Para la Justicia uruguaya, Iván Heyn murió por un juego sexual

La comprobación de existencia de semen cerca del cadáver y algunos otros indicios que figuran en el expediente judicial, reforzaron la hipótesis de que el funcionario no tuvo intención de matarse
Nelson Fernández
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23 de diciembre de 2011  • 22:49

El caso de la muerte de Iván Heyn sigue abierto en la Justicia uruguaya y aunque faltan considerar algunas pericias pendientes, las conclusiones son que no se quiso suicidar sino que falleció por accidente durante una práctica de juego sexual.

La comprobación de existencia de semen cerca del cadáver – divulgada esta tarde por el portal El Observador - y algunos otros indicios que figuran en el expediente judicial, reforzaron la hipótesis que manejaba la sede judicial, de que no había tenido intención de matarse sino que estaba realizando una práctica que se conoce como hipoxifilia, que se trata de autoasfixia erótica. Eso consiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias o recurriendo a la semi-estrangulación.

Heyn había sido encontrado muerto en su habitación del Hotel Radisson y la pericia forense dijo que había fallecido por ahorcamiento, sin participación de una segunda persona.

En medio de la cumbre del Mercosur, había llamado la atención que Heyn no participaba en las reuniones. Había llegado una semana antes y comprado regales en el free shops, sin que mostrara signos preocupantes de depresión con sus compañeros de trabajo.

Lo habían visto en una cena con la delegación argentina en la noche anterior, también en el Spa del Radisson, el hotel más tradicional que está frente a la sede del Poder Ejecutivo.

Estaba ahorcado con su cinturón, con señales de haberse atado al barrote del plackard de ropa. Sobre las tres de la tarde del martes, un empleado que reponía bebidas del frigobar, fue el que detectó que había un problema en su habitación pero no podía abrir la puerta. Cuando un guardia de seguridad entró a la habitación vio el cadáver y reportaron a la policía.

Los registros de cámaras de seguridad, la búsqueda de huellas digitales y todas las actuaciones, determinaron que no entró a su habitación otra persona.

Aunque el juez de la causa Homero Da Costa espera resultados médicos para dictaminar y cerrar el expediente, en su sede hay convicción de que el joven economista efectuaba la autoasfixia mientras se masturbaba y no pudo controlar la situación, cayendo al piso, y murió ahorcado por su cinturón.

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