Nazareno presidirá la Corte Suprema hasta el año 2000
Julio Nazareno fue reelegido como presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, tal como anticipó el martes último La Nación .
Nazareno, que hace cuatro años se desempeñó como titular provisional del cuerpo y que en 1994 había sido elegido como presidente por un período de tres años, obtuvo anteayer el apoyo de seis ministros para continuar en el cargo por otros tres años.
Así, Nazareno permanecerá en su cargo hasta el año 2000 y, para entonces, habrá convivido un año con quien resulte elegido presidente de la Nación en 1999.
Además, si se aprueba el proyecto de ley de Consejo de la Magistratura, es casi seguro que presidirá el cuerpo, que tiene intervención en la preselección de magistrados, en materia disciplinaria y en la promoción del enjuiciamiento de magistrados, así como en la administración del Poder Judicial.Una cláusula de esa iniciativa reserva la titularidad del Consejo al presidente de la Corte.
Nazareno llegó a la Corte Suprema en 1990, cuando el presidente Carlos Menem obtuvo que el Congreso ampliara la composición del cuerpo, para ejercer, desde entonces, un férreo control sobre las decisiones del tribunal.
El bloque de cinco ministros oficialistas -cuyos integrantes fueron cambiando con los años y por el que desfilaron Mariano Cavagna Martínez y Rodolfo Barra, entre otros- acompañó siempre a Menem y convalidó todas sus iniciativas legales, rechazando sistemáticamente todos los planteos de inconstitucionalidad, excepto uno, vinculado con un tema previsional.
Las alternativas
Durante los últimos días surgieron algunos intentos de reemplazar a Nazareno en la conducción del cuerpo.
Sin embargo, aun después del triunfo de la Alianza en las elecciones del 26 de octubre, no fueron los ministros que habitualmente votan en disidencia -Augusto Belluscio, Gustavo Bossert, Enrique Petracchi y Carlos Fayt- quienes auspiciaban el recambio. Por el contrario, las fisuras se produjeron dentro del bloque oficialista.Una fórmula que circuló durante algunos días fue la de Guillermo López y Antonio Boggiano.
Fue por eso que el martes último, cuando Fayt propuso que se realizara la votación para elegir presidente, aquéllos no apoyaron a Nazareno y Boggiano pidió tiempo hasta anteayer.
Los cinco ministros oficialistas se reunieron toda la tarde del miércoles y, cuando en la mañana del jueves llegaron al acuerdo extraordinario para el que se había convocado el martes, estaba claro que Nazareno seguiría adelante como presidente, y Eduardo Moliné O«Connor como vicepresidente.
No tenía sentido inclinarse por Boggiano ni por López, dos ministros que en varias ocasiones quedaron en medio de fuertes críticas, mientras que Nazareno hizo una administración sin sobresaltos: creó la Administración General de la Corte, reorganizó la complicada Dirección de Arquitectura y promovió que la Corte firmase un convenio con el Consejo de la Magistratura de Francia para educar a jueces argentinos.
En un futuro, si Nazareno se retirase de la Corte, Moliné ascendería al primer lugar.
La designación de Nazareno fue apoyada finalmente por Adolfo Vázquez -ya había dicho el martes que estaba en favor de la reelección-, Moliné, López, Boggiano, Fayt y Belluscio.
Petracchi, en cambio, votó por la fórmula alternativa que, sin ninguna esperanza y casi con sentido risueño, propuso el martes último: Gustavo Bossert para presidente y Belluscio para vicepresidente. En ese caso, la Corte hubiera quedado en manos de dos civilistas de excelente nivel académico. Por su parte, Bossert propuso a Belluscio como presidente y a Petracchi como vicepresidente.
La presidencia de la Corte no siempre fue una función temporal y el alto tribunal atravesó por distintas prácticas.
Bossert, en el acuerdo del martes, había propiciado que la presidencia fuese una función rotativa entre los nueve jueces, porque es de la esencia de un sistema republicano la alternancia en los cargos.Para que no quedasen dudas, él se ofreció a ser el último de la fila. Pero, igual que le ocurrió hace dos años, cuando, apenas llegado a la Corte, formuló igual sugerencia, nadie se hizo eco.
Belluscio, en cambio, tuvo un poco más de receptividad y varios ministros le prestaron atención cuando ayer sugirió que la función de presidente debería ser vitalicia.Ahora, la Corte va a estudiar el tema.
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