
OTAN: crece la participación argentina en Bosnia
1 minuto de lectura'
SARAJEVO.-La Organización del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar que reúne a los países más poderosos del globo, invitará a la Argentina a tener una mayor intervención en la operación en Bosnia-Herzegovina, la más importante y delicada de las que se realizan en las zonas de conflicto en el mundo.
La Argentina cuenta hoy con la presencia del vicecomodoro Jorge Reta y en breve se sumará a un oficial ingeniero del Ejército en la jefatura que tiene la fuerza de Estabilización de la OTAN (SFOR) en esta ciudad.
Pero eso no es todo. Existe la intención de que se incremente la presencia de efectivos argentinos por lo que algún batallón de las Fuerzas Armadas podría ser convocado en poco tiempo más.
La Argentina es el único país sudamericano que interviene en la resolución de este conflicto - con los Estados Unidos y Canadá representa a todo el continente- y tras haber recibido la categoría de "aliado extra OTAN", otorgada por Washington el año último, quedan pocas dudas aquí respecto del interés que tendrá el presidente Carlos Menem en fortalecer la presencia nacional en esa organización.
La intención de la OTAN fue expuesta al general Juan Solari, jefe de Operaciones del Estado Mayor Conjunto, en una reunión realizada aquí con el teniente general británico Jack Deverell y el mayor general norteamericano John Sylvester. El Gobierno deberá analizar las nuevas perspectivas.
La apuesta de nuestro país para figurar en un cartel de renombre mundial tiene su parte económica. Y este es el aspecto que deberá analizar cuidadosamente Menem antes de que llegue el mes próximo al país un miembro de la OTANpara reunirse con el ministro de Defensa, Jorge Domínguez. La OTAN realiza una parte importante de la reconstrucción de Bosnia, pero son cada uno de los países intervinientes en la Fuerza de Estabilización quienes solventan los costos de su participación.
La difícil situación en la que quedó este país tras cinco años de guerra no promete grandes cambios. La persecución de unos contra otros, el intento de exterminio de los grupos y la violencia de fanáticos sólo en apariencia se muestra enterrada en la gran cantidad de pequeños cementerios. Nuevas formas de desprecio se ven a diario, aunque la más comentada en estos días es la del robo: algunas personas que se trasladan por el sector que no es el de su etnia son capturadas con violencia y despojadas de sus autos y todo lo que llevan encima.
Vestigios bélicos
A cada lado de la ciudad, las casas siguen con los techos agujereados, los escombros de los edificios aún están sin remover y los espacios sembrados de minas parecen un elemento más de extraño urbanismo. Sin embargo, la zona de Sarajevo en manos de la federación croato-musulmana, donde se instalaron las organizaciones internacionales se muestra más restablecida. Allí quedó el casco antiguo, las sedes administrativas y los templos refaccionados de las tres religiones -católica, ortodoxa y musulmana- rodeada de luces y marquesinas.
En el sector bajo control de los serbios parece haber muy pocas inversiones y casi nada reluce. El contraste marca además las diferencias con que los yugoslavos quieren relacionarse con las potencias de Occidente.
Los intentos de acercamiento perduran. En la semana próxima, los más altos jefes militares y los ministros de Defensa de las tres etnias se reunirán en Bruselas para poner pautas comunes que puedan fortalecer la estructura militar de Bosnia.
La idea que impulsa la OTAN es que este país conforme un ejército que represente a los tres grupos y que sirva como un elemento más para mostrar la posibilidad de convivencia.
La OTAN advirtió al gobierno bosnio que debe profesionalizar sus fuerzas armadas si pretende ser parte de los planes que desarrolla Europa en el área militar. Fuentes de la organización dijeron a La Nación que al gobierno bosnio se le exige "que los miembros de sus fuerzas armadas provengan de los tres grupos étnicos. Que dejen a un lado los problemas políticos y demuestren un espíritu de integración que les permita alcanzar un alto nivel de capacitación militar". En otras palabras, probar si pueden pasar por una prueba de fuego, que coloca a los antiguos enemigos de la guerra, en un mismo bando.






