
Murió ayer Herminio Iglesias
El dirigente peronista se hizo famoso por haber quemado un ataúd en un acto
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El polémico dirigente peronista Herminio Iglesias, recordado popularmente por la quema del ataúd con el escudo de la UCR que provocó la derrota del PJ en las elecciones presidenciales de 1983, murió ayer a los 76 años, tras una larga afección cardíaca y luego de haber realizado un tratamiento cardiovascular en la Fundación Favaloro.
Los restos de Iglesias son velados en la sede del Concejo Deliberante de la ciudad bonaerense de Avellaneda, en Güemes 835, por cuanto el dirigente fue intendente de esa localidad. Hoy por la mañana serán trasladados a la bóveda familiar en el cementerio de Avellaneda.
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"Herminio", tal como lo identifica el imaginario popular, fue, además de jefe comunal de Avellaneda, dirigente del gremio metalúrgico (UOM-Avellaneda); incondicional del recordado Lorenzo Miguel; fiel exponente de la "vieja política" y hombre del PJ bonaerense, al que representó como candidato a gobernador en 1983.
Precisamente, fue en el acto de cierre de la campaña electoral de ese año, dos días antes de los comicios del 30 de octubre, que Iglesias incendió el famoso féretro de cartón con los colores radicales, a pocos metros de Italo Argentino Luder, entonces candidato presidencial del PJ.
El impacto negativo de esa imagen en la opinión pública arruinó aquel mitin masivo del peronismo, sobre la avenida 9 de Julio, y dicen que resultó decisivo para la derrota de Luder a manos de Raúl Alfonsín. Fue el primer revés del PJ en elecciones limpias.
Tiempo después, el ex diputado Norberto Imbelloni, amigo y compañero de militancia sindical de Iglesias, confesó que fue él quien le había alcanzado el encendedor para "quemar el cajón". Ambos habían sido trabajadores de la empresa Siam Di Tella. En plena campaña electoral, en septiembre de 1983, el entonces arzobispo de La Plata, monseñor Antonio Plaza, dijo de Iglesias: "Es sumamente agradable; tras su visita he quedado encantado".
Otros dirigentes peronistas rescatan que Iglesias, mientras conducía el PJ junto a Deolindo F. Bittel, en 1979, firmó el documento en el cual denunciaron desapariciones de personas, torturas y la prisión de la ex presidenta Isabel Perón ante la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. Ello ocurrió en plena dictadura militar. Se lo recuerda en el PJ como un militante de la resistencia peronista posterior a 1955: "Un peronista de Perón"; un ortodoxo del PJ y de suma lealtad con sus amigos.
Iglesias nunca aceptó haber sido el artífice de la derrota de 1983. Más bien culpaba la renovación peronista que encabezaba Antonio Cafiero, y que integró Carlos Menem, luego presidente en 1989, quienes lo corrieron a un lado de todos los puestos de liderazgo en el peronismo. Ello originó la peor fractura del peronismo, a mediados de los años 80.
Sin perjuicio de ello, Iglesias luego se reconcilió con Menem y hasta apoyó su reelección.
Como intendente de Avellaneda se lo reconoció como un duro, exponente de la "patota" peronista. Se decía que circulaba armado y que ejercía un férreo control sobre la policía y la prostitución de la ciudad.
El 12 de septiembre 1973, a la 0.30, el entonces intendente fue atacado a balazos por dos individuos. Era la época más violenta. Un proyectil le atravesó las dos piernas, por lo cual tuvo una importante intervención quirúrgica en el hospital Fiorito.
Iglesias inmortalizó las frases "ganaremos conmigo o sinmigo" y "trabajaré las 24 horas del día y la noche también". En 1984, Iglesias querelló a varios medios periodísticos. Con su esposa, María del Carmen, tuvo dos hijos Osvaldo y Cristina.






