. Moneta niega que el República y el Federal Bank fuesen un mismo grupo económico; Lucini no lo ayuda.
El Citibank NY habría informado que los accionistas de ambos serían los mismos. El miércoles próximo, el Senado de los EE. UU. difundirá el informe definitivo, con mayores detalles de la operatoria. Los diputados Elisa Carrió (UCR) y Gustavo Gutiérrez (demócrata), que colaboraron con ese Senado, denuncian que el presidente del BCRA, Pedro Pou, posibilitó y garantizó esa operatoria, por lo cual se lo debe investigar por asociación ilícita y encubrimiento. Desde 1996, argumentan, los inspectores del BCRA observaron las maniobras sospechosas -expediente 100.234, de 1997- y Pou, dicen, miró para otro lado.
Producto del reporte norteamericano, el gobierno de Bahamas ordenó hace pocos días la liquidación del Federal Bank, que no operaba desde el cierre del República (abril de 1999).
Conozca a su cliente
La operatoria cuestionada por los inspectores era la siguiente: el Banco República efectuaba transferencias de sociedades off shore hacia o desde el Federal Bank, que utilizaba una cuenta en el Citibank NY, con el número 36017146. Esos giros reingresaban luego en el país, lo cual pudo haber permitido inversiones en medios de comunicación, compañías telefónicas y otras privatizaciones.
Por el alto volumen de fondos, los inspectores de la Superintendencia de Entidades Financieras (SEF) del BCRA las calificaron de "operaciones sospechosas".
El 16 de diciembre de 1998, la SEF informó que las transferencias correspondían a depositantes radicados en Bahamas: Southwark Asset Management Ltd., Ludgate Investment Ltd., Lolland Stocks Ltd., y Scott & Chandler Ltd. Tenían el mismo domicilio que el Federal Bank, pero diferente casilla postal.
Añadía la SEF que "sus cajas de ahorro fueron abiertas entre agosto y septiembre de 1997" y que las firmas "poseen idéntico domicilio y representante; fueron constituidas el 18 de marzo de 1997, y tienen número de inscripción correlativo".
Indicaba que "sus cuentas exhiben acreditaciones por cifras significativas; permanecen por pocos días, y las extracciones se realizan mediante una o más partidas".
Los inspectores notaron que "los elementos recabados por el Banco República no son suficientes para la correcta identificación de las sociedades, más aún cuando están radicadas en el exterior y en zonas de riesgo". Esa deficiencia podía contravenir la norma de "conocimiento de su clientela", contra el lavado.
En su respuesta, Lucini, contestó que las sociedades "fueron presentadas al Banco República por The Winterbotham Trust Co. SA, relacionada con el Grupo República, y no llaman la atención la misma fecha de constitución y los similares domicilios". El Banco República, aseguró, "se permite reivindicar para sí la valoración del factor de conocimiento de la clientela ". Y remató: "Si de conocer la clientela se trata, el banco está persuadido de haber escogido acertadamente a sus clientes".
En su carta, Lucini aseguró que el Banco República prestaba personal y recursos técnicos y administrativos al Federal Bank. Sin querer, quizá, fortaleció así la tesis de que existe vínculo recíproco.
El informe reciente de los EE. UU. dijo que el Federal Bank, como otros "shell banks" (bancos cáscaras o de papel), carecen de oficinas, espacio físico y planta permanente allí donde declaran su domicilio. Esto indicaría que Lucini admitió entonces en forma implícita que el Federal Bank sólo operaba en la Argentina y para argentinos.
Carrió aseguró que "todos sabían que el Federal funcionaba en 8º piso del República; pero hacían como que no sabían". Un conocido asesor del banco de Moneta lo confirmó a La Nación . "Eso era hasta que consiguiera permiso del Central para funcionar aquí", recordó.
En aquella carta, Lucini dijo exactamente: "Nos referiremos a la oferta aceptada por el República proveniente del Federal Bank, en la nota 7 de enero de 1997, conforme a la cual el Banco República provee al Federal Bank recursos humanos y técnicos -tercerización de recursos administrativos- que permitan desarrollar a este Banco su tarea administrativa en la Argentina hasta tanto concrete la autorización de nuestra representación del modo que resulte más eficiente y al menor costo".
El 9 de abril de 1999, los inspectores del BCRA le remarcaron que ese contrato "no se ajusta a las previsiones de la Circular CREFI 2 (creación de entidades financieras), Capítulo 1, punto 1.4.1.3, que requieren a las entidades financieras una instalación independiente". Y subrayaban que esto "debió tenerse particularmente en cuenta, ya que es una entidad financiera extranjera no autorizada a operar en el país y cuya autorización había sido denegada por este Banco Central".
El 26 de abril de 1999, Lucini respondió con una explicación que no convenció del todo al BCRA: "Obsérvese que la relación mantenida con la entidad del extranjero en manera alguna supuso que en el local del Banco República funcionara el Federal Bank", dijo.
"Muy por el contrario, puesto que esa entidad no tenía representación en la Argentina, nuestro banco se limitó a proveerle alguna asistencia de orden estrictamente administrativo, hasta tanto obtuviera la representación", añadió. ¿Cómo prestar recursos humanos, sin que éstos tuvieran espacio para trabajar?
Explicación curiosa
Su explicación era, al menos, curiosa. El Federal Bank había solicitado la sucursal en el país el 5 de agosto de 1994; el Central se la denegó el 25 de septiembre de 1996, porque Bahamas era un país en zona de riesgo de lavado de dinero (resolución Nº 458). Sin embargo, Lucini decía que el acuerdo con el Federal era de 1997.
Quizá por ello dijo haber sido sorprendido: "Vuestra nota nos hace saber que la solicitud del Federal Bank fue denegada por el BCRA, información de la que tomamos debida nota". Tal ignorancia no se explica tan fácilmente: el trámite lo había hecho el principal abogado del República, Carlos Alberto Basílico.
Los protagonistas del caso
Raúl Moneta
- El ex Banco República, del que era principal accionista, está sospechado de lavado de dinero. Dijo ante el Central que no era su "resorte penetrar en la razón del origen" de los depositantes; además, aseguró que prestaba personal y recursos al Federal Bank.
Elisa Carrió
- La diputada de la UCR denunció que el titular del BCRA, Pedro Pou, posibilitó las maniobras de supuesto lavado. Sostuvo que el Federal Bank funcionaba en el octavo piso del Banco República y que "todos sabían, pero hacían como que no sabían".
Pedro Pou
- Como presidente del BCRA, en noviembre de 2000 pidió a la Justicia una investigación preliminar por operaciones sospechosas. Los inspectores las habían detectado en 1996, según el expediente 100.234/97. Por ello, acusan a Pou de encubrimiento.
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