Otros cinco nietos recuperados pudieron reencontrarse con sus madres biológicas
Mario Bravo se convirtió en el sexto; quiénes fueron los que volvieron a reunirse con sus progenitoras al recuperar su identidad
1 minuto de lectura'
Además de Mario Bravo, otros cinco nietos recuperados pudieron reencontrarse con sus madres biológicas cuando conocieron su verdadera identidad. Mario es el nieto recuperado número 119.
Sara, su madre, fue secuestrada en julio de 1975 en Tucumán. En la Cárcel de Villa Urquiza, entre mayo y junio de 1976, dio a luz a Mario en la cárcel. El bebé le fue arrebatado inmediatamente por un enfermero. Sara fue liberada en noviembre de 1976 a la vera de un cañaveral. En 2006 se contactó con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y allí tomó intervención la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). Este organismo abrió un legajo de investigación y en septiembre de 2007 su sangre fue ingresada al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
A su vez, el pasado mes de febrero, Mario se acercó a la filial de Abuelas de Rosario. Allí le brindaron acompañamiento y se derivó su caso a la CONADI. En agosto se le realizó la extracción de sangre y, luego del entrecruzamiento, el 19 de noviembre se confirmó que era el hijo de Sara.
Los otros cinco nietos recuperados que se reencontraron con sus madres

Tamara Arze. Nació el 22 de julio de 1974 y cuando tenía un año y medio, su madre, Rosa Mary Riveros, fue secuestrada y ella quedó al cuidado de una pareja, hasta que una patota irrumpió en la casa y las fuerzas de seguridad la dejaron con unos vecinos.
Les dijeron que regresarían a buscarla pero ante la falta de noticias, los vecinos acudieron a la comisaría de la zona, donde fueron amenazados y decidieron quedarse con la niña.
Rosa pasó por diversos centros clandestinos y finalmente fue legalizada como presa política, la liberaron en 1981 y fue expulsada del país.
Consiguió asilo en Suiza, desde donde continuó su búsqueda en permanente contacto con Abuelas de Plaza de Mayo y a través de las Abuelas pudo localizar a Tamara que se reencontró con su madre en 1983.

Felipe Gatica y María Eugenia Caracoche. En 1984 Felipe se reencontró con sus padres Ana María Caracoche y Juan Oscar Gatica, mientras que su hermana María Eugenia lo pudo hacer meses más tarde, en septiembre de 1985.
María Eugenia había nacido el 6 de febrero de 1976 en Bahía Blanca y Felipe el 23 de diciembre de ese mismo año, y en 1984 sus padres pudieron localizar primero a su hijo varón y un mes más tarde, en septiembre, pudieron reencontrarse con María Eugenia.

El secuestro de la hija mayor de Caracoche y Gatica fue en marzo de 1977, cuando estaba temporalmente al cuidado de Susana Falabella y José Abdala, mientras su madre viajaba a Buenos Aires con su hermano menor, y un grupo de hombres vestidos de civil los secuestró en la ciudad de La Plata.
A Ana María la secuestraron un mes después, mientras estaba con su bebé, refugiada en una casa de la localidad de Berisso y estuvo en el centro clandestino La Cacha y en el Pozo de Banfield, y recuperó su libertad en mayo de 1977.
Después de lograr recuperar a Felipe, que había sido entregado a militares por una vecina, el matrimonio supo que María Eugenia había sido inscripta como hija propia por el comisario Rodolfo Oscar Silva y su esposa Armanda Elisabeth Colard y pudo ser restituida por un juez penal casi un año después, el 18 de septiembre de 1985.

Simón Antonio Gatti Méndez. En 2002, el joven acudió a Abuelas porque dudaba sobre su identidad y un examen de ADN confirmó que era hijo de Sara y de Mauricio Gatti.
De esta manera, el nieto número 72 en recuperar su identidad se reencontró con su madre, Sara Méndez, quien había sido secuestrada en julio de 1976 por un grupo de tareas que se llevó al bebé, de veinte días de vida.
Sin embargo, a su padre no llegó a conocerlo, había fallecido en 1991.

María de las Mercedes Moreno. En 2012 con la ayuda de la filial de Abuelas en Córdoba, logró que la justicia federal convocara a la joven, que accedió a realizarse el examen ADN y confirmó su verdadera identidad.
Al momento de recuperar su identidad, la hija de Moreno pidió preservar su nombre y apellido, y lo que se pudo conocer es que había nacido en la maternidad adonde la habían trasladado desde el Departamento de Informaciones de la Policía de la Provincia de Córdoba -conocido como "D2"-, que funcionaba como centro clandestino.
Su madre dio a luz encadenada y se la sacaron inmediatamente. A María de las Mercedes la llevaron otra vez al centro clandestino, y permaneció allí hasta 1979.
Fuente: Télam
1Un juez, una carrera, un cumpleaños
2Con sigilo político, el Gobierno ajusta la reforma de la ley de glaciares y negocia con aliados para blindar la votación en el Senado
3Cuándo empieza a regir la ley de modernización laboral: los aspectos constitucionales
4En plena interna con Kicillof, el cristinismo reversiona 678 en el canal del sindicalista Víctor Santa María





